Una resolución de la UE recomienda eliminar los iconos tanto de los regímenes totalitarios de derechas como de izquierdas

La desfachatez de Pedro Sánchez y sus socios: convertirán en delito hablar de Franco mientras mantienen su culto al comunismo

La desfachatez de Pedro Sánchez y sus socios: convertirán en delito hablar de Franco mientras mantienen su culto al comunismo
José Martínez (con Stalin); Diego Cañamero (propaganda chavista); Pablo Iglesias (Hugo Chávez); y Alberto Garzón (DDR) PD

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está utilizando la bandera de la ‘Memoria Histórica’ para borrar todo rastro del régimen de Francisco Franco.

Adriana Lastra, vicesecretaria General del partido de Pedro Sánchez, adelantó el 10 de febrero durante su participación en el desayuno informativo Nueva Economía Fórum que el ‘gobierno progresista’ prevé incluir el delito de apología del franquismo en la reforma del Código Penal.

Todo un despliegue legal y moral, pero sólo contra la dictadura de Francisco Franco.

A pesar de que la ‘Resolución del Parlamento Europeo del 19 de septiembre de 2019 sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa’ establece que los regímenes nazi y comunistas fueron igual de perjudiciales para los valores y dignidad de los valores humanos, desde el PSOE, Podemos, Izquierda Unida y otros ‘socios’ siguen utilizando sus símbolos, promoviendo su iconografía y hasta reconociendo a sus figuras más emblemáticas con calles, plazas y monumentos.

Una doble moral con muy poca vergüenza del gobierno de Pedro Sánchez y sus socios pro comunistas.

Esos que se apresuraron a utilizar las instituciones judiciales para exigir a 656 ayuntamientos que retirasen los vestigios franquistas de sus calles y que han luchado a capa y espada para la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos; pero que no han quitado ni una sola placa de quienes utilizaron el comunismo para violar los derechos humanos, asesinar a sangre fría e imponer un régimen más mortal que el propio nazismo.

La hipocresía socialista va contra la propia ‘Resolución del Parlamento Europeo, del 19 de septiembre de 2019, sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa’.

En el artículo 6, la medida europea establece que “condena toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo en la Unión”. Sin embargo, este mismo año se pudo ver cómo José Martínez, portavoz de Izquierda Unida Sevilla, se mostró pavoneándose con la imagen de Iósif Stalin (autor de la ‘Gran Purga’ o ‘Gran terror de Stalin’) durante el Pleno del Partido Comunista de Andalucía celebrado en Córdoba.

No se trata de un caso aislado. Pablo Iglesias dedicó unas cariñosas palabras para Vladimir Lenin durante el aniversario de la Revolución Soviética, donde mostró su admiración a “la capacidad de Vladímir Lenin de convertir lo imposible en real». Sin olvidar que Isabel Serrano Durán, quien fue la número dos de Más País por Cádiz, se hizo una foto en la que también aparecía un retrato del dictador soviético Iósif Stalin.

No es secreto para nadie que, además de la pasión por los dictadores rusos, un ala del PSOE y la mayoría de sus socios de gobierno han mostrado su apoyo ciego a otros tipos de regímenes totalitarios más modernos. Pablo Iglesias ha posado con camisetas de Hugo Chávez, mientras que Juan Carlos Monedero llevó el brazalete del régimen bolivariano. Sin olvidar que el diputado de Podemos, Diego Cañamero, se sentó en su escaño con una camiseta en la se podía leer «Yo con Maduro». Una situación que también se extrapola al castrismo, donde se ha visto a Podemos, IU y PCE rendir verdaderos homenajes a Fidel Castro y su dictadura. Al punto de que el actual ministro de Consumo, Alberto Garzón, se rendía a piropos de su sistema de consumo, sin olvidar su ‘look’ presumiendo de los símbolos de la República Democrática Alemana.

