La vicepresidenta ha demostrado que confía más en los servicios y profesionales de la sanidad privada que en la pública que tanto defiende en sus discursos

Muface hunde a Carmen Calvo: le pidieron que usase la sanidad pública, pero ella insistió en la privada

Muface hunde a Carmen Calvo: le pidieron que usase la sanidad pública, pero ella insistió en la privada
Carmen Calvo PD

Muface tenía una petición muy clara: todo empleado público con el COVID-19 tenía que ir a un hospital público para ser atendido. Sin embargo, la vicepresidenta Carmen Calvo optó por ignorar la recomendación emitida por el servicio de asistencia sanitaria privada para funcionarios y confió su vida a las manos de la Clínica Ruber. Sí, la sanidad privada.

La número dos del gobierno de Pedro Sánchez no podía ingresar en ese centro hospitalario tras aprobarse el estado de alarma y quedar intervenidos todos los centros sanitarios por el Gobierno. Así lo explicó la propia Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) y las aseguradoras con las que tiene concierto en un correo electrónico remitido sus los clientes, al que ha tenido acceso OkDiario.

En el correo electrónico se puede ver que Muface les advierte de que «ha tomado nuevas medidas de actuación para clientes» que puedan estar infectados por coronavirus y señala que «por tratarse de una emergencia nacional, el ingreso hospitalario, en caso de ser necesario, se realizará en un hospital público», en lugar de en uno privado. La mutualidad informa, a renglón seguido, que esto no supondrá un coste adicional para el enfermo. En este sentido, se desmonta una vez más el ‘bulo’ promovido por los socialistas de que Carmen Calvo estaba obligada por Muface a acudir a la sanidad privada.

El portavoz de Muface confirmó los datos del correo a OkDiario y agregó que «se trata de una medida extraordinaria debido a que estamos en una emergencia estatal con el objetivo de evitar nuevos contagios». Asegura que esta fue de las primeras medidas que se adoptaron tras decretarse el estado de alarma hace dos semanas, el 14 de marzo.

Pasión por el lujo

Como adelantó Periodista Digital, los profesionales de la clínica Ruber de Madrid indican a este diario que “Carmen Calvo y Baltasar Garzón exigen un trato de élite que no tendrían en la pública”. En este sentido, la vicepresidenta y el exjuez intentan beneficiarse de unos servicios más elitistas que no están al alcance de todos los ciudadanos. Es importante recordar que se trata del mismo centro donde se atendía a Cristiano Ronaldo o donde se ha tratado al Rey Juan Carlos y otros miembros de la Casa Real.

“La principal ventaja que buscan es la privacidad. El personal de Ruber está sometido a una clausula de privacidad y confidencialidad extra que aceptan cuando firman el contrato de trabajo. Es un apartado especial y, en pocas palabras, viene a decir que cualquier tipo de filtración sobre el estado de un paciente puede conllevar a represalias legales fuertes y a la inhabilitación profesional”, explican a Periodista Digital.

Justamente, esa privacidad fue la que solicitó Moncloa al ser preguntado sobre el estado de Carmen Calvo. La portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, fue quien indicó que hay que ser «muy respetuosos» con la «situación de enfermedad» de los miembros del Consejo de Ministros y ha defendido «guardar la discreción debida».

Otros lujos para los socialistas

Los sanitarios detallan que “son tratados en habitaciones privadas que no son compartidas con otros ciudadanos”. Una situación muy distinta a las imágenes que se pudieron ver en el Hospital Universitario Infanta Leonor, donde los españoles esperaban en el suelo sobre sábanas para ser atendidos por el personal sanitario. Los socialistas se ponen por encima de la “clase obrera” de la que tanto presumen en sus discursos y apariciones públicas, ya que “la atención que reciben es totalmente personalizada. Como si fueran el único en todo el hospital y con todos los servicios a disposición”, matizan.

Una versión que fue reconocida por el propio gobierno del PSOE y Podemos al informar que la vicepresidenta “continúa hospitalizada con el tratamiento médico prescrito para la infección respiratoria que padece, se encuentra en una habitación aislada y le serán practicadas las pruebas que determinen los facultativos». Un servicio idéntico al que está siendo sometido el exjuez Baltasar Garzón.

“Cuando te lo puedes costear, como es el caso de los dos socialistas, la clínica puede que habilite toda una planta para un solo paciente. Sí, una planta entera para que nadie pueda molestarles y aumenten sus beneficios”, explican a este diario.

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Autor

José Antonio Puglisi

Periodista italovenezolano especializado en economía y periodismo de investigación.

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