Alberto Pozas ha sido citado a declarar como testigo en la Audiencia Nacional

Cae el ‘número dos’ de prensa de Moncloa pringado por el caso Villarejo y el robo del móvil de Podemos

El vicedircom de Pedro Sánchez fue quien facilitó al entonces comisario Villarejo el chat con el 'la azotaría hasta que sangrase' de Pablo Iglesias

Cae el 'número dos' de prensa de Moncloa pringado por el caso Villarejo y el robo del móvil de Podemos
Pablo Iglesias, Pepe Villarejo, Pedro Sánchez y Alberto Pozas. EP

Los han vuelto a pillar cagando y sin papel’, comenta sarcástico un inspector de Policía Nacional que investiga el caso (Eduardo Inda incendia laSexta rebatiendo las graves insinuaciones que le hace Iñaki López sobre el ‘caso Villarejo’).

El director general de Información Nacional de Moncloa, Alberto Pozas, presentó este 5 de abril de 2019 su dimisión al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha sido aprobada este viernes por el Consejo de Ministros (‘Influencia Joven’: El Pequeño Nicolás ficha a 4 ‘raritos’ como él y promete legalizar la marihuana).

Él fue el encargado de suministrar al ex comisario José Villarejo el pendrive con el chat robado a Podemos, en el que, entre otras cosas, Pablo Iglesias aseguraba que «azotaría hasta que sangre» a la periodista Mariló Montero (Carlos Herrera le mete una cornada de miedo a Irene Montero: «Tu pareja decía que azotaría a una presentadora que conozco bien»).

En la carta de dimisión, Pozas asegura que quiere tener las «manos libres» para «redimensionar» determinados asuntos y que no le utilicen contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (Mariló Montero denuncia a Pablo Iglesias por decir que «la azotaría hasta que sangrase»).

El comisario jubilado José Manuel Villarejo, quien lleva ya casi año y medio en prisión provisional por una retahila de delitos incluyen hasta la pertenencia a organización mafiosa, declaró ante el juez que fue el director de Interviú el que le dio el pendrive con el contenido de un teléfono móvil sustraído a una ayudante del líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Pozas fue director de la ya extinta Interviú en los últimos diez años (Villarejo pide protección para su familia por temor a los agentes secretos de Francia y Marruecos).

El aantaño periodista y siempre muy partida del PSOE, ha hecho publica su dimisión con mensaje dirigido a los periodistas que cubren la información en Moncloa:

  • «Abusando de la generosidad de Miguel Ángel, quiero comunicar a tod@s, a los amigos de siempre, a los de hace poco e incluso a los desconocidos, que ayer presenté mi dimisión y hoy ha sido aceptada.
  • El motivo, os lo podéis imaginar. Estoy siendo utilizado para atacar al Gobierno y al Presidente, y eso no lo puedo permitir. Encima, la situación me impide poder siquiera opinar sobre lo que está pasando.
  • Para los más veteranos, ya me conocéis, he estado en puestos de distinta responsabilidad, pero de los que no echaban el cierre nunca. Sin hacerme el interesante, he visto de todo, y en los últimos diez años, como director de Interviú, no os quiero ni contar.
  • Aunque hubo muy poco tiempo para aceptar el puesto que me ofrecían, hicimos un breve repaso de las cosas pendientes que heredaba de la dirección de Interviú, y en ningún momento fui capaz de valorar que un asunto que en otras circunstancias podría ser menor, fuera a convertirse en una especie de bomba informativa en plena campaña electoral. Pensé que conocía la política, pero he aprendido una nueva lección: con las urnas cerca, hasta el arco iris puede verse en noche cerrada.
  • A partir de ahora espero que pueda redimensionar el asunto que me ha atropellado. Que quienes han creído que podían mezclar mi nombre con la conocida como «policía patriótica», vean que estaban muy equivocados, algunos a sabiendas. Y que quienes se dejan ofuscar por la tinta del calamar se den cuenta de la labor de despiste y puedan perseguir al calamar. En nuestro oficio atender señuelos conduce a la frustración.
  • Nada más, ha sido un placer conectar con vosotros y agradezco de nuevo la cercanía de mi jefe, Miguel Ángel, y de mis queridas directoras Carmen y Susana. Nos encontramos en el periodismo, como siempre».

Pozas trabajaba hasta hoy a las órdenes directas del secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver.

El actual Gobierno de Pedro Sánchez ha intentado desvincularse de esa lo que se conoce como ‘Cloacas policiales’, pero todo indica que alguno de sus dirigentes está implicado hasta las cejas.

La Audiencia Nacional está investigando el robo del móvil a una asesora de Pablo Iglesias, que se encontró posteriormente durante los registros llevados a cabo por la operación Villarejo.

El juez está estudiando los supuestos informes que se realizaron por parte de ese grupo de policías para probar documentalemnte la financiación de Podemos con Venezuela, algo que por otra partre esta fuera de toda duda.

Villarejo, que en sus aspevientos para que le dejen salir de prisión ha intentando desde renovar las teorías conspirativas sobre el 11M acusando a Marrueco y Freancia, hasta amenazar por carta al presidente del Gobierno socialista con ‘cantar’ de plano, se intentó desvincular ante el juez del informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima) y dijo en su versión que se debió a un acto de venganza o despecho hacía esa trabajadora de Podemos.

Una copia con los datos del teléfono en un pendrive llegó a la redacción de la revista Interviú, que consideró que el contenido no era publicable y su entonces director, Alberto Pozas (aunque no citó su nombre), se lo hizo llegar a Villarejo.

Fue después el comisario quien se lo facilito a varios de sus contactos en los emdios de comunicación, como un ‘intercambio de favores’.

El excomisario ha asumido que participó en una “investigación policial” sobre Iglesias.

El propio Pablo Iglesias ha criticado duramente esta semana que que esas “cloacas del Estado” seguían operando.

El Gobierno de Sánchez lo ha negado rotundamente y el actual titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, decía que se habían tomado medidas contundentes y claras y ya no existía esta trama dentro de su departamento. La de Pozas es la primera dimisión política a raíz de este escándalo.

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