El presidente y sus ministros no recibirán esta vez el barco porque 'España no es lo más cercano'

El ‘Aquarius’ desnuda la demagogia de Pedro Sánchez y su mentirosa ‘política migratoria’

El barco, con 141 rescatados el viernes, se encuentra fondeado a la espera de instrucciones en un punto a mitad de camino entre Malta e Italia

El 'Aquarius' desnuda la demagogia de Pedro Sánchez y su mentirosa 'política migratoria'

La decisión de Pedro Sánchez de desentenderse de los 141 desventurados que se achicharran desde hace días a bordo del Aquarius, porque ahora España «no es el puerto más cercano ni el más seguro», ha provocado una fuerte polémica política aquí y cachondeo en Italia, donde el ministro del Interior, Matteo Salvini, en su tono habitual, se cachondea de los socialistas españoles en Twitter.

Incluso Podemos ha entendido por fin que aquel rescate de junio en presencia de más de 700 periodistas de 180 medios en el puerto de Valencia fue una simple operación de marketing a la llegada de Sánchez a La Moncloa que otra cosa (Gran despelote en las redes con las mentiras del currículum de Begoña y los enchufes de Sánchez).

Una operación que sirvió para poner al PSOE en cabeza del barómetro del CIS. El efecto Sánchez lo llamó El País.

La nueva llamada de auxilio de Médicos Sin Fronteras y SOS Méditerranée, con el Aquarius de nuevo sin destino por aguas del Mediterráneo y con 141 inmigrantes a bordo rescatados frente a las costas de Libia, pone al Gobierno de Pedro Sánchez frente a su propia y sonrojante demogogia (El ‘gañán’ Pedro Sánchez le da a su mujer con la puerta en las narices).

Hasta Italia han llegado los ecos del portazo del Gobierno socialista a los 141 náufragos, que ya antes fueron rechazados por su ministro de Interior, Matteo Salvini. A estas horas la prensa italiana da detallada cuenta del giro de 180 grados del presidente español.

El Gobierno socialista resolvió la crisis de junio ofreciendo Valencia como puerto seguro al Aquarius tras el cierre de los puertos en Italia. Fue una de las primeras decisiones de Sánchez, que fue bien acogida en un principio en el seno de la UE porque resolvía un problema inmediato. Y situaba a España en el seno del debate de la política migratoria como actor principal.

Pero la realidad posterior ha sido tozuda.  Ahora, ante esta nueva llamada de auxilio, y después de que Barcelona se haya ofrecido para recibir el barco, el insustancial Sánchez considera que en estos momentos España no es el destino adecuado para el buque:

«España no es el puerto más seguro porque no es el puerto más cercano según lo establecido en el derecho internacional».

Esta es la primera acción que realiza el Aquarius tras el rescate de 629 inmigrantes que efectuó en junio.

En esta ocasión, los 141 inmigrantes que viajan a bordo, de los que la mitad son menores, 67 de ellos no acompañados, proceden de países como Bangladesh, Camerún, Ghana, Costa de Marfil, Nigeria, Senegal, Eritrea, Somalia, Marruecos y Egipto.

La Comisión Europea (CE) ha dicho hoy estar en contacto con varios Estados miembros de la Unión Europea (UE) y ha ofrecido su «total apoyo diplomático» para resolver la situación.

Pero en concreto y tangible, nada.

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