La manifestación terminó con 37 personas fallecidas y un incendio que aún sigue vivo en la memoria de los españoles

La quema de la Embajada de España en Guatemala: 40 años de incógnitas

Los gobiernos de España y Guatemala vivieron uno de sus momentos diplomáticos más tensos hace exactamente 40 años. Justamente fue un 31 de enero cuando fue quemada la Embajada de España en Guatemala, un trágico suceso en el que murieron 37 personas de ambas nacionalidades. Inicialmente era una toma de la sede diplomática, pero terminó con una gran catástrofes que aún se recuerda vívidamente.

Todo comenzó sobre las 11.00 horas, cuando un grupo de manifestantes ingresó por la fuerza en la embajada de España y, una vez en su interior, optó por cerrar las puertas. Lo que dejó en cautiverio al embajador español Máximo Cajal, así como a los abogados Eduardo Cáceres Lehnhoff, Mario Aguirre Godoy y Adolfo Molina Orantes.

El objetivo de la toma de la Embajada de España en Guatemala era denunciar la represión que existía en las comunidades de Quiché, y buscar apoyo internacional contra el gobierno de Romeo Lucas García. Sin embargo, mientras iba pasando el tiempo las cosas se iban tornando más violentas y peligrosas.

La Policía Nacional no permitió la ocupación, ingresaron y llegaron hasta el despacho del embajador Cajal, donde los rehenes y ocupantes estaban encerrados. Algunas versiones aseguran que se escucharon disparos, otras rechazan esa afirmación. Lo único que sí fue seguro es que, pocos segundos después de la intervención, hubo una explosión.

Sólo sobrevivirían a los hechos Mario Aguirre Godoy, quien aún vive; Máximo Cajal, quien murió en abril del 2014, y Gregorio Yujá Xoná. Este último fue llevado a un hospital al ser rescatado por los bomberos. Al día siguiente fue secuestrado y apareció el 2 de febrero de 1980 en la Universidad de San Carlos.

En 2015 fue condenado a 90 años de prisión Pedro García Arredondo, quien fue jefe de la Policía Nacional en esa época. Sin embargo, aún quedan muchas incógnitas sobre qué ocurrió exactamente dentro de la Embajada y qué originó la explosión que inició el fuego.

El polémico Cajal

El embajador español Máximo Cajal fue acusado por la dictadura guatemalteca de comunista y de haber organizado la ocupación de la legación española.  Tras la publicación de su libro Ceuta y Melilla, Olivenza y Gibraltar. ¿Dónde acaba España? en 2003, en donde postula la cesión de las ciudades autónomas y demás posesiones españolas en el norte de África a Marruecos como paso previo a la recuperación de Gibraltar (sugiriendo que los Peñones se entreguen inmediatamente, en tanto que se introduciría un régimen transitorio de veinte años para Melilla y la posible cesión de Ceuta quedaría congelada hasta la devolución de Gibraltar por Gran Bretaña), las autoridades de las ciudades autónomas, medios de comunicación conservadores y políticos del Partido Popular le criticaron duramente. Ante tales críticas, fuentes del PSOE declararon que Máximo Cajal, que estaba participando en la elaboración del programa electoral socialista, había sido «apartado» del partido.

El entonces secretario general de los socialistas melillenses, Manuel Céspedes, afirmó: «No es ni ha sido nunca asesor del PSOE, ni dirigente en ningún aspecto del partido», afirmaba el socialista. Es más, la secretaria general del PSOE de Ceuta, María Antonia Palomo, dijo que Cajal había sido «apartado del partido» desde que se conocieron sus ideas sobre las ciudades autónomas. Tan apartado del partido fue que actualmente es asesor personal del presidente Zapatero nada más y nada menos que para su Alianza de Civilizaciones.

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