EL TOTALITARISMO DEL CAC

Losantos: «Cuando Mas se llamaba Arturo, yo defendía los derechos lingüísticos de los catalanohablantes»

"Si en España hubiera algo parecido a la Justicia, hoy mismo el Fiscal General del Estado abriría diligencias contra el CAC"

El odio personal del CAC se advierte en que sus ataques contra mí ocupan tres cuartas partes de ese informe

Federico Jiménez Losantos responde este 27 de noviembre de 2013 desde su columna de El Mundo al órgano censor de Cataluña, conocido como el Consejo Audiovisual Catalán (CAC), quien lo acusa de «fomentar el odio» a Cataluña —El CAC busca crujir a 13TV e Intereconomía con sanciones millonarias por «fomentar el odio a Cataluña»–:

Si en España hubiera Justicia, yo demandaría hoy mismo al CAC por ensañamiento contra una víctima del terrorismo separatista catalán, que soy yo (secuestro y atentado en Mayo de 1981 por el que fueron condenados en la Audiencia Nacional, convictos y confesos, los autores, separatistas catalanes), y lo haría porque el desprecio, menoscabo, burla y cualquier otra forma de agresión contra las víctimas del terrorismo está contemplado por el Código Penal.

En rigor, si en España hubiera algo parecido a la Justicia, hoy mismo el Fiscal General del Estado abriría diligencias contra el CAC y contra la Generalidad de Cataluña por conculcar y perseguir el derecho a la libertad de expresión que protege el artículo 20 de la Constitución. Y porque se me amenaza con gravísimas sanciones económicas que fatalmente me llevarían a la cárcel, o zulo paralelo, porque no tengo dinero para pagarlas.

El odio personal del CAC se advierte en que sus ataques contra mí ocupan tres cuartas partes de ese informe, que cumple la amenaza de la Generalidad de crear listas negras de periodistas a los que injuria comparándolos con los nazis, atacando un programa de radio que no se emite en Cataluña, ni está bajo su jurisdicción.

Podría recordar que durante el franquismo, cuando Homs no existía y Mas se llamaba Arturo, yo defendía en la clandestinidad los derechos lingüísticos de los catalanohablantes, por ejemplo en el I Congreso de Cultura Catalana en Montserrat. Y, por último, ¿cómo voy a predicar el odio a los que -ilegalmente- defienden la independencia de Cataluña, cuando yo mismo la defiendo, en defensa propia, para perder de vista al feixisme.cat?

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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