Política

Pedro Sánchez parece haberse marcado el objetivo de batir pronto todas las marcas de escapismo de Zapatero. La decisión del Gobierno de ordenar a la fragata Méndez Nuñez que abandone el grupo de combate del portaaviones norteamericano USS Abraham Lincoln es un patinazo monumental que puede causar un daño ya muy difícil de reparar en nuestra reputación internacional.

En este ejercicio de antinorteamericanismo alérgico en el que suele instalarse el PSOE para complacer a sus aliados de extrema izquierda, llueve sobre mojado, después de la catastrófica decisión que tomó Rodríguez Zapatero de ordenar la retirada de tropas de Irak, sin consultas ni coordinación con los aliados y -lo que fue gravísimo- alentando a los demás países a hacer lo mismo. Amén de aquel absurdo desplante a la bandera de Estados Unidos en el desfile del 12-O.

En un artículo en ABC el que se elogia a sí mismo, el humilde Ramón Pérez-Maura se pregunta:

"¿Se imaginan la cara que se le quedó al teniente de navío español que actuaba a bordo del portaaviones norteamericano como oficial de enlace cuando los suyos desaparecieron en el horizonte? La retirada de Irak con Zapatero fue un caso sin parangón. Luego se sorprenden de que haya tantos oficiales que acaben en las listas de Vox y del Partido Popular. Lo raro es que no haya más".

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