Además de las muestras personales de afecto por el régimen soviético y latinoamericanos, así como por sus crímenes de lesa humanidad, el gobierno de Pedro Sánchez y sus socios comunistas no han movido ni un solo dedo para borrar los restos del impacto que tuvo ese comunismo en España en las ciudades. No en vano, fue el propio Iósif Stalin quien se convirtió en el principal apoyo del Frente Popular en la Guerra Civil.

La resolución de la Unión Europea establece que: “en algunos Estados miembros siguen existiendo en espacios públicos monumentos y lugares conmemorativos que ensalzan los regímenes totalitarios, lo que facilita la distorsión de los hechos históricos sobre las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y la propagación del sistema político totalitario”.

Una norma que se debe transponer al ámbito español, lo que implicaría la aplicación la Ley de la Memoria Histórica en España a todas aquellas personas del Frente Popular con ideología socialista y comunista que provocaron la Guerra Civil, además de retirar de las ciudades todos los símbolos socialistas y comunistas relacionados con ese periodo en el que Stalin se convirtió en el principal apoyo del Frente Popular.

Una decisión que, si bien no es vinculante desde el punto de vista legal, sí tendría una coherencia moral que no está dispuesta a ejecutar la izquierda española, ya que supondría romper con la actual visión sectaria de la Dirección General de la Memoria Histórica que considera que ni el PSOE ni ninguno de sus antiguos miembros pueden ser objeto de aplicación de la Memoria Histórica; sus crímenes, latrocinios y desmanes.

Consciente de que podrían existir casos como España donde la ‘Memoria Histórica’ sólo se utiliza contra un solo bando, desde la Unión Europea advierten de la necesidad de “una cultura común de memoria histórica que rechace los crímenes de los regímenes fascistas y estalinistas, y de otros regímenes totalitarios y autoritarios del pasado”.

Las calles, plazas y monumentos comunistas que deberían ‘volar’

En este sentido, el gobierno de Pedro Sánchez contaría con una larga lista de calles, plazas y monumentos que erradicar por su vinculación con el régimen autoritario de Rusia que tuvieron su influencia e impacto en la Segunda República y en el inicio de la Guerra Civil. Éstos son solo algunos de ellos:

  1. Santiago Carrillo. Tiene su nombre una calle en Dos Hermanas (Sevilla), en Getafe (Madrid) y en Gijón (Asturias). Carrillo fue responsable de los crímenes de Paracuellos. Asesinato de más de dos mil presos considerados opuestos al bando republicano. Son consideradas las matanzas de mayor dimensión en la retaguardia de la zona republicana.
  2. Largo Caballero, el ‘Lenin español’. Tiene su nombre una calle en Alcobendas, Getafe, Leganés y Madrid capital, además de un monumento en Nuevos Ministerios (Madrid). Fue un defensor de la dictadura socialista, incluso amenazó con usar la violencia. El partido que presidía lanzó un golpe de Estado en octubre de 1934. Además fue presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra durante la matanza de Paracuellos.
  3. Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Tiene calles y plazas por toda España Málaga, Almería, Córdoba, Sevilla, entre otros. Arremetió en el Congreso de los Diputados contra los principales líderes de la derecha, concretamente contra Calvo Sotelo. Diputados de la derecha aseguraron que desde los escaños comunistas se dirigió a Sotelo como «este hombre ha pronunciado su último discurso en las Cortes».
  4. Juan Negrín. Calles en las localidades de Getafe (Madrid), Cabezas de San Juan (Sevilla), La Puebla de Cazalla (Sevilla), Elche (Alicante), entre otros. Fue el que decidió enviar las reservas de oro del Banco Central de España a la URSS para sufragar el material bélico que Stalin estaba dispuesto a vender a la República.
  5. Las Trece Rosas. Tienen calles en Madrid, varias en Cádiz y Valencia. Este es el nombre que recibe el grupo colectivo de trece jóvenes que pertenecían en su mayor parte a las Juventudes Socialistas Unificadas. El grupo al que pertenecían tuvo una importante labor en la represión republicana en Madrid durante la Guerra Civil.

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