Podemos, que ya reclamó en 2016 la cartera de Defensa en el gobierno fallido de Sánchez, sigue siendo un peligro para la monarquía

El escalofrío que recorre La Zarzuela con el ‘futuro militar’ de Leonor después del 28-A

Margarita Robles se ha mantenido callada ante la formación castrense que deberá recibir la heredera

El escalofrío que recorre La Zarzuela con el 'futuro militar' de Leonor después del 28-A
Doña Letizia y sus hijas Leonor y Sofía.

No es para menos. En La Zarzuela están con un tembleque de narices ante lo que se puede avecinar el 28 de abril de 2019, fecha de las elecciones generales.

En función de lo que salga de las urnas y depare la posterir composición del Ejecutivo, la heredera de la Casa Real, Leonor, tendrá un futuro formativo con muchas aristas -¡Bombazo!: Don Juan Carlos y Doña Sofía rompen relaciones con la Reina Letizia-.

Y es que, como refleja ‘La Otra Crónica’ (El Mundo) de este 13 de abril de 2019, el futuro Ejecutivo tendrá que incluir en su agenda un asunto trascendental para España del que, sin embargo, nadie habla: la formación de la Princesa de Asturias –La Reina Letizia se mete en un convento, se apunta a misa y va de procesión.

Leonor, a sus 13 años, sigue creciendo sin apenas apariciones públicas, en claro contraste con los demás herederos de tronos de Europa. La primogénita de Don Felipe acudió en diciembre al Congreso, junto a sus padres, su hermana, la Infanta Sofía, y sus abuelos, para la solemne sesión con motivo del 40º aniversario de la Carta Magna.

Desde entonces, sólo se la vio fugazmente cuando se desplazaba en coche a casa de su abuelo materno para disfrutar del roscón del Día de Reyes –Las 9 obsesiones de Letizia; la reina del síndrome del ‘control freak’-.

Don Felipe y Doña Letizia han impuesto con obsesión que sus hijas crezcan lo más alejadas posible de las cámaras, algo discutible porque, como sostienen muchos expertos en realeza, es difícil que Leonor se pueda ganar el necesario cariño de los ciudadanos cuando éstos apenas tienen posibilidades de seguir una mínima evolución de sus pasos.

En todo caso, la voluntad de los actuales soberanos se ha respetado sin presiones de la opinión pública y gracias a la dejación de los sucesivos Gobiernos, que llevan años actuando como si la Monarquía no fuera con ellos –La cita prohibida a Doña Letizia autorizada por el Rey Felipe hace estallar a Juan Carlos I-.

Pero el reloj biológico no se detiene. Cuando culmine la próxima legislatura, Leonor habrá cumplido ya los 17 años. Y, antes, el Gobierno -del signo que sea-, de acuerdo con la Casa del Rey, tendrá que tomar importantes decisiones sobre la Princesa: qué formación académica debe seguir y dónde; si va a tener o no formación militar, y, en caso afirmativo, diseñar el plan adecuado; y qué funciones institucionales va a empezar a desempeñar antes de que alcance la mayoría de edad.

Todo ello estará de algún modo condicionado por el color del próximo Gobierno, que, por primera vez, podría ser una coalición multipartita. En enero de 2016, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, desbarató la posibilidad de un acuerdo con el PSOE cuando, nada más salir de su audiencia con el Rey en Zarzuela, tuvo la osadía de confeccionarle el Gobierno a Pedro Sánchez.

En el reparto de carteras que improvisó se quedó, entre otras, con Defensa. Cobra especial interés aquella rueda de prensa porque huelga subrayar la incidencia que tendría que un partido antimonárquico como Podemos estuviera al frente de un Ministerio tan decisivo para la planificación de la formación de Leonor –La acojonante foto del cabreado rey Felipe VI mirando a un despistado Torra que lo dice todo-.

La Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar, dedica su artículo 2 a los empleos militares del Rey y de su sucesor. El apartado 2 es muy claro: «El Príncipe de Asturias podrá desarrollar la carrera militar y tener los empleos que, mediante real decreto, determine el Gobierno, que queda facultado para establecer un régimen propio y diferenciado teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y su condición de heredero de la Corona de España».

En junio de 2014, pocos días antes de la abdicación de Don Juan Carlos y de la proclamación ante las Cortes de Felipe VI, el entonces ministro de Defensa avanzó que Leonor «recibirá formación militar» para que «en su día, cuando Dios quiera, sea jefa suprema de las Fuerzas Armadas». Pedro Morenés explicó que había «mucha ilusión» en que la Princesa recibiera ese entrenamiento, considerándolo un hito en el «proceso de normalización» de la incorporación de la mujer al Ejército –Corinna quiere hablar con la Reina Letizia porque se siente ‘intimidada’ y quiere que le eche una mano-.

Aquella rotundidad contrasta, sin embargo, con el sepulcral silencio que han mantenido sus dos sucesoras en Defensa. Ni la popular María Dolores de Cospedal ni la actual ministra, Margarita Robles, han dicho esta boca es mía sobre los planes para la instrucción militar de la heredera. A quien asuma la cartera tras el 28-A no le quedará más remedio que mojarse y trazar un plan ineludible. El que sea. Y lo primero que debe decidir el Gobierno es si la Princesa de Asturias recibirá o no formación castrense. No es obligatorio, aunque sería polémico que la futura capitana general de los tres ejércitos no lo hiciera. Pero como Podemos acabase ‘expropiando’ la cartera de Defensa…

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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