EL MINISTRO DE SANIDAD ESQUIVÓ COMPARECER EN COMISIÓN PARLAMENTARIA EN DICIEMBRE DE 2020

La tramposa estratagema de Illa para no tener que rendir cuentas en el Congreso antes de su dimisión

Se especula con la fecha del 26 de enero de 2021 para que se produzca el adiós oficial del candidato del PSC-PSOE a sus responsabilidades sanitarias

La tramposa estratagema de Illa para no tener que rendir cuentas en el Congreso antes de su dimisión

Está actuando como juez y parte.

El aún ministro de Sanidad, Salvador Illa, demuestra que su compromiso en la lucha contra el coronavirus está supeditado a los réditos electorales que le puedan proporcionar las urnas en Cataluña.

Por eso, el también candidato del PSC-PSOE está jugando con los tiempos y amagando con una comparecencia en el Congreso de los Diputados que sabe a ciencia cierta que no se producirá.

Porque, tal y como explica ABC, a Illa no le interesa en absoluto ponerse frente a la oposición en comisión parlamentaria y que le cuestionen por su labor al frente del ministerio durante la pandemia del Covid-19.

Por eso, para intentar barnizar el espanto que le produciría tener que rendir cuentas ante el Congreso, al titular sanitario se le ocurrió la tramposa estratagema de aprovecharse de la mecánica parlamentaria para enviar la solicitud de una comparecencia a sabiendas que no habría tiempo material para que la misma tuviese lugar.

Sabiendo que el decreto del estado de alarma le mandata a tener que comparecer ante la Cámara Baja una vez al mes, ya en diciembre de 2020 logró eludir ese control estirando al máximo la presentación de la solicitud para dar los detalles de su gestión ante el resto de partidos.

¿Cómo logró evitar sentarse en el sillón de los comparecientes? Muy sencillo. Illa aguardó hasta el 22 de diciembre de 2020, ya cerca de las 13:30 horas, para dirigir al registro de entrada del Congreso de los Diputados su petición de comparecer ante los parlametarios. El problema es que solo ya quedaban hábiles los días 23, 28, 29 y 30 de diciembre de 2020 y la Mesa del Congreso ya había celebrado su última reunión del año para calificar iniciativas.

De hecho, el tiempo en el que se tarda en tramitar este tipo de solicitudes abarca una semana, así que el ministro consiguió pasar el mes de diciembre de 2020 sin tener que dar la cara en el hemiciclo.

Y, a sabiendas de que enero es un mes prácticamente inhábil en el Congreso de los Diputados, Illa también dejó correr los plazos para no tener que enfrentarse a preguntas y críticas de la oposición.

Solo cuando se aplazaron las elecciones catalanas del 14 de febrero de 2021 al 30 de mayo de 2021, decisión que revocó la Justicia, a Illa se le ocurrió presentar la solicitud de comparecencia para el 28 de enero de 2021.

El ministro ya veía que no podía sortear más el control de la Cámara y, al verse pospuestos los comicios en Cataluña, ya no le quedaba más remedio que comparecer.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, al aceptar los recursos contra el aplazamiento de la votación autonómica y ‘restaurar’ la fecha del 14-F, ha vuelto a dar a Illa la oportunidad de oro de no tener que dar la cara en el Congreso de los Diputados.

De tal guisa que al final Illa se habría escabullido del control parlamentario desde finales de noviembre de 2020 y que así no le estropeen las encuestas que tan buenos augurios le pronostican en Cataluña para ese día de los enamorados.

Fuentes cercanas al Gobierno de Sánchez especulan con que su dimisión podría producirse el 26 de enero de 2021 y el acto de traspaso de la cartera sería el 27 de enero de 2021.

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