Mariano Rajoy ha declinado la propuesta del Rey de someterse al debate de investidura

No formará Gobierno de momento: «Aún no tengo los apoyos suficientes»

El líder del PP pasa la 'patata caliente' a Pedro Sánchez al que Pablo Iglesias ha dejado a la intemperie

No formará Gobierno de momento: "Aún no tengo los apoyos suficientes"
Mariano Rajoy (PP). PD

El PSOE se encuentra desde anoche en la encrucijada más importante de sus últimos 40 años de historia

Mariano Rajoy deja claro que no renuncia a nada y mantiene su candidatura a liderar el Gobierno. Declina presentarse al Congreso para que no corra el plazo y dar más margen al diálogo y sobre todo a que en el seno del PSOE germinen las tremendas contradicciones que siembra el manoseo a que les somete Podemos.

El presidente del Gobierno dio este 22 de enero un golpe de efecto en la ronda de consultas del Rey Felipe VI al comunicar al Monarca que declina presentarse a la investidura como presidente del Gobierno, lo que obliga a convocar una nueva ronda con los portavoces parlamentarios, que se iniciará, tal y como puso de relieve la Casa Real, el próximo miércoles.

La decisión de Rajoy se produce después de que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, anunciara formalmente su ofrecimiento de pacto con el PSOE e IU para la formación de un Gobierno presidido por Pedro Sánchez y cuya vicepresidencia ha reivindicado para sí mismo (El ‘patadón’ de Corcuera en la puerta de Ferraz deja a Sánchez patitieso).

Un Ejecutivo, además, en el que habría un ministro de En Común Podem, la formación que ha ganado las elecciones generales en Cataluña, defendiendo el referéndum.

El PSOE se encuentra desde anoche en la encrucijada más importante de sus últimos 40 años de historia: aceptar un «gobierno de izquierdas» con Podemos de socio preferente y Pablo Iglesias de vicepresidente, además de una amalgama que va desde el apoyo necesario de IU y el PNV, hasta la abstención de los independentistas catalanes de ERC y DiL, o frenar en seco los deseos de Pedro Sánchez.

Al líder socialista le hicieron este viernes un «bocadillo» entre Iglesias y Rajoy. El primero anunciando al Rey, sin haberlo hablado antes con Sánchez, una oferta de gobierno de izquierdas en el que el líder de Podemos se convertiría en el vicepresidente de un ejecutivo liderado por el secretario general del PSOE; y el segundo, el presidente del Gobierno, dejando al secretario general del PSOE sin margen de maniobra: tiene que decir sí al Rey cuando le proponga ser candidato o estará «muerto» políticamente («Pedro Sánchez tendrá que justificar por adelantado el paso suicida que el PSOE va a dar»).

A pesar de su aparente parálisis, es meridianamente claro que es Mariano Rajoy quien mueve los hilos y que su decisión es puramenmte táctica. Al renunicra a ir al Congreso y ser apaleado en una sesión de investidura cuyo resultado sólo podía ser un ‘no’, pone la pelota en el tejado de Pedro Sánchez, quien debe ahora decidir si acepta el desafío de Podemos para formar ese Gobierno de izquierdas, en el que se convertiría en rehén de Pablo Iglesias y quedaría seriamente comprometido el programa y los compromisos electorales del propio PSOE.

En la comparencia celebrada en La Moncloa para explicar su decisión, el todavía presidente fue rotundo al afirmar que no renuncia y mantiene su candidatura a la Presidencia.

«No renuncio a nada», aseguró, para precisar que «no he dicho no a mi investidura, le he transmitido al Rey que todavía no tengo los apoyos» y por ello se debe dar más margen al diálogo por interés general y de los españoles.

Una afirmación que matizó subrayando que «todavía» no está en condiciones de ser investido, porque no solo no tiene mayoría, sino que hay una mayoría absoluta en su contra, aunque confirmó que seguirá trabajando porque considera que la suya, el pacto a tres que propone con los socialistas y Ciudadanos, es la mejor opción para los intereses de los españoles.

Importante es también su argumento de que la investidura no es un trámite al que, dijo, el no se va a prestar «por respeto a los más de siete millones de votos que ha tenido el PP en las elecciones».

«A todos los españoles les digo hoy que no tengo los votos y, por tanto, no tiene ningún sentido que vaya allí a los únicos efectos de que empiece a correr el plazo de dos meses que da la Constitución española».

No es un secreto que un sector del PP era partidario de que el presidente en funciones no debía exponerse al debate de investidura por la imagen tan dura que le hubiera supuesto no contar ni con un solo respaldo parlamentario al margen de su partido.

Especialmente crítico fue el aún candidato popular con el posible Gobierno que podría formar Pedro Sánchez con Podemos y los independentistas de ERC y DyL del que resaltó:

«No es moderado, ni centrado y eso no le conviene a España. Hay que intentar hacer gobiernos que no sean sólo una suma de números, sino que tenga una cierta coherencia».

Significativa, aunque todo puede variar a medida que se agoten los plazos, es la aparente negativa de Rajoy a retirarse en favor de otro candidato del PP.

«Es importante respetar la voluntad de la gente», espetó, recordando que a su formación le votaron más de siete millones de españoles el pasado 20 de diciembre.

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