Política
Los Reyes en el funeral de Erika Ortiz.

Era un gélido 7 de febrero del año 2007 en Madrid. Erika Ortiz, la hermana pequeña de Doña Letizia, era hallada muerta en su piso de Valdebernardo. Tenía sólo 31 años, una vida con bastantes penurias a sus espaldas y una hija de seis, Carla, fruto de su relación con el escultor Antonio Vigo, un licenciado en Bellas Artes como ella del que se había separado meses antes.

En esos momentos el asunto se llevó con mucha cautela por el parentesco de la fallecida con la entonces Princesa de Asturias. Pero en la prensa comenzó a especularse sobre la causa real de la muerte de Erika -se había informado del fallecimiento por "causas naturales"- que no era otra que el suicidio. Y así fue.

La comisión judicial y la policía encontraron en la habitación de Erika varios botes de pastillas vacíos y, algo definitivo, cinco cartas distintas dirigidas a distintos destinatarios que quedaron bajo la custodia de la juez encargada de investigar un caso que se cerró solo días después bajo la catalogación de "suicidio". ( La Reina Letizia asesta una 'real puñalada' para vengarse y hundir a la Infanta Elena).

Doña Letizia, entonces embarazada de seis meses de su segunda hija, quedaba destrozada y poco más trascendía a la opinión pública sobre ese luctuoso asunto que golpeaba a la Casa y Familia Real. Pero años después se han ido filtrando algunas informaciones que comprometen la estabilidad (por lo menos la emocional) de la ahora Reina Letizia.

Así, algunas informaciones recuperan estos días un delicado momento ocurrido durante el funerales de Erika Ortiz. Quien era su expareja, y padre de su hija Carla, Antonio Vigo se dirigió directamente a Don Felipe y a Letizia con una inquietante acusación: "Vosotros la habéis matado", algo que corroboraba David Rocasolano en el polémico libro Adiós, princesa. ( El bocazas de Jaime Peñafiel ahora se hace la víctima y se queja de sufrir las miradas de desprecio de Letizia).

Pero ahora se conoce otro detalle. Esta acusación contra Letizia, muy unida a su hermana, provocó un torrente de indignación en la Reina que comenzaba una guerra abierta contra Vigo que ponía en peligro la custodia de su hija Carla. La Princesa de Asturias estaba dispuesta a quedarse con su sobrina e iniciar una batalla legal por ello. Algo que finalmente prohibió tajantemente la Casa Real: "es inapropiado".

Antonio Vigo respiraba porque no quería perder a su hija. Ahora, años después, la Reina Letizia siente debilidad por su sobrina y son muchas las horas que en la intimidad de Palacio pasa con Carla. Es una de las grandes "primas favoritas" de sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.