NI 'GUDARIS' NI HÉROES: "MEDIOCRES" METIDOS A PISTOLEROS

Agentes de lucha antiterrorista: «Hay etarras históricos que solo eran los tontos del pueblo»

"El mayor error sería creer que ETA está acabada como pasó en 1999. Hay que cerrar esto y cerrarlo bien, no como en Irlanda del Norte"

Agentes de lucha antiterrorista: "Hay etarras históricos que solo eran los tontos del pueblo"
ETA.

"Mira ahora la diferencia para las víctimas, entre ver a 'Santi Potros' pasando las navidades en casa o con otra condena de 94 años, todo por un papelito"

Ni ‘gudaris’, ni héroes. «Mediocres» o simplemente «tontos de pueblo» que se metieron a pistoleros. Así recuerdan en los servicios de Información de la Guardia Civil a algunos de los etarras considerados históricos por el imaginario colectivo.

‘La Tigresa’, De Juana Chaos, ‘Txapote’, ‘Paquito’… Sus crímenes les llevaron a protagonizar las peores pesadillas de la historia reciente de España. Ahora esos nombres, sus alias, sirven de guía a seis expertos antiterroristas del Instituto armado para hacer balance tras media vida siguiendo la pista a cientos de terroristas.

«El mayor error sería creer que ETA está acabada como pasó en 1999. Hay que cerrar esto y cerrarlo bien, no como en Irlanda del Norte. Te puede salir cualquier grupo, mafias, ajustes de cuentas, crimen organizado, tiros en las rodillas… Es un asunto que tenemos que terminar»,

advierten.

La única vez en la que se manifiesta una ligera división de criterio entre los seis agentes llega cuando se les pregunta si imaginaban este final de ETA. La mayoría admite que no, pero uno de ellos, el más optimista, sostiene que, aunque «hay momentos en los que mantener esta fe es difícil», siempre tuvo la convicción de que iban a «ganar esta guerra». Aunque concede que no hubiese previsto este «final agónico» de la banda.

Tras acabar la frase, el mismo guardia civil contextualiza el uso de la palabra «guerra»: «Nosotros también rechazamos expresiones como esa, o hablar de conflicto, pero es verdad que reducir ETA a una banda de delincuentes, sería minimizar el terror que impuso sobre los pueblos de Euskadi y Navarra». El resto del grupo coincide.

¿Qué le queda a ETA?

¿Y qué le queda a ETA hoy? «Entre 15 y 25 pistoleros que aún siguen vinculados», 250 pistolas de las que robaron en Vauvert (Francia) en 2006 y una cantidad de explosivo difícil de cuantificar «porque usan materiales que se pueden adquirir fácilmente en el mercado». «Esto sin descartar que pueda volver alguno de Sudamérica», apuntan.

Entre pregunta y pregunta se suceden las anécdotas. «De la primera detención te acuerdas con pelos y señales». A sus detenidos luego les siguen la pista con los años. «Te enteras de cuándo salen de prisión, en qué organizaciones se meten, a veces te sorprendes, ves a algunos que eran auténticos pistoleros del sector duro subidos ahora al carro de Bildu».

A la hora de describir a etarras históricos advierten de que «hay mucha leyenda» y que «se han convertido en personajes a gente que, de haber tenido una vida normal, no hubiesen pasado de mediocres». En ese saco meten a ‘La Tigresa’ (su alias real era ‘Margarita’) o a ‘Txapote’, el asesino de Miguel Ángel Blanco, al que califican como un «tonto de pueblo». De Juana Chaos, un «psicópata», Bolinaga «ya murió» y ‘Paquito’, uno que «ascendió por circunstancias y se convirtió en alguien porque estaba en Bidart».

‘Txeroki’ es como «esos oficiales de las SS nazis, capaces de ordenar las peores matanzas, pero nunca dispuesto a hacerlas él mismo». A ‘Thierry’ le otorgan una capacidad algo distinta a la imagen que ha trascendido del ya fallecido jefe etarra: «acabó hasta expulsado, pero hubiese sido el catalizador del fin de ETA, de una forma clásica, con las dos mesas de negociación, pero su problema es que llevaba mucho tiempo en las estructuras de ETA y desconectado de la realidad, pensaba en serio que la revolución socialista en Euskadi aún era posible».

