Marlaska a los acusados: "En los servicios se está fumando sustancias estupefacientes"

Porros a toda mecha en la Audiencia Nacional para ‘celebrar’ el juicio por el asedio al Parlamento catalán

El magistrado: "Cada cosa tiene su lugar y su sitio"

El magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ha llamado al orden, este miércoles 2 de abril de 2014, durante la sesión del juicio por los sucesos derivados del asedio al Parlamento catalán registrado el 15 de junio del año 2011.

El juez lo ha hecho porque ha tenido constancia de que en los recesos de la vista hay personas que han fumado, «incluso sustancias estupefacientes», en los servicios de la sede.

El presidente del tribunal ha reiniciado la sesión tras un breve descanso con una llamada al orden público, después de haber recibido quejas sobre el consumo de drogas en los baños del edificio que la Audiencia Nacional tiene ubicado en el municipio madrileño de San Fernando de Henares. 

«Tengo quejas de que en los servicios se está fumando, incluso sustancias estupefacientes. Quiero que, en este sentido, se deje por los días que quedan y durante los días que estén aquí, quien sea, para evitar que tengamos que establecer controles de ese tipo. Que a mí no me gustan nada, se lo prometo, pero cada cosa tiene su lugar y su sitio».

POR VIDEOCONFERENCIA

El presidente de la Sala de lo Penal ha hecho esta llamada de atención en una jornada en la que varios diputados del Parlament han relatado por videoconferencia las agresiones, los insultos y la intimidación que sufrieron y cómo se alteró el normal desarrollo de la sesión plenaria.

La diputada Ana Isabel Marcos ha recordado la crisis de ansiedad que sufrió el día de los hechos, Gerard Figueras ha relatado las «patadas, escupitajos y golpes» que recibió, Antoni Fernández ha aludido a los zarandeos en el vehículo oficial de Artur Mas y el exparlamentario invidente Josep Maria Llop ha afirmado que los exaltados quisieron arrebatarle el perro guía mientras gritaban: «Convergentes, os vamos a matar».

El diputado Salvador Milà se ha apartado del resto al manifestar que no se sintió agredido, ni tampoco impedido en el ejercicio de sus funciones, mientras que Joan Boada ha negado tener sensación de peligro, aunque ha admitido que sí fue insultado.

 

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