OTRO DISLATE MÁS EN EL HOMENAJE A LA MITAD DE LAS VÍCTIMAS

Nueva pifia de protocolo del ‘patoso’ Pedro Sánchez: así ‘se coló’ con la Familia Real

Pasó de todo en el Homenaje a las víctimas -a la mitad de ellas- orquestado por el Gobierno este 16 de julio de 2020.

Lo que tenía que haber sido una acto solemne y cargado de emoción, se convirtió pronto en un dislate en el que importaban más las pintas de cada uno, los gestos entre invitados, las mascarillas con motivos que no venían a cuento y hasta la aparición de un influencer para completar el tremendo cuadro.

Pero nos vamos a quedar aquí con una nueva metedura de pata del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, experto en la materia de estar fuera del protocolo y de querer posicionarse como el Rey.

No es la primera vez que le sucede este mal, que ya parece de lo más habitual para el líder del Ejecutivo. En esta ocasión, el Presidente se colocó al lado de la Familia Real durante su saludo (Felipe, Letizia, Leonor y Sofía) a las autoridades, y Sánchez se pegó como una lapa a su vera, pareciendo algo así como el hijo mayor de la familia, en lugar de ocupar su sitio como jefe del Ejecutivo.

Algo muy parecido acometió a la que lió en un besamanos real allá por 2018…

TODAS LAS PIFIAS PROTOCOLARIAS DE PEDRO SÁNCHEZ

Pedro Sánchez es un presidente del Gobierno reñido con el protocolo institucional. Y si no lo creen, recuerden la última hace solo unos pocos días: si no una falta de protocolo, sí una falta de empatía y lógica, negando la mano al mismísimo Rey Felipe. Y las tiene peores:

BESAMANOS EN EL PALACIO REAL

La más sonada fue en la recepción el 12 de octubre de 2018 en el Palacio Real. Entonces, Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, tras estrechar la mano a los Reyes, se colocaron a su lado y como unos miembros más de la Familia Real empezaron a dar apretones de mano. Tras saludar a la ‘popular’ Ana Pastor y a otros altos cargos del Estado, el servicio de Protocolo de Casa Real tuvo que advertir al matrimonio Sánchez-Gómez que no debían protagonizar el ‘besamanos’ y Sánchez y su esposa finalmente se apartaron.

EN BRUSELAS

Pocos días después Sánchez fue corregido por el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En una visita a Bruselas, el presidente del Gobierno español comenzó a hablar a los medios de comunicación en un ‘photocall’, un gesto que no estaba contemplado en el protocolo establecido.

CHALECO POR DEBAJO DE LA LEVITA

Otro momento que corrió como la pólvora ocurrió en marzo de 2019, durante la cena de gala ofrecida por los Reyes al presidente de Perú, Martín Vizcarra. El presidente del Gobierno, como dictaba la etiqueta, acudió en frac. Pero un detalle llamó la atención en el atuendo del líder socialista: el chaleco sobresalía excesivamente por debajo de la levita. Las normas dictan que el chaleco no debe asomar bajo esta prenda. En esa misma cena, el ‘cantinflesco’ Sánchez creyó que el Rey se dirigía a él cuando saludó al presidente de Perú. «Señor presidente…, señora primera dama», fueron las palabras que pronunció el Rey y que confundieron a Pedro Sánchez. El jefe del Gobierno de España abrió la boca con la intención de agradecerlo para luego agachar la mirada, fruto de su error y de la vergüenza pasajera.

SIN DISTANCIA CON LOS REYES

También junto a Don Felipe y Doña Letizia, Sánchez cometió el error de querer captar el protagonismo en la conversación de los monarcas con el paracaidista que se accidentó en el desfile militar del Doce de Octubre en 2019. Pese al protocolo -que le exige mantenerse a una distancia prudencial de los monarcas- Sánchez decidió colocarse prácticamente al lado, mientras los Reyes daban ánimos al paracaidista. El presidente socialista tuvo que ser advertido por personal de protocolo para que aminorase el paso mientras los Reyes procedían al saludo.

LA DEJÓ SIN SALUDO

También en 2019, en su visita a la Jefatura Superior de Policía de Cataluña para visitar a los agentes heridos por los disturbios separatistas con motivo de la sentencia del 1-O, Sánchez no se detuvo ante la agente encargada de la seguridad en la puerta del edificio -que se cuadró ante la llegada del presidente- y a la que apenas saludó con un leve gesto. A la salida, Sánchez tampoco se despidió de ella. Sí lo hizo el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con un apretón de manos.

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