Fuentes del centro privado afirman a Periodista Digital el elevado coste que conlleva el tratamiento de la vicepresidenta y del exjuez

Atender a Carmen Calvo y Baltasar Garzón en la Clínica Ruber, hasta 10 veces más costoso que en la pública

Atender a Carmen Calvo y Baltasar Garzón en la Clínica Ruber, hasta 10 veces más costoso que en la pública
Carmen Calvo y Baltasar Garzón PD

Carmen Calvo y Baltasar Garzón no están escatimando en gastos. Los férreos defensores de la sanidad pública, que han decidido poner su vida en las manos de la sanidad privada tras haber dado positivo en COVID-19, gastan una más de 2.500 euros en la Clínica Ruber. Así lo confirman fuentes de la prestigiosa entidad sanitaria a Periodista Digital tras la noticia: Un sanitario de la clínica Ruber: «Carmen Calvo y Baltasar Garzón exigen un trato de élite que no tendrían en la pública».

A pesar de la alta hospitalaria en tiempo récord de la vicepresidenta del Gobierno, las fuentes solventes del centro privado indican que cada noche que permaneció en la clínica tuvieron “un coste mayor a los 2.500 euros”. Aunque prefieren no desvelar cifras precisas, sí ofrecen algunos indicadores como que, por ejemplo, “estar hospitalizado una noche sin ningún tratamiento extra a la estancia ya supone unos 1.000 euros”.

Sin embargo, cuando un paciente cuenta con asistencia sanitaria, respirador y otro tipo de servicios que son necesarios para combatir al COVID-19, “la factura crece por encima de los 2.500 euros”. Unas cifras que se aplicarían tanto para la vicepresidenta Carmen Calvo como para el exjuez Baltasar Garzón y que están muy por encima del precio equivalente a dichos servicios en la sanidad pública.

Según precisan a este diario, “una hospitalización en la sanidad pública tiene un coste estimado de 200 euros la noche, pero la cifra puede ascender hasta los 1.000 euros en el caso de estar en una cama de UCI”. En este sentido, los socialistas habrían preferido pagar hasta 10 veces más por recibir “un servicio más personalizado, elitista y confidencial” que no encontrarían en la pública.

Beneficios de la privada

Como adelantó Periodista Digital, los profesionales de la clínica Ruber de Madrid indican a este diario que “Carmen Calvo y Baltasar Garzón exigen un trato de élite que no tendrían en la pública”. En este sentido, la vicepresidenta y el exjuez intentan beneficiarse de unos servicios más elitistas que no están al alcance de todos los ciudadanos. Es importante recordar que se trata del mismo centro donde se atendía a Cristiano Ronaldo o donde se ha tratado al Rey Juan Carlos y otros miembros de la Casa Real.

“La principal ventaja que buscan es la privacidad. El personal de Ruber está sometido a una clausula de privacidad y confidencialidad extra que aceptan cuando firman el contrato de trabajo. Es un apartado especial y, en pocas palabras, viene a decir que cualquier tipo de filtración sobre el estado de un paciente puede conllevar a represalias legales fuertes y a la inhabilitación profesional”, explican a Periodista Digital.

Justamente, esa privacidad fue la que solicitó Moncloa al ser preguntado sobre el estado de Carmen Calvo. La portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, fue quien indicó que hay que ser «muy respetuosos» con la «situación de enfermedad» de los miembros del Consejo de Ministros y ha defendido «guardar la discreción debida».

Otros lujos para los socialistas

Los sanitarios detallan que “son tratados en habitaciones privadas que no son compartidas con otros ciudadanos”. Una situación muy distinta a las imágenes que se pudieron ver en el Hospital Universitario Infanta Leonor, donde los españoles esperaban en el suelo sobre sábanas para ser atendidos por el personal sanitario. Los socialistas se ponen por encima de la “clase obrera” de la que tanto presumen en sus discursos y apariciones públicas, ya que “la atención que reciben es totalmente personalizada. Como si fueran el único en todo el hospital y con todos los servicios a disposición”, matizan.

Una versión que fue reconocida por el propio gobierno del PSOE y Podemos al informar que la vicepresidenta “continúa hospitalizada con el tratamiento médico prescrito para la infección respiratoria que padece, se encuentra en una habitación aislada y le serán practicadas las pruebas que determinen los facultativos». Un servicio idéntico al que está siendo sometido el exjuez Baltasar Garzón.

“Cuando te lo puedes costear, como es el caso de los dos socialistas, la clínica puede que habilite toda una planta para un solo paciente. Sí, una planta entera para que nadie pueda molestarles y aumenten sus beneficios”, explican a este diario.

Autor

José Antonio Puglisi

Periodista italovenezolano especializado en economía y periodismo de investigación.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído