ETA. La APM ve deontológicamente criticable la reunión de Rubalcaba con la cúpula judicial antiterrorista

El portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Antonio García, expresó hoy un «juicio crítico» en «términos deontológicos» y de ética profesional de la reunión que mantuvo ayer en un restaurante de Madrid el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con los jueces y fiscales de la Audiencia Nacional más implicados en la lucha antiterrorista.

García advirtió de antemano a Servimedia que desconoce y por tanto no entra a juzgar «el contenido real de lo que se pudo comentar en la reunión», que se celebró en el restaurante «Currito» y que desvela hoy, con pruebas gráficas incluidas, el periódico «El Mundo». Sin embargo, añadió que «en lo externo», el contacto no le parece «especialmente oportuno» considerado «en términos deontológicos y de lo que se considera cuál es la ética profesional con la que un juez debe conducirse».

Según explicó, los códigos de ética profesional establecen que los jueces deben «poner de manifiesto» con sus «actitudes y comportamientos» que no reciben «ningún tipo de influencia directa o indirecta de ningún otro poder público o privado, ya sea interno o externo». Y, muy al contrario, la reunión celebrada ayer «puede ser entendida por un observador externo y razonable como una reunión inconveniente desde este punto de vista».

A la comida en el restaurante «Currito» asistieron Rubalcaba, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho; el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez; el presidente, el fiscal jefe y el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (Ángel Juanes, Javier Zaragoza y Javier Gómez Bermúdez) y los jueces centrales de instrucción Fernando Grande-Marlaska y Santiago Pedraz.

Según el portavoz de la APM, «los jueces tienen que procurar evitar» situaciones o reuniones que «puedan ser interpretadas por un observador razonable como injustificadas o comprometedoras de su independencia y de su imparcialidad». «Debemos mantenernos en una posición de asepsia externa que ni siquiera pueda ser cuestionada o puesta en tela de juicio desde lo que es un razonamiento puramente aparente».

García aclaró que el que tenga lugar «una escenografía que pueda ser malentendida o malinterpretada por un observador razonable» no significa que se deba poner en duda, y él desde luego no lo hace, «la independencia o imparcialidad de los jueces que estaban en esa reunión», ni criticar un contenido que, tal y como recalcó, se desconoce.

«Nos limitamos, desde la perspectiva de un observador razonable, a a formular un juicio crítico exclusivamente en lo deontológico», subrayó, recordando que esa figura del «observador razonable» aparece contemplada en los citados códigos de ética profesional.

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