FRONTERAS Y SIN PAPELES

Todo es impostura en Sánchez: Ahora duda si entregar a Marruecos a los 155 del asalto a Ceuta, tras devolver a 8 en caliente

Todo es impostura en Sánchez: Ahora duda si entregar a Marruecos a los 155 del asalto a Ceuta, tras devolver a 8 en caliente
Agentes de la Guardia Civil descuelgan con gruas a inmigrantes subsaharianos atrapados en los alto de la valla que separa de Ceuta, que separa España de Marruecos.

Cómo escribe Bieito Rubido este 31 de agosto de 2019, en su ‘Astrolabio’ de ABC, en esto de la inmigración, como en tantos otros particulares, todo es impostura en Pedro Sánchez.

Con una forma de gobernar infantil, hemos pasado de jalear la llegada del Aquarius, con ministros presentes en la bienvenida, a humillar a nuestros marinos que surcaron, con viento de levante, la mar mediterránea para traerse a quince inmigrantes, mientras varios centenares asaltaban la valla de Ceuta.

Y ahora, en una nueva pirueta, debatiéndose entre la cruda realidad y el miedo a que Podemos le coma la tostada, duda el veraneante de Doñada si entregar a Marruecos a los 155 ilehgales del asalto a Ceuta, tras devolver este viernes a 8 en caliente.

La Guardia Civil se siente desbordada y sin recursos para frenar los asaltos de inmigrantes subsaharianos en la valla de Ceuta.

La inmigración amenaza en serio con sacudir la placidez de la precampaña encubierta en la que está Sánchez.

Si el Gobierno en funciones tuvo el jueves que defenderse en el Congreso del reproche unánime de la oposición por su errática política migratoria incluido el papel en la crisis del Open Arms, ayer el primer asalto masivo a la valla de Ceuta en un año puso al Ejecutivo ante la tesitura de activar o no la devolución a Marruecos de 155 individuos que el viernes de madrugada entraron ilegalmente a España.

Subsaharianos en Ceuta, tras asaltar violentamente la valla que separa Marrruecos de España.

Una operación, como explica Laura L. Caro en ABC, difícil de justificar por el socialismo frente a su electorado.

De partida, según fuentes oficiales, «más de 50» de los subsaharianos identificados parecían ser menores, lo que les convertiría automáticamente en «inexpulsables», aunque anoche continuaban las pruebas de determinación de edad. Igual condición adquirirán los que soliciten asilo en nuestro país.

La anterior incursión masiva por la fuerza en Ceuta, el 22 de agosto de 2018, se resolvió entregando a las autoridades del Reino alauí a los entonces 116 asaltantes en virtud de un Tratado de Readmisión de 1992, al que rara vez se había recurrido en anteriores mandatos. Eran otros tiempos. Ese verano se padecía en las costas la mayor oleada de pateras nunca vista, en parte por el «efecto llamada» del Aquarius acogido dos meses antes que convenía neutralizar, y en 24 horas, todos y cada uno de esos 166 inmigrantes estaban ya en el país vecino.

El Ministerio del Interior no confirma que se hubieran iniciado trámites con Rabat para invocar de nuevo ese convenio bilateral del 92 y expulsar a los protagonistas del último asalto.

Inmigrantes ilegales encaramados a la valla de Ceuta.

Según el texto del acuerdo, hay diez días de plazo. La Delegación del Gobierno en la Ciudad Autónoma informó por su parte de que en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), estaban ocupadas 500 de sus 512 plazas, por lo que «en principio» estaban habilitando literas en las zonas comunes para albergar a los recién llegados, que no tiendas de campaña en el exterior como otras veces.

Pero al margen, cuando no tembló el pulso este viernes fue a la hora de desplegar en la alambrada ceutí grúas para bajar de ella a 8 subsaharianos que habían quedado encaramados durante el asalto. Todos parecían tener dificultades de movilidad al bajar y fueron entregados a las fuerzas marroquíes, lo que se conoce como una «devolución en caliente», prevista en la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015, que tantas veces prometió abolir el PSOE y que ayer volvió a aplicar para escándalo de las ONG de derechos humanos.

Al ser preguntada por estas entregas, la portavoz del Ejecutivo y titular de Educación, Isabel Celáa, dijo a mediodía durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros desconocer que se habían producido las expulsiones, aunque comentó:

«Me atrevo a pensar que no ha sido así».

 

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