La chapuza es de campeonato.
Y es que al Gobierno Sánchez le crecen los enanos. Y sin necesidad de montar ningún circo.
Tres meses después del asesinato en aguas de la bahía de Barbate (Cádiz) de los guardias civiles David y Miguel Ángel, perpetrado el 9 de febrero de 2024, ahora se ha conocido que los verdaderos autores del crimen siguen sueltos y, posiblemente, en Marruecos.
Lo cierto es que el Instituto Armado, tras una exhaustiva investigación de los vídeos, llegó a la conclusión de que los seis detenidos a las pocas horas del crimen, ‘El Cabra‘ y sus compinches, en realidad no eran los que iban a bordo de la narcolancha que atropelló la zodiac de la Guardia Civil.
Aquella noche había hasta seis embarcaciones cerca del muelle y en un primer momento se creyó que la que pilotaba ‘El Cabra’ había sido la del responsable de aquella embestida.
Cierto es que los propios detenidos, desde el primer momento, empezaron a portar imágenes grabadas por ellos mismos, declaraciones de testigos, confidentes y otras personas, para dejar claro que ellos no habían sido los autores materiales del crimen.
Y ese último informe de la Guardia Civil les da la razón en un documento donde se incluyen grabaciones donde se ve que la lancha que embistió a los agentes tenía una sola antena y que la de ‘El Cabra’ tenía dos.

Pero hay más.
Las dos narcolanchas tenían cuatro motores de 300 caballos de potencia. El problema es que la de ‘El Cabra’ tenía una marca en la quilla que parecía coincidir con el impacto que sufrió la zodiac y eso pudo inducir al error. Pero los agentes tuvieron que estudiar con profusión los vídeos y llegaron a la conclusión de que no han sido editados y que parecía verosímil la versión de los acusados.
Ahora la pelota está en el Juzgado de Instrucción número uno de Barbate. Por lo pronto, la defensa de Kiko ‘El Cabra’ ya ha pedido la puesta en libertad. Se seguirá, eso sí, la imputación de contrabando y pertenencia a organización criminal, pero no la de asesinato de los dos guardias civiles.
Una de las personas investigadas, Mustafá C. aseguró que la embarcación que arremetió contra los agentes de la Guardia Civil era propiedad de un marroquí de nombre Karim que residía, casualmente, en Marruecos, y que en ella iban cuatro personas, dos españolas y otras dos en situación irregular.
De hecho, se sospecha que los autores del asesinato, que siguen libres, estén en el país alauí.

