Las "tres intoxicaciones previas y ostensibles" pesan en su contra, y se rechaza su recurso para ser excarcelado

Alfonso Basterra seguirá en prisión al existir indicios de que fue el verdadero cerebro del crimen

La muerte de Asunta, de 12 años, se produjo "como consecuencia de una sofocación" cuando estaba drogada

La sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña, con sede en Santiago, ha notificado este jueves 30 de enero de 2014 un auto en el que desestima, por existir «indicios de criminalidad», el recurso de apelación interpuesto contra la decisión del instructor de mantener al padre de Asunta en prisión preventiva.

La Audiencia ha ratificado esta medida para el periodista Alfonso Basterra, encarcelado por el presunto crimen de su hija, hallada muerta el pasado 22 de septiembre, al estimar que «existen indicios de criminalidad», tal y como acordó la semana pasada con respecto a Rosario Porto, la madre de la víctima, que como Basterra está interna desde el 27 de septiembre de 2013 en el penal de Teixeiro.

«SUBSISTEN LAS SOSPECHAS» 

El auto, dado a conocer por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, indica que «subsisten las sospechas» hacia el apelante, en la medida en que no ofrece justificación razonable al hecho de que esta niña hubiese sufrido «al menos tres intoxicaciones previas y ostensibles», que fueron «objetivadas por diversas profesoras».

Expone que tampoco aclaró cuál es el motivo de que él mismo «hubiese manifestado reiteradamente» que en aquellos casos la somnolencia obedecía a un medicamento que Asunta tomaba para la alergia, cuando no se lo había dispensado ningún facultativo, dado que su pediatra manifestó desconocer que la niña tenía este padecimiento.

ANÁLISIS DEL CABELLO

La Audiencia entiende que es un hecho incuestionable, «por haber quedado acreditado mediante el análisis del cabello», que Asunta, que en el momento de su muerte tenía 12 años, sufrió intoxicaciones por un ansiolítico, Lorazepam -marca Orfidal-, estando a cargo de ambos progenitores y que al menos en uno de los casos la niña había pernoctado con su padre, por lo que este episodio, en principio, «no podría atribuirse a Rosario».

Y también, prosigue la providencia, es un hecho incuestionable «que la muerte de Asunta se produjo como consecuencia de una sofocación» que se ejecutó cuando se hallaba intoxicada con Lorazepam, lo que condicionó que su voluntad y capacidad de resistencia se hallaran «fuertemente mermadas cuando no anuladas».

Concluye la Audiencia que, a la vista de lo expuesto y «a falta de respuestas satisfactorias sobre estos extremos», parece coherente considerar que Alfonso Basterra «no es ajeno a las circunstancias que envuelven la muerte de su hija».

 

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