Un etarra acepta ser juzgado por ‘kale borroka’ sin euroorden, después de que la banda plantee su desarme

Oier González, el primer acusado por delitos de terrorismo que ha comparecido en la Audiencia Nacional después de que ETA haya planteado en una entrevista que el desarme está en su agenda, ha aceptado ser juzgado pese a no existir una euroorden en su contra por participar en varias acciones de ‘kale borroka’ durante 1998. Además, y pese a no ser habitual, ha mostrado una actitud colaboradora respondiendo a las preguntas del Ministerio Fiscal.

Ante la Sección Segunda de la Sala de lo Penal, el fiscal Pedro Rubira ha reconocido que la presencia del acusado ha facilitado la celebración de la vista oral ya que «no existe la euroorden o extradición de las autoridades francesas». «Si se hubiera obtenido la euroorden ya veríamos si Francia no hubiera aceptado por el hecho de que allí estuvieran prescritos», ha apuntado.

El representante del Ministerio Público ha rebajado su petición de pena de cuatro a dos años de cárcel por un delito de tenencia de sustancias inflamables e incendiarias al incluir la atenuante de dilaciones indebidas. Considera que González formaba parte, junto a otras tres personas ya condenadas por estos hechos, de un grupo dedicado a actividades de ‘kale borroka’ en 1998.

Tras su detención en enero de ese año, la Policía incautó al ‘talde’ del que formaba parte tubos que contenían clorato potásico y ácido sulfúrico, «componentes necesarios para la elaboración de artefactos incendiarios», según han sostenido varios ertzainas en el juicio.

Los agentes han dado cuenta de la abundante cantidad de desatascador rápido de tuberías y líquido inflamable para fabricar artefactos incendiarios encontrado en un caserío «semiderruido» de Amorebieta. Al mismo tiempo, han revelado que la investigación se inició a raíz de varios sabotajes cometidos contra entidades de seguros y sucursales bancarias en enero de 1998 en Vizcaya.

NIEGA LA PARTICIPACION EN LOS HECHOS

A preguntas del fiscal y de su defensa, Oier González ha explicado que reconoció en sede policial su participación en el grupo de ‘kale borroka’ por las «amenazas y la presión psicológica» que sufrió durante la incomunicación, pero que después se desdijo en su declaración judicial. «Al juez le digo que no era cierto lo que había dicho ante la Policía y me ratifico en que no he tenido nada que ver con estos hechos», ha mantenido.

Ha admitido que conocía a Urko Mancisidor, Borja Jacinto y Eneko Castrillo, ya condenados en esta causa, de «la cuadrilla de verano de Mundaka». «Ibamos juntos a la playa», ha señalado, antes de indicar que ha cumplido seis años de condena en Francia por un delito de asociación de malhechores.

González, entregado por Francia en abril de este año por otra causa, fue detenido en la localidad de Grenoble en julio de 2005, cuando intentaba robar un coche junto a otro miembro de ETA. En el momento de su arresto se encontraba huido desde el año 2001 y formaba parte del aparato internacional de ETA.

«Me tuve que ir de casa por la presión policial que estaba sufriendo», ha respondido, al ser cuestionado sobre el motivo de su incomparecencia en la vista en la que se juzgó a los otros acusados.

Finalmente, la defensa ha solicitado la absolución de su representado por la «notable» falta de pruebas en su contra, añadiendo que no se ocuparon huellas o muestras de ADN que impliquen a González en los hechos.

Además, ha recordado que el Tribunal Supremo ha anulado este mismo año dos condenas por terrorismo dictadas por la Audiencia Nacional por la falta de elementos externos que corroboren la declaración prestada durante la incomunicación.

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