El fiscal pide que se rebaje en 6 meses de cárcel la condena a un acusado de ‘kale borroka’ por reparar el daño

El fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Martínez ha rebajado en seis meses de cárcel y 72 euros de multa su petición de condena para Diego Javier Octavio Martinicorena, acusado de un acto de ‘kale borroka’ en 2008, por reparar el daño depositando el importe de la indemnización por los daños ocasionados antes del juicio. Fue el único de los acusados que reconoció su participación en los hechos. Para él, el representante del Ministerio Público solicita seis años y medio de cárcel y una multa de 216 euros.

Para los otros cinco acusados –Francisco Javier Arina Echarte, Ibai Moreno Ibáñez, Imanol Salinas Ijurco, Iker Araguas Jusue, e Iñaki Marín Mercero– que han negado su implicación, Martínez solicita siete años de cárcel y una multa de 216 euros. Los seis están procesados por los delitos de desórdenes públicos terroristas, empleo de aparatos incendiarios y daños terroristas.

Según el informe definitivo de la Fiscalía, hay pruebas suficientes para condenar a los seis acusados, ya que, en sede policial reconocieron su participación de los hechos o otros de los acusados los implicados, existe una grabación de la actuación –aunque tenían la cara tapada–, declaró un testigo que reconoció a tres de ellos como autores de los actos y un informe de inteligencia de la Policía señala a Imanol Salinas como culpable de los mismos. Octavio Martinicorena fue el único que había delcarado ante un juez anteriormente que era culpable de estos actos.

SILENCIO INTERESADO

Además, el representante del Ministerio Público ha destacado el valor «positivo» que tiene el silencio cuando hay pruebas suficientes porque ninguno de los acusados respondió a sus preguntas en la sesión de ayer, además, ha considerado que en este caso, «el silencio es parcial, interesado», por lo que más aún.

Han comparecido también durante la vista oral como testigos, familiares y amigos de los procesados para corroborar sus declaraciones de ayer, a lo que Martínez ha quitado «todo valor probatorio» por la «falta de subjetividad» al estar relacionados con los acusados. Además, ha recalcado que uno de los testigos que dijo haber estado en las fiestas de un pueblo vecino al suyo no conocía el nombre del patrón de la fiesta, lo que ha provocado risas entre el público.

Durante el juicio se ha visionado un video en el que se puede observar a un grupo de personas cortando un calle con contenedores incendiados y quemando dos cajeros automáticos con ‘cócteles molotov’ en alrededor de un minuto mientras los viandantes huían.

SOBRADAMENTE CONOCIDOS ENTRE LSO RADICALES

Durante la prueba pericial han comparecido los agentes que realizaron la inspección ocular del lugar de los hechos y otros que realizaron vigilancias e intervenciones telefónicas que implican a Imanol Salinas en los hechos. Además, han explicado que los miembros de este grupo son «sobradamente conocidos en Navarra por la Policía» y entre los ambientes radicales».

Durante la sesión de este lunes Uno Octavio Martinicotena explicó que aceptó participar en estos hechos cuando se lo propusieron esa misma tarde en un bar porque estaba «enrabietado» y «caliente» por la detención de un amigo.

Confesó que había bebido «una o dos cervezas» y, «enrabietado» porque un amigo había sido arrestado, decidió participar sin saber exactamente en qué iba a consistir la acción. Una vez llegaron a la calle Mercaderes, «aparecieron tres o cuatro más» con bolsas y pudo ver «dos cócteles» molotov.

NO CONOCE AL RESTO

Después de que algunos cortaran con una cizalla las cadenas que ataban los contenedores, alguien le «dio la orden» de que cogiera un artefacto explosivo contra un cajero y así lo hizo. Octavio Martinicorena aseguró que no reconoce a sus compañeros de banquillo como miembros del grupo que participó en el ataque.

Esta es la versión que mantuvieron los otros cinco acusados, que han presentaron al tribunal coartadas diversas. Así, Iker Araguas explicó que se encontraba en Berañain (Navarra) conociendo a los padres de su novia; Francisco Javier Arina aseguró que participó en la manifestación previa al ataque pero ha dicho que después se fue a tomar «unos potes» con su cuñado, e Iñaki Marín, que estaba en Unanua (Navarra) recogiendo leña con su padre y sus tíos.

Finalmente, Ibai Moreno dijo que sufrió un ataque epiléptico esa tarde y estuvo en el hospital e Imanol Salinas explicó que se encontraba en Milán, hasta donde había viajado a primeros de septiembre de ese año con su novia para buscar trabajo.

DOS ESTAN YA EN PRISION

Además, Arina, Moreno y Salinas –los tres en libertad en la actualidad– aseguraron que nunca han participado en actos de violencia callejera y varios de ellos explicaron que las confesiones que hicieron ante la Policía se debieron a malos tratos sufridos. Araguas y Marín se encuentran en prisión cumpliendo una condena por atacar a una patrulla de la Policía Foral navarra en el casco viejo de Pamplona la noche electoral de las últimas generales.

Al juicio no han acudido otros dos procesados en la causa: Artzai Santesteban, detenido el pasado mes de junio en Roma, y Joseba Fernando Asupurz, ‘El Guindi’, arrestado en marzo en Francia tras un tiroteo en el que murió un gendarme francés. Meses antes la Audiencia Nacional había decretado una orden de busca y captura en contra de ambos por no acudir al juicio por el ataque del 9 de marzo de 2008.

Según el fiscal, los hechos fueron cometidos el 13 de septiembre de 2008 en Pamplona, al finalizar una manifestación que había tenido como lema ‘Stop Estado de Excepción. Demokrazia Nafarroarentzat, Euskal Herriarentzat’.

TAREAS PERFECTAMENTE DISTRIBUIDAS

Una vez acabó la marcha, sobre las 18.10 horas, nueve individuos «con las tareas perfectamente distribuidas», con el rostro oculto por capuchas y camisetas anudadas y guantes de látex, cortaron una calle próxima a la Plaza del Castillo de la capital navarra «cruzando e incendiando varios contenedores», que previamente habían separado de sus fijaciones mediante una cizalla.

Tras formar «una barricada», rompieron los cristales de dos sucursales bancarias de Caja Rural y Banesto, próximas entre sí, y las rociaron con líquidos inflamables para después lanzar artefactos explosivos de tipo casero. Como resultado del ataque, parte de la fachada y la calzada resultaron quemados y dos cajeros automáticos quedaron «inutilizados», provocando en total daños por más de 20.000 euros.

Después del ataque, arrojaron al fuego la cizalla y las mochilas que portaban y abandonan el lugar en grupo «rápidamente», tras haber desarrollado toda la acción en «apenas un minuto». El juicio se reanudará mañana.

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