Entrevista PD al experto en el caso Malaya autor de 'Los elefantes asolaron Marbella"

Miguel Ángel Ordóñez: «El instructor del caso Malaya tenía los teléfonos pinchados por los propios policías y se le puso obstáculos para que no pudiera investigar el papel de la Junta de Andalucía»

"Ha habido una trato ligeramente mejor para Isabel Pantoja pero la sentencia ha sido muy dura para todos"

La investigación se hizo hasta donde se quiso llegar, dejando de lado instancias que por conveniencia política no se quería tocar

Desde que el 16 de abril de 2013 se dictara la sentencia por el caso Blanqueo, la polémica está servida. Hay quien sostiene que con Isabel Pantoja se ha sido especialmente indulgente, mientras que otros defienden que a todos los acusados, incluida la tonadillera, se ha sido especialmente severo. También se ha criticado mucho, en diversos medios de comunicación, la lectura del fallo judicial ante los medios de comunicación y el no garantizar la seguridad de la cantante a la salida del juzgado.

Periodista Digital ha hablado por teléfono el 18 de abril con uno de los mayores expertos en el Caso Malaya, el ex jefe de prensa y protocolo del Ayuntamiento de Marbella y autor del libro Los elefantes asolaron Marbella (Almed, 2010), Miguel Ángel Ordóñez.

SENTENCIA BASADA SÓLO EN LAS SOSPECHAS

«Ha sido una sentencia muy dura. Tal y como se desarrolló el juicio, ni las defensas más pesimistas se lo esperaban. Sí que hay un tratamiento ligeramente mejor para Pantoja dentro de lo que es la dureza para todos, pero en líneas generales es dura para todos».

«Se articula en un razonamiento que puede darle juego de cara al Tribunal Supremo, que es que aplica una jurisprudencia algo polémica en los casos de lavado de dinero: al ser delitos muy difíciles de probar se acude al razonamiento de que haya pruebas firmes y sin duda, y que basta con sospechas y con inferencias lógicas de como se ha podido conseguir ese dinero. Parte del principio de que ha habido un ritmo de vida desmesurado y habría que demostrar que ese patrimonio se ha conseguido con dinero ilegal».

En este caso, el problema es que los peritos de Hacienda arrancaban desde 1997 hasta la fecha de las detenciones y olvidaban, por distintas circunstancias, el bagaje patrimonial de todos los acusados antes de la fecha inicial. Lo que decían las defensas es que es posible que en esos años los acusados hubieran gastado más de lo que habían recibido, pero que en los años anteriores podían haber amasado ahorros.

«El razonamiento que se hace en la sentencia viene a decir que es suficiente con el hecho objetivo de que hay mucho dinero, un manejo de efectivo muy grande, y que con esos meros indicios y sospechas no hacen falta pruebas para demostrar la teoría de que es un dinero mal habido».

FALTAN IMPLICADOS POR ACUSAR

Cuando publicó Los elefantes asolaron Marbella —Vídeo entrevista a Miguel Ángel Ordóñez en Periodista Digital–, Ordóñez se mostró muy pesimista en cuanto a que se llegara conocer la verdad del caso Malaya y que los culpables pudieran llegar a ser condenados, por cómo se hacía la investigación. Además de adelantar a Periodista Digital que va a publicar otro libro sobre el asunto, sigue manteniendo su postura.

«Sigo siendo pesimista porque la investigación tanto en el caso Malaya como en esta pieza separada, el caso Blanqueo, ha sido calamitosa. En su día lo que dije es que si se aplicase estrictamente la ley más de uno se haría de rosetas».

Incluso aplicando la ley como se ha aplicado, más de uno de ha ido de rositas. Incluso en el caso Blanqueo hay lagunas muy importantes en la investigación, de cuestiones lógicas.

«En un principio, por la adquisición del apartamento en Guadalpín y de la casa de La Pera había la acusación de que eso era un soborno en especias a cambio de que se agilizasen los permisos de construcción de ese Hotel Guadalpín. De hecho, la Fiscalía lo sigue manteniendo en el escrito de acusación. Pero en la lista de acusados no aparece entre el que pagó el soborno. Esta es una de tantas lagunas, por lo que o falta gente o sobra gente acusada, según como se mire».

LAGUNAS EN LA INVESTIGACIÓN

«Desde el principio no ha habido voluntad de investigar determinados aspectos. Aunque mi libro parecía muy duro, a los pocos meses vi que se quedaba bastante corto. He seguido trabajando en el tema y hay muchos interrogantes en todo esto».

Estoy en condiciones de decir que la instrucción se llevó de tal manera que el propio juez instructor del caso, Miguel Ángel Torres, tenía pinchados los teléfonos por los policías. El juez Torres salió por la puerta de atrás de la investigación, se fue terminándola precipitadamente, y le pusieron todos los obstáculos posibles para investigar otro tipo de instancias.

«Por ejemplo, el papel de la Junta de Andalucía siempre va a quedar como un gran interrogante. El papel de los altos cargos de la Policía que aparecían en una nómina de Juan Antonio Roca fue dejado de lado, y para ello se aplicó unos criterios bastante polémicos. Y así ocurre con otros muchos aspectos del caso».

La investigación se hizo hasta donde se quiso llegar, dejando de lado instancias que por conveniencia política no se quería tocar.

PUESTA EN ESCENA DE LA SENTENCIA

«En España hay la sensación de que no se persigue la corrupción política. Bárcenas es sólo uno de los casos más sonados, hay más casos de otros partidos. Ya que hablamos de delitos urbanísticos, podíamos revisar la cantidad de alcaldes del PP o del PSOE que han sido indultados en los pocos casos en los que han sido condenados. Es un tratamiento muy distinto al que se ha dado en Marbella».

«Cuando se detectan posibles delitos urbanísticos, se acusa habitualmente al alcalde y, en todo caso, a algún técnico municipal y en los casos más extremos a un concejal de Urbanismo. Sin embargo, en Marbella siempre se ha acusado a toda la comisión de gobierno. Esta incluye al concejal de Urbanismo y al alcalde, pero también al concejal Asuntos Sociales y al de Deportes, que no tenían mucho que ver con asuntos urbanísticos. Otra diferencia es que en Marbella nunca se ha imputado ni acusa a técnicos municipales, ni al interventor o al tesorero, que daban el visto bueno a los informes favorables a esas licencias de obras. Eso si hablamos de doble rasero».

En el contexto general, es posible que con el modo de leer la sentencia ante los medios se haya querido lanzar el mensaje de que los delitos de corrupción política se persiguen. Tal vez también por eso la condena haya estado tan cerca de la petición de la Fiscalía, que no es lo habitual.

 

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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