El partido de Santiago Abascal tiene las cosas bien claras.
Con el inicio del curso político, VOX mandó una directriz clara a sus representantes locales: suavizar el mensaje.
Así lo indican desde ‘El Debate’, donde atribuyen el cambio en la estrategia a la necesidad de mejorar su implantación territorial y de cerrar el goteo de sus votantes al PP tras la presidencia iniciada por Alberto Núñez Feijóo. Sin embargo, el gran objetivo es otro: sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa.
El citado medio desvela que los candidatos de VOX a los comicios locales del próximo año, se ha dado la orden de que sus intervenciones públicas reflejen «el mismo mensaje de siempre, único en toda España», pero «suavizando» las formas.
El plan de Abascal no contempla la opción de dejar de permanecer firme en sus convicciones.
Es importante recordar que muchos ciudadanos todavía no entienden que el Gobierno Mariano Rajoy no derogase a la primera la llamada Ley de Memoria Histórica. Algo que con su mayoría absoluta hubiera sido un trámite relativamente sencillo y hubiese demostrado que no siempre que la izquierda impone una medida la derecha se rinde y no la vuelve a disputar.
Existe el temor de que el PP, una vez en el poder, retorne a las andadas, aunque Alberto Núñez Feijóo afirma que no será así. Una prueba, según los populares, es que Feijóo haya salido a denunciar el intento del PSOE en bloque, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero incluidos, de «cocinar» el indulto para José Antonio Griñán, condenado a cárcel por el mayor fraude de la historia de España. Por más que los más radicales de la derecha repitan que PP y PSOE son iguales, porque coincidieron en el pasado en muchas cosas y se compincharon para reprtirse casai todo, están lejos de ser la misma cosa.
La idea central en la mayoría de los votantes de centroderecha es que, en esta hora, la prioridad es desalojar del poder al Gobierno socialcomunista. La realidad incontestable que nos han demostrado las elecciones de las comunidades de Madrid y Andalucía es que VOX es un partido fuerte, que para nada está en declive como Podemos o Ciudadanos.
Los impresionantes resultados del PP en ambas comunidades no restaron un solo voto en la cuenta final de VOX. Antes al contrario. Pero muy lejos de lo que sus votantes y cuadros esperaban. Por lo tanto, parece que hay una conclusión muy evidente: VOX y el PP tienen que remar en la misma dirección. Este PSOE desnortado, que pacta con Bildu y quiere amnistiar a sus delincuentes particulares –entre otras muchas cosas– es un partido con el que es casi imposible pactar nada. Una vez más, como hizo Zapatero, va a dejar un país arruinado.
Y no va a permitir ningún adelanto electoral porque sus integrantes no tienen dónde ganarse la vida fuera de sus actuales prebendas. Lo imprescindible es entender que VOX tiene la capacidad de captar un voto a la derecha del electorado, pero que para echar a esta coalición del poder el PP tiene que ganar votos en el centro como hizo en Madrid comiéndose a Ciudadanos y en Andalucía llevándose todo el voto de Ciudadanos y parte del PSOE.

Pánico en el PSOE
El gobierno PSOE-Podemos sabe que está contra las cuerdas. El desgaste de dos legislaturas, una pandemia y una gestión que no ha sabido aplacar asuntos tan importantes como la inflación se ha visto empeorado desde la entrada de Alberto Núñez Feijóo en Génova.
En el PP todo es tranquilidad. Al fin y al cabo, solo necesitan esperar y seguir en la misma línea. Al menos eso consideran desde la formación que asegura que «el camino escogido es el bueno y, lo importante, es no dejar que nos saquen de él».
