El 'brillante’ negocio del Sanidad: Pagar 7 millones por los test defectuosos a la ‘parafarmacia’ Inter Pharma

Fin del misterio de los test chungos: el Gobierno Sánchez los contrató a una empresa de cosmética por 17 millones

Sanidad adquirió los 659.000 test diagnósticos que no alcanzaban el 80% de fiabilidad por 17,1 millones

Fin del misterio de los test chungos: el Gobierno Sánchez los contrató a una empresa de cosmética por 17 millones
Pedro Sánchez y Salvador Illa PD

La incapacidad del Gobierno de Pedro Sánchez para gestionar la crisis del coronavirus se pudo observar en la adquisición de 659.000 test diagnósticos defectuosos. Sí, esos que a pesar de requerir un 80% de fiabilidad, apenas llegaban al 30%. A pesar de los esfuerzos por ocultar los detalles de la fallida operación de adquisición de material sanitario, desde los medios de comunicación se han conocido los detalles del ‘brillante’ negocio del PSOE y Podemos.

El Ministerio de Sanidad fue quien adjudicó un contrato por valor de 17,1 millones de euros a la empresa Inter Pharma para la adquisición de los test defectuosos. Esos que, como advirtió la Embajada de China al Gobierno, fueron fabricados por Shenzen Bioeasy Biotechnology. Una empresa ausente en el listado de compañías recomendadas por el régimen chino para la adquisición de material sanitario.

La cartera que dirige Salvador Illa, tras quedar en evidencia por la denuncia de la falta de fiabilidad de los test, exigió la devolución de 6.988.035 euros que ya habían sido pagados.

La firma del contrato se produjo el pasado 18 de marzo, cuatro días después de la puesta en marcha del estado de alarma. La empresa exigía un pago previo que alcanzaba los seis millones de euros más IVA, que supone el 35% de los 17,1 millones del total. El resto se pagaría en un plazo máximo de 24 horas. Esos seis millones suponen la cantidad que el Ejecutivo ha pedido que sea devuelta. 

Una ‘parafarmacia’

El Gobierno intentó ocultar su negocio con Inter Pharma. Tras la eliminación del Portal de Transparencia y el secretismo de sus acciones, los españoles han tenido que conocer por la prensa [esa que quiere censurar Pedro Sánchez y su combo] que el Ministerio de Sanidad adquirió los test a través de una empresa poco habitual en el sector del diagnóstico.

Inter Pharma ni siquiera es una ‘grande’ del ámbito del medicamento. Al contrario, está especializada en productos de parafarmacia. Es decir, que destaca por la venta de champús, jabones y complementos alimenticios, geles íntimos, vigorizantes sexuales, óvulos vaginales o anticelulíticos.

Fundada en 1972 y con sede en Santa Coloma de Gramanet (municipio cercano a Barcelona), aunque su domicilio social se cambió a Madrid a principios de 2018, la empresa que ha importado los test de diagnóstico de BioEasy cuenta con menos de 50 empleados pero con unos activos totales de 3,85 millones de euros. Esto se debe a su patrimonio fijo, las instalaciones con las que cuenta para la fabricación de productos farmacéuticos y de parafarmacia.

Como administrador único de esta empresa figura John Oliver Staib, mientras que Hermann Staib Hans y Franz Staib Dieter aparecen como los dos únicos accionistas.

Inter Pharma

En un comunicado, la compañía alega que «el único objetivo de esta compañía ha sido el de ofrecer una alternativa que pudiese ser de utilidad en la detección precoz del COVID-19, condicionando el suministro de los test a su validación por parte de las autoridades sanitarias españolas».

Según señalan, Bioeasy «disponía en el momento del acuerdo de licencia para exportar sus productos y los test cuentan con el marcado CE y el certificado TÜV que permiten su comercialización y venta en la Unión Europea» y «el fabricante aportó la documentación requerida sobre las certificaciones, estudios clínicos y protocolos de uso, que fue trasladada a las autoridades españolas, que la analizaron y validaron».

Justifican el número de test adquirido en «la situación de emergencia y la escasez de estos productos en el mercado», por lo que bloquearon la mayor partida posible para garantizar el suministro futuro, «en previsión de que estos test pudiesen ser una buena alternativa para la detección precoz del COVID-19 y se enviaron las primeras partidas, que serían testeadas».

Cuando se reveló que los test no cumplían los estándares ofrecidos aseguran que «se procedió al abono íntegro del importe satisfecho en virtud del acuerdo, asumiendo esta compañía todos los costes generados por el suministro y aún antes de haber recibido los lotes de test suministrados». 

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Autor

José Antonio Puglisi

Periodista italovenezolano especializado en economía y periodismo de investigación.

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