"Intento vivir sin miedo, sin odio, sin olvido y perdonando"

Ortega Lara: «Programé, preparé y ensayé mi suicidio dos veces»

Una entrevista en profundidad realizada por Pedrojota Ramírez para el diario El Mundo

La víctima del terrorismo de ETA que más tiempo fue mantenido secuestrado en un zulo: 532 días, un año y medio hasta ser liberado en el año 1997

Ortega Lara fue la víctima del terrorismo de ETA que más tiempo fue mantenido secuestrado en un zulo: 532 días, un año y medio hasta ser liberado en el año 1997.

En la actualidad, como líder del partido VOX, ha recordado el infierno que padeció en una entrevista en profundidad realizada por Pedrojota Ramírez para el diario El Mundo.

Lara ha revelado algunas de las rutinas que siguió para mantenerse con vida -apoyado en la disciplina y en una rutina diaria y en su fe religiosa, principalmente-, su relación con los terroristas que le vigilaban y algunos de los episodios más terribles padecidos, como sus intentos de suicidio.

«Programé, preparé y ensayé mi suicidio dos veces».

En una primera ocasión, trató de cortarse las venas de una mano utilizando un trozo metálico del ‘walkman’ que los terroristas le dejaban para escuchar música.

Su segundo ensayo iba dirigido a ahorcarse, con una cuerda que trenzó con jirones de bolsas de plástico.

«Lo ensayé de tal manera que pudiera deshacer la maniobra».

Lara también ha revelado cómo elaboraba unas bolas con hilos de plástico de los envoltorios de los quesitos que contenían mensajes sobre la ubicación del zulo, previendo que fuese encontrado su cadáver. Las escondía en sus fosas nasales, bajo la esperanza de que el forense pudiera localizarlas sin problemas.

Menos horas de luz o la retirada del periódico eran algunos de los castigos que le imponían los etarras cada vez que los desairaba.

El exfuncionario de prisiones ha relatado el ‘shock’ que sufrió al conocer la salida de la cárcel de Bolinaga, uno de los terroristas con los que trató en el zulo, y a quien reconoció por la voz. Sus compañeros etarras le llamaban Iñaki.

«A veces Iñaki me traía para cenar higos secos. Me decía: ‘Cómetelos que son muy afrodisíacos’. Para lo que me podía servir allí…».

A pesar de lo sufrido, ya ha sido capaz de perdonar a su captor:

«Intento vivir sin miedo, sin odio, sin olvido y perdonando. Yo a él ya le he perdonado. Me ha costado mucho pero al final el perdón es positivo porque te quitas una carga de encima».

 

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