El vicepresidente segundo de Pedro Sánchez se niega a reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, lo que supone un giro a favor del régimen chavista

Pablo Iglesias mantiene a Juan Guaidó como «líder de la oposición» y amenaza al más puro estilo Nicolás Maduro

Pedro Sánchez mantiene atado en corto a Pablo Iglesias. El ‘león’ que presumía de melena y un discurso como rugido, ahora parece un gato castrado que evita por todos los medios de evitar hacer alguna valoración de Venezuela o del polémico ‘caso Ábalos’. Así quedó demostrado en las últimas declaraciones del vicepresidente segundo al ser preguntado si considera que Juan Guaidó es el presidente encargado o un simple “líder de la oposición” como lo denominó Pedro Sánchez en la sesión de control celebrada en el Congreso de los Diputados.

“La posición en política exterior del Gobierno la marca el presidente y la ministra de Asuntos Exteriores y el vicepresidente segundo no va a hacer matices”, respondió Iglesias a los periodistas. Una postura que mantendría las palabras de Pedro Sánchez, en las que España determinaría que Juan Guaidó es un “líder de la oposición venezolana”. A pesar de que Carmen Calvo ha intentado deshacer la afirmando que «no hemos cambiado nuestra política», es verdad que no se ha vuelto a escuchar a Sánchez reconociendo de forma directa la presidencia de Guaidó.

A pesar de que Iglesias tiene controlada cada palabra que puede emitir sobre Venezuela, se aventuró a lanzar una amenaza parafraseando al propio Nicolás Maduro:

“Si les haré una reflexión. Creo que es muy llamativo que la derecha política y mediática esté obsesionada en hablar de Venezuela. En un contexto en el que se ha suspendido un congreso muy importante en Barcelona, que tiene consecuencias económicas notables. En un contexto en el que se está hablando de que por fin en España haya una Ley de Eutanasia que permita a cientos de miles de ciudadanos terminar con dignidad días muy difíciles. Cuando se sube el salario mínimo, cuando se actualizan las pensiones. Creo que, mientras la derecha política y mediática sigan obsesionados con Venezuela, habrá gobierno progresista para unos cuantos años”.

Estas últimas palabras recuerdan a las declaraciones que realizó Nicolás Maduro durante enero de 2019, en medio de la polémica por su no reconocida reelección y posterior juramentación ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “Nos queda fuerza para muchos años mas”, declaró el dictador bolivariano. Incluso, también aprovechó para hablar de las ‘bondades’ de su régimen: “Somos una democracia de verdad, profunda, popular, revolucionaria. Una democracia de la clase obrera, de los humildes, de los trabajadores, del pueblo, no una democracia de élite ni de magnates».

Los silencios de Iglesias

La ‘castración’ de Pablo Iglesias también se observó en una entrevista realizada Antonio García Ferreras en el programa ‘Al Rojo Vivo’ de este lunes 10 de febrero. El fundador de Podemos crujió los dientes y se aferró a monosílabos para pasar de puntillas sobre el ‘caso Venezuela’ y la polémica reunión que mantuvieron el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez.

La incomodidad de Pablo Iglesias fue evidente desde el primer instante. Con una sonrisa de saber lo que se le venía encima, el exasesor del régimen venezolano escuchó a Ferreras preguntar: “apuntan en algunos medios que usted la llamo y le dijo: ‘de vicepresidente a vicepresidenta, vente a pasar un ratito a España”. Lejos de sus largas respuestas, Iglesias guardó un tenso silencio y se limitó a un simple “no”. El propio presentador se mostró sorprendido, por lo que insistió: “¿en ningún momento?”… de nuevo, silencio y un “no”.

Antonio volvió a la carga. Esta vez haciendo una mención a la exclusiva de ABC, donde explicaban que Delcy Rodríguez habló por el móvil de José Luis Ábalos con el propio Pedro Sánchez. “Usted, ¿en algún momento, durante esa estancia de Delcy Rodríguez en el Aeropuerto de Barajas conversó telefónicamente o presencialmente con ella?”. Una vez más, un simple “no”.

“¿No sabe a qué vino entonces?”, terminó preguntando Ferreras, a lo que Iglesias lanzó un respiro de calma por caer en el terreno de lo cómodo. Ese donde pasa de monosílabos a sus largas explicaciones: “creo que sobre este asunto, tanto el presidente de gobierno como el ministro Ábalos han hecho muchas declaraciones. En el caso del ministro Ábalos incluso compareció, entre comillas, en el programa ‘El Objetivo’ que es mucho más difícil que comparecer en el Congreso de los Diputados. Yo no tengo que añadir ni una sola palabra a lo que han dicho”.

Iglesias intenta desmarcarse de todo lo que tenga relación con Venezuela, al punto de que no toma siquiera postura sobre si está más cerca de la línea ideológica de José Luis Rodríguez Zapatero o de Felipe González sobre qué se debe hacer con la crisis política del país latinoamericano: “yo asumo que la posición política del gobierno con respecto a Venezuela la marcan el presidente del gobierno y la ministra de Exteriores”.

Un discurso aprendido a fuego para evitar molestar a Pedro Sánchez y comprometer su permanencia en el poder Ejecutivo.

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