La otra vida de "El hombre de las mil caras"

Francisco Paesa: ‘El agente secreto de humo’

Un tipo con mil identidades pero el suficiente amor propio como para afirmar, en una entrevista, que el mayor amor de su vida ha sido... él mismo

A Paesa siempre le ha gustado darle a sus cosas un aire literario o de película. Ha sido escurridizo y al mismo tiempo exhibicionista

ha resucitado. El ‘Hombre de Humo’ se ha hecho materia.

Coincidiendo con el estreno en cines y poco antes de la presentación este sábado en el Festiva de San Sebastián, donde opta a la Concha de Oro, de ‘El hombre de las mil caras’, el filme donde el director Alberto Rodríguez ha rescatado la figura del espía más famoso del país, Francisco Paesa, la revista ‘Vanity Fair’ le ha entrevistado en exclusiva en París.

Esa capacidad para salir indemne de casi cualquier circunstancia límite, es el rasgo de la personalidad de Paesa que más fascina a José María Irujo.

El periodista de El País que, junto a Pepe macca y cuando ambos laboraban para ‘El Mundo’ contribuyó a destapar el Caso Roldán en 1993, es uno de los que con más perseverancia ha seguido la pista, durante dos décadas, del escurridizo personaje.

Un hombre cuya atribulada vida ha sido convertida por Alberto Rodríguez en una película que se estrena en el Festival de cine de San Sebastián: El hombre de las mil caras.

Paesa, el exagente secreto y diplomático que ayudó al exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán a fugarse en 1994 -que en la película, producida por Zeta Cinema, está encarnado por el actor Eduard Fernández- afirma en la entrevista que le pidió a Roldán «que devolviera el dinero».

El exespía calcula en 16 millones de dólares de la época la cifra que este se llevó de los fondos reservados y de comisiones y revela que parte del dinero que retornó -«no todo»-, se entregó a la mujer de Roldán, Blanca Rodríguez Porto.

Un tipo hábil e imaginativo. Cuando la instrucción de la jueza Ana Ferrer en el Caso Roldán hizo aparecer su nombre una y otra vez, se vio obligado a orquestar una nueva performance: fingir su muerte por infarto en un país del Sureste asiático y publicar una esquela en El País. Era 1998, y antes de ‘morir’, vació sus cuentas. Nunca se sabe qué va a encontrarse uno en el Más Allá.

A Paesa siempre le ha gustado darle a sus cosas un aire literario o de película», explica el periodista. Ha sido escurridizo y al mismo tiempo exhibicionista.

Unos años antes de convertirse en un prestigioso agente de Interior, por hacer caer a la cúpula de ETA en la Operación Sokoa de 1985, Paesa había aparecido en el papel cuché como un próspero millonario español afincado en Ginebra y casado con la viuda del dictador Sukarno.

‘EL CASO GAL’

A Paesa se le dio por muerto en 1998 y en el 2004 se supo que seguía con vida pero su pista desapareció y, aunque no tiene causas pendientes en España, se mantiene en la sombra. Sobre su decisión de dejar el país en el 2000, cuenta en ‘Vanity Fair’ que no soportó que se juzgara al general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo por el ‘caso Lasa y Zabala’, las primeras víctimas de los GAL.

«Era el tío más condecorado de España y lo condenaron por un etarra…».

De los expolicías, José Amedo y Michel Domínguez, también condenados por ello, añade que eran «incontrolables» y que solo conoció al primero en un prostíbulo bilbaíno: «Mostró el pistolón» en el cinto y gritó: «Yo soy el GAL».

Paesa cuenta que a Roldán, refugiado en París, solo quería «desaparecer» y que «lo bautizaron ‘el bebé’ porque gimoteaba constantemente y se escapaba para llamar a su esposa».

Sobre la esquela de Paesa que se publicó en la prensa en 1998, el exagente secreto recuerda que entonces estaba en una misión antiterrorista encargada por el Gobierno argentino en Tailandia y que tras ser herido y trasladado en un barco desapareció y estuvo seis meses en coma. Le daba igual, añade, fingir su muerte. «Ah, ¿que estoy muerto? Bueno, pues estoy muerto, ¿y qué?».

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