Es el mismo magistrado que se reunía en cafeterías con la abogada Virginia López Negrete

El juez Castro intenta lavar a los extorsionadores de Manos Limpias con sucias insinuaciones sobre Miquel Roca

La boca sucia del secretario de Manos Limpias: "Pedraz es un hijo puta y un mierda"

El juez Castro intenta lavar a los extorsionadores de Manos Limpias con sucias insinuaciones sobre Miquel Roca
El juez Castro PD

Según clientes del bar que les reconocieron, «tomaron un gin-tonic y charlaron hasta casi las ocho, una veces en voz alta, otras susurrando»

El juez que instruyó el caso Nóos, José Castro, ha irrumpido en la investigación contra Manos Limpias y Ausbanc con insinuaciones sobre Miquel Roca, el abogado de la Infanta Cristina (El ‘mafioso’ de Ausbanc trató de extorsionar también a Volkswagen y Air Europa).

En un escrito enviado al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, Castro asegura que el letrado de Doña Cristina le propuso una reunión «clandestina» en una finca de Palma de Mallorca o Barcelona, unos días antes de imputar por segunda vez a la Infanta (La boca sucia del secretario de Manos Limpias: «Pedraz es un hijo puta y un mierda»).

Lo que sorprendió al juez es la voluntad de que este encuentro se celebrara «en la más completa intimidad», cuando el cauce habitual para ello es su despacho profesional.

Este recato choca con la cita que Castro mantuvo con la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, en un local de copas de Palma en septiembre de 2013.

Como algunos recordarán, en plena recta final de la instrucción judicial del caso Nóos, el 15 de septiembre de 2013, el juez José Castro fue sorprendido en una terraza del Palma de Mallorca tomando una bebida con la abogada de la principal acusación del proceso, Virginia López Negrete.

La letrada, jefa del área jurídica del sindicato Manos Limpias, se citó con el magistrado en una terraza de la zona de El Molinar, con vistas a la Bahía de Palma, hacia las siete de la tarde.

Según clientes del bar que les reconocieron, «tomaron un gin-tonic y charlaron hasta casi las ocho, una veces en voz alta, otras susurrando».

Virginia López Negrete, que lidera la estrategia judicial de una de las acusaciones populares más beligerantes, se despidió del juez instructor cuando el llegó un taxi que el propio magistrado se encargó de solicitar por teléfono.

El contenido de la conversación no ha trascendido, pero el hecho de que un juez en cuyas manos está uno de los procesos más importantes de España comparta un momento de ocio con la acusación popular despertó algo m ás que susceptibilidades

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