LAS COSAS DEL GOBIERNO SÁNCHEZ

El socialista Pedro Sánchez pide 50 kilos de langostinos en un restaurante

La alemana Merkel se acordará mucho tiempo y también los contribuyentes, que somos los que hemos pagado la juerga

El socialista Pedro Sánchez pide 50 kilos de langostinos en un restaurante
Begoña Gómez, su esposo Pedro Sánchez y los langostinos de Sanlúcar. EP

50 kilos y de esos crustáceos decápodos que, según los exquisitos, son la quinta dimensión del langostino y que en algunos templos culinarios como Casa Bigote pueden salir a 100 euros el kilo.

Los bichos vienen de Sanlúcar y su coción es un arte: lo mínimo en el agua hirviendo y luego a una salmuera de agua con hielo.

Comer ese tipo de langostinos requiere un ritual muy rígido. Debe hacerse de forma manual, nada de tenedores y cuchillos, que eso le quita la gracia, pero ignoramos si Pedro Sánchez y su comitiva siguieron el protocolo.

En cualquier caso, fueron 50 kilos. Como suena y no se mosquéen porque en esta ocasión el titular no es nuestro, sino de Sara Tejada y aparecía a toda página este 25 de agosto de 2018 en ‘Informalia‘.

Hay varios establecimientos en Sanlúcar de Barrameda donde se comen los  langostinos más excelsos del Planeta Tierra. Uno de los mejores de la localidad gaditana es el Poma, a orillas del Guadalquivir (Hace mucho que los españoles enterraron a Franco, pero Pedro Sánchez no se había enterado).

Durante su estancia en la zona, hace un par de semanas, el ‘okupa‘ de La Moncloa cató en al menos dos ocasiones el manjar de los bigotes (Jueces del Tribunal Supremo acusan al Gobierno Sánchez de dejar ‘vendido’ a Llarena para poder seguir en La Moncloa).

La primera de las que ha trascendido era viernes: el presidente del Gobierno acudió con su esposa y ambos dieron cuenta del género que se sirve allí junto a otros afortunados comensales.

Pero fue al día siguiente, sábado, durante la visita de la canciller alemana y su marido a Doñana, cuando el líder del PSOE entró a matar: pidió 50 kilos de langostinos, se supone que para toda la comitiva hispano-alemana, incluidos los equipos de ambos mandatarios.

Es difícil saber si a la mujer más poderosa del mundo le impresionó más la calidad o la cantidad de género exhibido por el sucesor de su amigo Rajoy o el territorio mítico de Doñana.

La canciller Angela Merkel (64 años) venía a disfrutar de unos días de vacaciones y de paso regar con la cercanía la relación personal con el presidente español que, a sus 46 años, ejerció de generoso anfitrión de la líder germana.

Si en la época marianista, encontramos buen tono y afinidades entre Rajoy y Merkel, desde ahora podemos afirmar que doña Angela se lleva buen sabor de boca y buenos recuerdos comunes de su encuentro privado y andaluz con el socialista, que la agasajó de un modo difícil de olvidar.

Felipe González y Helmut Kohl, correligionarios antecesores del inefable Sánchez y su invitada, respectivamente, forjaron en este palacio en el que Franco cazaba una amistad que años después favorecería la causa común del socialista y del demócrata-cristiano a favor de la integración europea hacia el Este.

Sin duda Merkel se acordará de los langostinos de Bajo de Guía cuando tenga intención de llevar la contraria a Pedro Sánchez en Europa. Y también los contribuyentes, que somos los que hemos pagado la juerga.

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