Los nervios de las detenciones

Sobre Otegi dicen que es «el auténtico líder de la izquierda abertzale aunque esté en prisión». «El jefe, aunque con poca memoria de lo que fue en el pasado», apunta otro. Sorprende en cambio la reacción del grupo cuando se les pregunta por Iñigo Iruin, el eterno abogado de los detenidos por terrorismo y autor de los estatutos con los que Sortu logró pasar el filtro del Tribunal Constitucional. ¿Iñigo Iruin? «Pasapalabra». Y advierten de que a ‘Josu Ternera’ «se le han dedicado muchas líneas en prensa sin saber muy bien el papel que juega en ETA».

Antes de una detención «las horas pasan muy despacio». «Hay nervios», pero uno de ellos lo define como «el mejor momento». En una intervención puede haber cualquier cosa, desde puertas «trampeadas» (con explosivos preparados para detonar) hasta escenas poco ortodoxas como aquel etarra que fue a esconderse en casa del vecino, que era ertzaina. O aquel otro que huyó en calzoncillos.

Otra anécdota curiosa sucedió en la desarticulación del ‘comando Urederra’ (2007). «Fuimos a hacer un registro y el vecino pensó que íbamos a por él, se asustó y alguien de los nuestros vio como lanzaba algo por la ventana». Resultó ser un pen drive con toda la estrategia de Batasuna para presentarse a las elecciones municipales mediante las marcas blancas de ASB y ANV. El vecino asustadizo acabó siendo detenido y las marcas blancas ilegalizadas.

Riesgo en las operaciones

Los seis reconocen que muchas veces no son conscientes del riesgo que han corrido hasta que ha terminado la operación. Uno de ellos cita un arresto en Andoain, «un día de mucha lluvia». Llegó a mirarse fijamente a los ojos con el terrorista, que se llevó la mano a la pistola. Finalmente no hizo nada, se quedó quieto. «También hay casos de ‘liberados’ (etarras a sueldo de la organización) a los que hemos visto hacerse pis encima cuando eran detenidos. Mearse encima», apunta otro.

Comparan sus investigaciones con la elaboración de un puzzle donde hay que encajar piezas. Y en eso son claves las primeras inspecciones oculares en busca de pruebas.

«Mira ahora la diferencia para las víctimas, entre ver a ‘Santi Potros’ pasando las navidades en casa o con otra condena de 94 años, todo por un papelito». Este terrorista fue condenado hace dos semanas gracias a un documento encontrado en su casa con datos del vehículo utilizado en el atentado.

A la hora de enumerar «hitos» que explican el final de ETA citan la cooperación con Francia, Bidart, la liberación de Ortega Lara, la reacción tras la muerte de Miguel Ángel Blanco, la ilegalización de Batasuna o la detención de Mikel Antza (2004), «el último gran líder ideológico que ha tenido ETA». ¿Y el cambio en la izquierda abertzale? «Eso ponlo lo último», afirma el más joven del grupo. Ven aquel giro una salida táctica ante la debilidad de la banda, es decir, una consecuencia y no una causa.

También fue importante la caída de ‘Thierry’ (2008) porque propició el ascenso del aparato militar de ‘Txeroki’ «y eso pudo ser el principio del fin porque se intensificó mucho la actividad policial». En los dos años siguientes fueron arrestados seis jefes militares de ETA.

Cuando terminó la ‘operación Pardines’ se fueron a comer todos juntos para celebrarlo, exactamente igual que cuando estas operaciones abrían todos los periódicos al día siguiente y acaparaban días los informativos. De esta unidad surgió la idea de bautizar la desarticulación de la cúpula de ETA con el nombre del primer guardia civil asesinado.

«Había otros nombres, pero se optó por este». ¿Qué otros nombres? «No los decimos, se los pondremos a las siguientes operaciones».

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