Política
Los eméritos y los Reyes, en una imagen reciente.

El encarcelamiento de Iñaki Urdangarin no ha calmado las revueltas aguas de palacio. Paradójicamente una parte de la familia está más unida que nunca, pero precisamente como consecuencia de ello la otra parte se encuentra más aislada.

Y es lo que está ocurriendo en la Familia Real. La Reina Sofía ha estallado y ha roto toda cordialidad y relaciones personales con su hijo el Rey Felipe, que no ha tenido aún gesto alguno en privado con su hermana la Infanta Cristina tras el encarcelamiento de su esposo. Doña Sofía limita ahora las relaciones con Felipe y Letizia a lo meramente institucional, lo obligado por la agenda.

Idéntico camino ha tomado la Infanta Elena, muy distante en los últimos meses con su hermano y enfrentada sin complejos a doña Letizia, una situación agravada con el desagradable capítulo del incidente entre su madre y la actual reina durante la Misa de Pascua. Elena de Borbón, muy discreta siempre, escenificaba su apoyo inequívoco a Cristina trasladándose a Ginebra durante el duro momento del ingreso en la cárcel de Brieva del ex duque de Palma. No le importó esta vez que hubiese cámaras de por medio.

Fuentes cercanas a La Zarzuela no descartan a Periodista Digital que incluso la Reina Sofía se haya trasladado estos días a Suiza para acompañar a sus hijas en estos dramáticos momentos, especialmente delicados tanto para la Infanta Cristina como para sus nietos.

Una postura similar ha adoptado el Rey emérito. Las fuentes consultadas mantienes a PD, que don Juan Carlos habría instado a su hijo, una vez en prisión Urdangarin, a retomar el contacto con su hermana Cristina para normalizar las relaciones pero solo ha encontrado negativas. Una situación que ha provocado un tremendo enfado del padre.

Al parecer, según las mismas fuentes, don Felipe justifica su decisión en pro de mantener la imagen de la Casa Real por encima de las relaciones personales y familiares. Pero su padre no acepta esa "excusa" y por primera vez se ha puesto claramente al lado de su hija. Don Juan Carlos está dispuesto a escenificar ese respaldo en las próximas semanas durante las vacaciones estivales en Palma.

Tanto él como la Reina Sofía y la Infanta Elena están dispuestos a fotografiarse con la ‘proscrita' Cristina. Tratan de volver a una normalidad de la que no quiere oír ni hablar Felipe. Es él ahora el Rey y quien puede evitar esa fotografía, pero lo que no puede "por Real decreto" es hacer cambiar de opinión a sus padres y hermana mayor acerca de su comportamiento con Cristina. Ahí le culpan a él pero también a Letizia.