EL GOBIERNO, AL BORDE DEL ABISMO

Tras su derrota en el Congreso, Sánchez se da 48 horas para convocar elecciones anticipadas, con el PSOE tan asustado como sus compinches

El marido de Begoña es el presidente que menos vivienda pública ha construido en su mandato

Tras su derrota en el Congreso, Sánchez se da 48 horas para convocar elecciones anticipadas, con el PSOE tan asustado como sus compinches
Sánchez. PD

Vuelve al cuarto de baño.

Esta vez no durante cinco días, cuando el marido de Begoña hizo un mutis, amagó con irse y emrgió diciendo que era un hombre enamorado y tras haber organizado la cloaca criminal del PSOE en Ferraz, para que sus sicarios y los contratados fuera asustaran a jueces, periodistas y no adictos al régimen.

En esta ocasión, el retiro será sólo de 48 horas y supuestamente es para decidir si convoca elecciones y vamos a las urnas a finales de noviembre o trata de agotar esta agónica legislatura, beneficiándose hasta el final de la ventaja que da el poder a la hora de controlar dineros, fiscales, militares, el CIS y TVE.

Tiene la izquierda el pan9orama color de hormiga y no sólo por la ventaja que le sacan VOX y PP en las encuestas.

La campaña se perfila feroz y la vivienda sólo será un tema más, donde para colmo Pedro Sánchez tiene muchos agujeros, porque es el presidente que menos vivienda pública ha construido en su mandato .

Ceuta se reactivara, para su vergüenza con la visita del Rey este 13 de octubre y la corrupción seguira aflorando , semana tras semana, en los juzgados en los periódicos..

Se avecinan revelaciones tremendas sobre Zapatero y Bono.

Sánchez, que se aferra desesperado a los acampados en la Puerta del Sol, observará con ansiedad las manifestaciones por la vivienda de este fin de semana para decidir si disuelve las Cortes; en Ferraz creen que no habrá mejor ocasión, pero saben que la cuesta es empinada

Echar cuentas.

Tras ver cómo el Congreso tumbaba en 72 horas sus dos decretos de vivienda, el presidente esperará a medir el pulso de las manifestaciones convocadas estos días para decidir si convoca elecciones generales el 29 de noviembre. Para llegar a esa fecha, el decreto de disolución tendría que publicarse el martes 6 de octubre. En el PSOE y entre sus socios cunde la idea de que no habrá otra oportunidad igual.

Saben que van cuesta arriba.

El marido de Begoña Gómez espera a que hable la calle antes de decidir si habla la urna. Así de simple y así de crudo. Sánchez ha despejado su agenda del fin de semana para observar cómo responden las movilizaciones por la vivienda y calcular si la humillación parlamentaria puede convertirse en gasolina para la izquierda.

Las voces que le empujan a las urnas ya no susurran. Ministros del núcleo duro y miembros de la Ejecutiva federal lo dicen sin rodeos. «Solo hay dos opciones: o un nuevo decreto con el apoyo de todos los grupos, o que hable la gente. Y eso son elecciones», resume uno de ellos. Otra dirigente va más allá: «No veo mejor momento que este».

Doble derrota en 72 horas

El detonante tiene nombre y apellidos. El Gobierno vendió la vivienda como su gran bandera social y, apenas tres días después de aprobar los decretos en el Consejo de Ministros, el Congreso los tumbó. El primero cayó con 178 votos en contra. El segundo, con 184. PP, VOX, JUNTS y UPN votaron juntos en ambos casos, y el PNV y Coalición Canaria se sumaron al rechazo del segundo.

No es una derrota más. Es la radiografía de una legislatura agotada, sostenida por socios que no tienen nada en común salvo, últimamente, las ganas de negarle a Sánchez cualquier victoria. Lo de esta semana se parece mucho a una moción de censura encubierta, solo que sin candidato alternativo y con el presidente todavía en Moncloa.

Sin mejor ocasión, pero cuesta arriba

En Ferraz y entre los compañeros de viaje del Gobierno se ha instalado una convicción: si hay que ir a las urnas, mejor ahora, con el relato del bloqueo de la derecha fresco y la vivienda como banderín de enganche. Esperar a 2027 significa seguir encadenando derrotas en el Congreso y nuevas citaciones judiciales.

El problema es que el terreno está minado. Ceuta pesa como una losa. La entrada masiva de unas 72.000 personas el pasado verano, la incertidumbre sobre el futuro de la ciudad y los informes policiales que señalan la mano de Rabat dejan al Gobierno expuesto en un asunto que toca la fibra más sensible del votante: la soberanía y la seguridad.

Y luego está la corrupción. Con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero imputado por organización criminal en el caso Plus Ultra, el sumario del caso Koldo abierto en canal y las investigaciones sobre financiación del partido, cualquier campaña se convertiría en un plebiscito sobre la limpieza del PSOE. Alberto Núñez Feijóo ya lo ha dejado claro: elecciones ya, y con la corrupción en el centro del debate.

La aritmética no perdona

En julio de 2023, Sánchez firmó una remontada que pocos esperaban y dejó a la derecha a las puertas de la mayoría absoluta. Esta vez la cuesta es más empinada. Su propio entorno calcula que necesitaría recuperar cerca de 1,5 millones de votantes socialistas que se quedaron en casa hace tres años, y eso con una izquierda fragmentada y peleada.

SUMAR quiere convertir la vivienda en su eje de campaña. PODEMOS acusa al Gobierno de usar los decretos con fines partidistas. Y hasta Gabriel Rufián ha pedido al presidente «cabeza fría», porque a su juicio el PSOE no tiene fuerza suficiente a su izquierda para revalidar una mayoría. Para evitar un gobierno de centroderecha, la izquierda tendría que remontar bastante más que en 2023. Y esta vez sin el factor sorpresa.

La vivienda, sin varita mágica

Moncloa confía en que la vivienda sea el gran movilizador. Pero ahí también le espera un bumerán. Según los datos del Ministerio de Vivienda, Sánchez es el presidente de la democracia que menos vivienda protegida ha terminado: unas 78.700 viviendas entre 2018 y 2025, con una media de 9.842 al año.

La comparación es demoledora. Felipe González promedió más de 81.000 al año; José Luis Rodríguez Zapatero, unas 62.000; José María Aznar, casi 60.000, y Mariano Rajoy, en plena resaca de la crisis del ladrillo, más de 17.000. El presidente que prometió 183.000 viviendas se presenta a defender la vivienda como causa con la peor marca de los últimos cuarenta años.

Y el problema no es solo estadístico. Quien no puede pagar el alquiler sabe perfectamente quién lleva siete años en el Gobierno. Convertir en arma electoral un fracaso propio exige mucho talento narrativo y bastante desmemoria colectiva.

Análisis: la última jugada del superviviente

Sánchez ha hecho de la supervivencia un arte. Convocó en julio de 2023 cuando todos le daban por muerto y salió vivo. La tentación de repetir la jugada es evidente: anticiparse, marcar el calendario y obligar a sus rivales a correr.

Pero la España de 2026 no es la de 2023. Entonces podía agitar el miedo a VOX. Hoy tiene que explicar Ceuta, el caso Plus Ultra, el caso Santos Cerdán y una legislatura en la que no ha sido capaz de sacar adelante ni su ley estrella. El fin de semana dirá si la calle le da el empujón que busca. Lo que no dirá es cómo se defiende un relato cuando los datos juegan en contra.


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