El escenario político español tras el 20D es endiablado

Los ‘gurús’ de La Moncloa operan ya sobre la hipótesis de una legislatura técnica de año y medio

Para garantizar la continuidad de la recuperación económica y la estabilidad que exigen Bruselas y los inversores internacionales

Los 'gurús' de La Moncloa operan ya sobre la hipótesis de una legislatura técnica de año y medio
Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias. PD

Esta es la hipótesis que manejan actualmente en el Gobierno y sobre la que negociará Pedro Rajoy con Sánchez y Albert Rivera

Una legislatura corta, de año y medio aproximadamente, y de carácter meramente técnico para garantizar la continuidad de la recuperación económica y la estabilidad que exigen Bruselas y los inversores internacionales.

Afirman José María Triper y Silvia Zancajo en ‘El Economista’ este 23 de diciembre de 2015 que esta es la hipótesis que manejan actualmente en el Gobierno y en el Partido Popular y la que se plantea en los contactos informales que los dirigentes de Moncloa y de Génova están iniciando con las minorías mayoritarias del nuevo Parlamento surgido del 20-D, especialmente con Ciudadanos y el PSOE.

En medios próximos a la Presidencia del Ejecutivo en funciones y en la cúpula del Partido Popular sólo mantienen dos líneas rojas, de momento. La primera, que el candidato a la investidura y, en consecuencia el presidente de esta legislatura de transición, tiene que ser Mariano Rajoy. Y la segunda, que en ningún caso se pacta con Podemos.

Lo demás todo es discutible. Incluso no se descarta que, pasado ese año y medio, Rajoy abandone la Presidencia y designe a Soraya Sáenz de Santamaría como sucesora. Pero esta hipótesis sólo se produciría en el caso de que el PP tuviera apoyos suficientes para garantizar su investidura. En el momento actual, la carta que se está jugando es la de nuevas elecciones hacia el verano de 2017.

Para garantizar la investidura de Rajoy, por descontado en la segunda vuelta, en Moncloa y en Ferraz tienen seguro ya el apoyo o la abstención de Ciudadanos y podría haber una aproximación para contar con la abstención del PSOE en el caso de que fuera necesaria, para impedir una mayoría de noes en esa segunda votación.

En el seno del Partido Socialista son muchos los que tienen claro que ellos y Ciudadanos serían los grandes perdedores si se celebran ahora nuevas elecciones, que provocarían una concentración del voto de la derecha en el PP y en Podemos el de la izquierda.

A cambio de esa abstención por parte del PSOE, el Partido Popular podría hacer alguna cesión, probablemente en materia de reforma constitucional. Tanto Sánchez como Rivera son partidarios de actualizar la Carta Magna, avanzando hacia un modelo federal que refleje la pluralidad autonómica, por lo que esa podría ser una moneda de cambio que contente a todas las partes y permita a Rajoy salvar los muebles del batacazo en las urnas.

Más allá del intercambio de favores políticos, desde el punto de vista económico este Gobierno de coalición tendría garantizada cierta estabilidad gracias a tres factores que soplan a favor de la inercia del crecimiento: la existencia de unos Presupuestos ya aprobados para el 2016, las inyecciones monetarias del Banco Central Europeo, que ofrecen estabilidad financiera al mercado de deuda, y el precio del petróleo, que se mantiene a la baja. Ello, unido a la mayoría del PP en el Senado, que le permite bloquear leyes que se desvíen del objetivo de rigor fiscal.

Sin embargo, hablamos de una estabilidad que tiene fecha de caducidad. En concreto, como apunta el profesor del IEB Miguel Ángel Bernal, hasta marzo de 2017, momento en el que previsiblemente llegará a su fin el plan de compra de deuda del BCE.
El ‘plan B’ de los socialistas

A falta de certezas y con las negociaciones en el aire, si Mariano Rajoy fracasa en su empeño de salir investido, la otra opción que permitiría constituir un Gobierno, según la composición del Parlamento, sería una alianza de izquierdas.

El líder de los socialistas no descarta desafiar a sus barones e intentar liderar una coalición que pasaría necesariamente por el apoyo de Podemos. El partido de Pablo Iglesias, consciente de ese poder, ha dejado claro desde el principio sus condiciones, que pasan por la celebración de un referéndum para decidir sobre la independencia de Cataluña, algo a lo que se oponen tajantemente buena parte de los líderes regionales socialistas.

Sin embargo, Sánchez, muy cuestionado dentro del partido, puede enrocarse, sabedor de que sólo le queda una carta que jugar, y que alcanzar un acuerdo de izquierdas puede ser su última oportunidad de llegar a La Moncloa.

Algunas fuentes apuntan a que en esas negociaciones bajo cuerda el líder socialistas habría ofrecido a Iglesias la presidencia del Congreso a cambio de su apoyo, que se produciría, en todo caso, en una cuarta votación para designar presidente del Gobierno.
El resultado electoral paraliza la recuperación

La pluralidad partidista del nuevo Congreso hará muy complicado seguir adelante con las reformas. Ello, sumado a una deuda pública que alcanza el cien por cien del PIB, dibuja un escenario de incertidumbre inevitable a pesar de una gran coalición entre PP y PSOE.

Expertos consultados por elEconomista advierten de que, incluso en el mejor de los supuestos, desde el punto de vista económico, el país está condenado a perder medio año en el aspecto reformista, y el crecimiento del PIB podría ser un punto inferior al previsto, es decir, rondaría el 2%. En el peor de los supuestos, un pacto de izquierdas, auguran un escenario similar a Grecia, con Podemos merendándose al PSOE y el fin del rigor presupuestario y de la confianza de los mercados.

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