DAÑOS COLATERALES DE LA "PÚNICA"

El tranvía de Parla descarrila la carrera política de Tomás Gómez

Después de "Invictus", la nueva historia que puede inspirar al líder del PSM tal vez sea la del Boabdil: derrotado, despreciado y llorando a moco perdido. Y es que pinta mal para Tomás Gómez

El tranvía de Parla descarrila la carrera política de Tomás Gómez
Tomás Gómez, líder del PSM. PS

El último giro colateral a la Operación Púnica ha cambiado el sentido de las lágrimas de Tomás Gómez. ¿Lloraba Invictus por su sucesor y mano derecha José María Fraile, expulsado del PSM y obligado a renunciar al acta y a la Alcaldía de Parla, o por lo que estaba por venir y puede dejarle fuera de la candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid?

La cuestión está planteada después de que el Juzgado de Instrucción número 5 de Parla haya ordenado a la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) requerir toda la documentación sobre el controvertido Tranvía de Parla y la posibilidad de haber incurrido en delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos.

La carrera de Gómez zozobra entre nubarrones políticos a los que se suman, ahora, los moscardones de la corrupción. El hedor de la Operación Púnica, que ha cogido de pleno al sucesor de Gómez en la Alcaldía de Parla, se le ha pegado a la chaqueta al líder del PSM. Y algunos en la dirección nacional de la calle Ferraz no dejan de pensar que no hay mal que por bien no venga si eso sirve para desalojarle de su reducto en el madrileño Palacio de la Prensa.

Atropellado por el tranvía

El paso judicial sobre el Tranvía de Parla podría ser el remate de la carrera política de Gómez, ya que el socialismo madrileño no puede permitirse el lujo de presentar como candidato a quien está siendo examinado por el Juzgado.

Como reza el refrán, mal acaba lo que mal empieza, y la cuestión del tranvía va camino de pasarle por encima a Gómez. El proyecto, puesto en marcha en los años en que era alcalde de Parla, fue considerado como faraónico y económicamente discutible desde el primer momento.

Pero en aquellos momentos, a mediados de la pasada década, los perros todavía se ataban con longaniza y daban de sí como para que el Consistorio de esta ciudad dormitorio pudiese gastarse el dinero, entre palmeras egipcias y piscinas de agua salada con oleaje, en un tranvía que ha contribuido a que el déficit municipal de Parla esté cifrado en más de seiscientos millones de euros.

Sin embargo, los palos del sombrajo se cayeron pronto. Y no sólo por lo discutible del proyecto -no faltaban quienes alegaban que la infraestructura debía volcarse en proporcionar unión con la capital y no un transporte radial cubierto ya por otras opciones-, sino también por el hecho de que el coste acabó disparándose, pasando de 93 millones de euros presupuestados a una realidad de 256 millones. Todo adobado con denuncias de irregularidades, dedazos y ausencia de concursos públicos en algunos casos.

Con razón el Tribunal de Cuentas ya le puso el ojo al asunto para inquietud de Fraile y su equipo, acosado por la deuda mantenida con los accionistas del Tranvía -por cierto, con participación de la Caja Castilla-La Mancha de José Manuel Hernández Moltó, cargando con el dudoso honor de ser la primera entidad pública financiera intervenida-, y que intentó endosarle el muerto a la Comunidad de Madrid.

Un muerto que ésta no estuvo por la labor de asumir con un pago de cincuenta millones de euros. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) dio la razón al Consorcio Regional de Transportes al negarse a pagar dicha cantidad. El fallo fue rotundo: la deuda era municipal y correspondía al Consistorio de Parla. Punto.

¿De Invictus a Boabdil?

El espectáculo de los lloros de Gómez ha recordado más a las lágrimas del último rey de Granada que a aquel Nelson Mandela de cuyo apodo se adueñó dentro de su campaña de mercadotecnia. Con escaso éxito, por cierto, salvo para mofa y escarnio de sus enemigos. No todos fuera de sus filas, además.

Al fin y al cabo, Gómez ya sabía quién era Fraile -«Tomás y su Fraile» o «El Fraile de Tomás» eran algunas de las frases malévolas habituales en boca de sus críticos- y no se le escapaba que su sucesor en Parla cargaba con detritus de prevaricación, malversación y desobediencia por la destitución del jefe de la Policía Local o por presuntos sobresueldos a funcionarios municipales.

Claro que no era lo mismo eso que ver a Fraile, como quien dice, con los grillos puestos y siendo el único alcalde socialista de la Comunidad detenido en la Púnica por ir del presunto brazo comisionado de Francisco Granados.

Y tal vez porque el culebrón de las lágrimas puede tener más víctimas políticas. Ya lo decía aquél cartel colgado en la sede del PSM: «A su lado todo es posible».

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