Millet.- Millet y Montull callan y no despejan dudas sobre la financiación de CDC

El ex presidente del Palau de la Música, Fèlix Millet, y su mano derecha Jordi Montull han levantado una gran expectación mediática en su comparecencia este martes ante la comisión parlamentaria que investiga la presunta financiación irregular de CDC con fondos del Palau, pese a que se han negado a declarar –tal y como se esperaba–, manteniendo la duda sobre la presunta financiación de CDC.

Millet ha escuchado impasible, tranquilo, y en ocasiones incluso sonriente, las preguntas y reproches de los diputados de la comisión. En un breve discurso ha explicado que al estar imputado en un proceso penal no desea realizar ninguna declaración y, siguiendo los consejos de su abogada, se ha acogido al derecho a no responder.

En la misma línea, Montull, que ha comparecido el primero, se ha limitado a decir que debe ser «cauto y respetuoso con las instancias judiciales», ya que aún no ha sido requerido por el juez Juli Solaz, que instruye el ‘caso Palau’ para «aclarar las últimas informaciones aparecidas en los medios de comunicación».

Los dos llegaron por separado al Parlamento, en sendos taxis y acompañados por sus abogados. Primero, a las 11.30 horas, Montull, que se ha afeitado la barba tras salir de la prisión y no ha querido hablar con los medios. Media hora más tarde llegaba Millet con su nueva abogada, Mireia Astor. Los cuatro se han encontrado en la puerta de la sala de la comisión y han conversado varios minutos.

Todos los diputados han lamentado la negativa a responder de Millet y Montull –aunque no ha sorprendido a nadie– y algunos incluso han relacionado su silencio con su posible culpabilidad. Aun así los diputados han querido explicar sus conclusiones, a modo de resumen, y dejar algunas preguntas en el aire.

Varios de los diputados de la comisión han instado a Millet a hablar para «desvelar» algunas de las incógnitas y dejar de encubrir a gente. En concreto, el diputado de ERC, Pere Bosch, ha hecho notar a Millet que «aquellos a los que encubre», empiezan ahora a «negarle».

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Las preguntas, que han quedado en el aire e incluso han provocado alguna sonrisa en Millet, han ido dirigidas principalmente a la presunta financiación de CDC a través de la Fundació Trias Fargas. El diputado del PP Santi Rodríguez ha querido preguntarle, igual que ha hecho con Jordi Montull, si fueron ellos quienes utilizaron a los políticos para enriquecerse o han sido algunos políticos los que les utilizaron «para desviar dinero hacía sus propios partidos».

El más breve ha sido el diputado de CiU, Jordi Turull, que ha rechazado entrar en «descalificaciones con la única finalidad de ver quien la dice más gorda o busca el titular más original».

Albert Rivera, diputado de C’s, que ha sido el último en hablar pero el más incisivo y crítico, se ha cuestionado cómo es posible que hayan podido desaparecer 35 millones de euros del Palau «cuando Ayuntamiento, Diputación, Generalitat y Ministerio estaban presentes en el Consorci».

Ha comparado el caso Palau con «una mafia a la catalana» y ha asegurado que tiene la sospecha de que Millet «no es el capo», sino que «por acción o omisión», le han permitido que hiciera todo lo que ha hecho. «No son unos ‘cracks’ de las finanzas, son unos ‘cracks’ de la ingeniería social», ha subrayado Rivera.

Turull también ha sido escueto en su intervención con Montull y le ha preguntado si había participado «directamente» en la financiación irregular de algún partido político por medio de comisiones por obra pública. Mientras, el socialista Jordi Terrades mostraba su interés por saber dónde fueron a parar los «fondos expoliados», o el porqué de la decisión de contratar a su hija para la gestión económica del Palau.

La diputada de ERC, Maria Àngels Cabasés, ha apuntado la irresponsabilidad de la decisión de no contestar a tenor de que sus declaraciones podrían delatar, antes de unas elecciones, «a un partido político lleno de sombras», y le ha recordado que «todos a los que oculta, ahora no le ayudarán».

Lluís Postigo (ICV) se ha referido a las «cloacas del Palau, que no terminaban en fosa séptica, sino que se extendían hasta l’Ametlla de Mar y quisieron llegar hasta un hotel».

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