Urruticoechea Bengoechea se fugó en 2002, cuando fue reclamado por la Audiencia Nacional
Menos de 24 horas. Ese tiempo tardó la Fiscalía General del Estado en remitir a la Audiencia Nacional una petición de Voces Contra el Terrorismo (VCT) para que se localice, detenga y juzgue al cabecilla de ETA José Antonio Urruticoechea Bengoechea, Josu Ternera.
La asociación que preside Francisco José Alcaraz llevaba años pidiendo que las autoridades detengan de una vez al negociador terrorista, quien según diversas fuentes policiales permanece «controlado» por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Y con la llegada de Eduardo Torres-Dulce a la Fiscalía las víctimas recobran un halo de esperanza.
El pasado 6 de febrero, la citada asociación acudió a la sede de la Fiscalía General del Estado, en el centro de Madrid, para presentar un escrito en el que reclamaban por enésima vez el arresto del cabecilla etarra.
Tras muchos intentos infructuosos, no albergaban demasiadas ilusiones.
Pero la Secretaría Técnica del Ministerio Público envió una carta a las víctimas, fechada sólo un día después, el 7 de febrero, con la que les daba cuenta de que había remitido a la Audiencia sus exigencias por ser el órgano competente para ese menester. Por tanto, la pelota está ahora en el tejado de los fiscales de la Audiencia, que de momento no se han pronunciado al respecto.
Nada más conocer la respuesta del Ministerio Fiscal, los abogados Juan Carlos Rodríguez Segura y Manuela Rubio Valero, que representan a Alcaraz, presentaron un nuevo escrito ante el Juzgado de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional. Y es que dicho juzgado es el que se encarga de investigar si Josu Ternera ordenó el salvaje atentado perpetrado en noviembre de 1987 contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Atentado en que murieron asesinados 11 inocentes, entre ellos seis niños.
En este documento, al que también ha accedido este diario, los letrados reclaman, como ya hicieran ante la Fiscalía General del Estado, que los fiscales informen «sobre la situación y diligencias que se han llevado a cabo por parte de esta -la Audiencia-, así como de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en la localización y paradero del mismo, ante el cúmulo de noticias que le sitúan en Europa, concretamente en Suiza e Italia y su posible control por parte del CNI, estando en orden de búsqueda y captura internacional y reclamado en la presente causa como autor de uno de los mayores atentados terroristas».
Causa pendiente
Urruticoechea Bengoechea se fugó en 2002, cuando fue reclamado por la Audiencia Nacional precisamente por su supuesta participación en el ataque mencionado. En ese momento, el etarra ocupaba un escaño en el Parlamento vasco por la máscara proetarra Euskal Herritarrok (EH), luego ilegalizada por los tribunales. Entre otros, era compañero del batasuno Arnaldo Otegui, a quien le unía una estrecha amistad.
Ya en suelo francés como prófugo de la Justicia, Ternera se encaramó de nuevo a la dirección de ETA. Merced a su conocido manual de «colocar el mayor número posible de muertos encima de la mesa para obligar al Gobierno de turno a negociar», pasó a convertirse en el principal negociador de la banda criminal.
Así, el cabecilla etarra fue uno de los participantes en aquella famosa reunión celebrada a principios de 2004 con el por entonces número dos de la Generalitat José Luis Carod-Rovira, que perdió el puesto al trascender el encuentro.
Después, ya a partir de 2005, Ternera cocinó, mano a mano con el todavía presidente del PSE, Jesús Eguiguren, la hoja de ruta del mal llamado proceso de paz.
Por si fuera poco, Ternera fue el interlocutor del Gobierno de Zapatero en la primera mitad de las reuniones de la negociación.
En pleno proceso de paz, el líder etarra pasó a un segundo plano como consecuencia de las peleas internas en el seno de la banda criminal. Javier López Peña, Thierry, y Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, se hicieron con las riendas de la organización terrorista.
Luego, ambos también se enfrentarían entre sí y sumieron a la banda criminal en una de sus peores crisis internas, con expulsiones mutuas incluidas. Mientras los jefes guerreaban, Ternera puso pies en polvorosa.
Seguido en todo momento por su hijo Egoitz, también enrolado en ETA, Josu Ternera, experto en vivir en la clandestinidad, marchó a Italia, según fuentes de la lucha antiterrorista.
Aparte de fracasar al frente de la banda, una grave enfermedad influyó en su supuesta retirada. Pero era un descanso temporal, puesto que los investigadores detectaron en 2010 movimientos de Ternera para volver a hacerse con las riendas de ETA, o al menos para formar parte de su dirección.
De hecho, algunas fuentes insisten en que la figura de este terrorista ha sido clave para los pasos que llevaron a la banda a declarar el «cese de la actividad armada» el pasado octubre.
Trenes del 11-M
En otro orden de cosas, ayer trascendió que el mismo fiscal general del Estado ha encargado al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, que elabore un informe sobre los restos de los trenes de cercanías de Madrid atacados en los atentados del 11 de marzo de 2004, informó Europa Press.
Más en concreto, Torres-Dulce reclama un compendio de la documentación referente a los vagones recabada a lo largo de la instrucción y que consta en los distintos sumarios abiertos a raíz del 11-M, referente al destino de los restos o a la cadena de custodia a la que se sometió a los mismos.
Además, el informe debe incluir las referencias a los trenes en las sentencias de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.
NOTA.- leer artículo original en ‘La Gaceta’

