Benavides y Malospelos en Las Cortes

El vuelo del faisán herido: la verdad sin héroes, caiga quien caiga

A propósito de un libro sobre héroes, líderes y cabrones

Sobre héroes, líderes y cabrones. Cuando en la Audiencia Nacional se va a juzgar al exjefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamies y al inspector Ballesteros como presuntos autores del chivatazo a ETA, que se produjo en el bar El Faisán de Irún en el año 2006, aparecen un par de recuerdos que se antojan conexos:

1.- El Vuelo del Faisán herido es el título de un ensayo del periodista español, Francisco Pérez de Antón, un alumno del Colegio madrileño Nuestra Señora del Buen Consejo al que, asentado en Guatemala tras varias décadas, se le otorgó el Premio de literatura Miguel Ángel Asturias en el año 2011. Entre sus méritos para obtener el premio, dijo el jurado que se lo otorgó, contaron: «su conocimiento del idioma español y un humanismo riguroso…, visibles en el corpus de su obra novelística y reflexiva».

El vuelo del Faisán herido no es, como pudiera parecer tratándose de un periodista, «…una interpretación personal de lo que ve, sino un acercamiento irreverente sin rigideces ni etiquetas» a un hecho singular que señala un científico observador: Cuando un faisán en vuelo resulta herido, aún sigue batiendo las alas para seguir moviéndose.

O, lo que es lo mismo, el faisán, que representa al hombre y a la sociedad formada por humanos, cuando recibe una perdigonada, o se encuentra con alguna adversidad, sea la que sea, lo que ha de hacer, según Pérez de Antón, es. «Andar con dignidad y superar las derrotas, el miedo o la desventura».

Entre los capítulos de la obra, aparece uno que, al margen o desde la óptica real de la política nacional actual, resulta en extremo sugerente:

«Sobre héroes, líderes y cabrones». («Muy útil para los políticos en 2011», dijo ya alguien en aquellas fechas, hace sólo un par de años).

Debido al título del capítulo, e incluso sin consternación por él, conviene abundar en los vocablos usados por el ensayista:

Héroes. Que personifica en el pianista Walter Gïeseking, que, en Berlín y al empezar a interpretar el llamado Concierto del Emperador de Beethoven (Concierto para piano nº 5 en mi bemol mayor, op. 73) oyó cómo al lado comenzaron a caer las bombas de la Guerra Mundial y siguió con su interpretación. El público, a lo suyo, abandonó el teatro tranquilo, y él, también a lo suyo y como un héroe, siguió con el concierto, con lo que evitó que los espectadores no fueran presa del pánico.

Líderes. Sobre los que opina que «… líderes como Gandhi, De Gaulle, Mandela y otros, pareciera que se dan todos los días…, lo cual no es cierto. Hay líderes para dar y tomar. Lo que no hay (siempre) son líderes buenos. Lo que abunda es el líder nefasto»

Cabrones. Teniendo en cuenta que el líder, aunque sea nefasto, es inevitable en toda sociedad gregaria, recuerda algunas de las leyes no escritas en la sociología caprina universal: Sin un macho que berreé, el rebaño no sabe a dónde ir ni cuál es el sentido de la marcha. Es un hecho comprobado que en tiempos de confusión el rebaño prefiere la servidumbre al desorden.

«De ahí que – deduce – quienes actúan como cabras, no tengan líderes, sino cabrones…Y algo se nos debe haber contagiado de esta especie cuando en el humano rebaño es tan común un dirigente capaz de conducir a las masas hasta el borde del arrecife y, una vez allí, hacerlas saltar al agua. Eso si no se le ocurre asolar una civilización, que es algo también bastante frecuente.»

2.- Las personas, imputadas o no, que ocupaban las responsabilidades políticas en España en el momento de los hechos que se van a juzgar, los puestos que tuvieron entonces y el lugar que ocupan ahora también son importantes, al margen de las cabras y de la condición de quiénes traten de conducirlas. Y más teniendo en cuenta que el entonces Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la actualidad es el Secretario General del Primer Partido de la Oposición y Jefe de la Oposición Parlamentaria.

No se trata de entrar a conocer sobre los estamentos y las personas implicadas, estén acusadas o no. Sino de tratar de sacar alguna consecuencia positiva de los hechos que se ven en la Audiencia Nacional en relación con nuestra realidad democrática. Y, a diferencia del ensayo, sin contemplar, siquiera, el título del capítulo que más llama la atención – Sobre héroes, líderes y cabrones -, que, aunque no se quiera, está ahí, presente en el aire y mezclado con el vuelo del pájaro tiroteado y emponzoñándolo todo.

Llegados a este punto y momento, con independencia de la capacidad, o incapacidad, para asumir heroicidades y liderazgos, sino necesario, parece saludable para nuestra convivencia democrática la renuncia no heroica, como líderes de masas no gregarias ni caprinas, de aquellos que, ocupándose de la cosa pública, tuvieron algo que ver en su momento con El vuelo del Faisán herido, según título del periodista español Francisco Pérez de Antón.

Y es que parece bueno que el faisán sea para todos nosotros y en beneficio de la sociedad que disfrutamos, lo que siempre ha sido: El Phasianus colchius, un ave gallinácea de la familia phasianidae, originaria de Asia, de interés cinegético, con carne sabrosa y de gran calidad, y de plumas hermosas apreciadas para adorno.

Como en el caso de la honestidad de la mujer del césar romano, también los políticos y funcionarios relacionados con El Caso del Faisán, deben ser honestos; y, además y aunque sólo unos pocos lo duden, parecerlo.

José Luis Heras Celemín es corresponsal de Periodista Digital en el Congreso.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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