LA SANGUINARIA ETARRA IDOIA LÓPEZ RIAÑO SALE DE PRISIÓN

Carlos Herrera estalla ante la liberación de ‘La Tigresa’: «Aquí haces un curso de Tai Chi y te rebajan 1000 años de la pena»

Fue condenada a 2.111 años por todos sus asesinatos

La sanguinaria terrorista de ETA Idoia López Riaño, alias ‘La Tigresa’, saldrá de forma definitiva de prisión este 13 de junio, tras cumplir la totalidad de sus condenas. Le ha salido barato tanto tiro en la nuca: a un año por muerto: 23 años por 23 muertes. Su libertad llena de rabia e importencia a las víctimas.

Es este despropósito judicial lo que ha llevado a Carlos Herrera en COPE a afirmar que aquí «haces un curso de Tai Chi  y te rebajan 1000 años de pena. Y si aprenden valenciano, ni hablar». López Riaño estuvo encarcelada en la Comunitat Valenciana e incluso hizo cursos de valenciano, cerámica y Tai Chi.

Fue condenada a 2.111 años por todos sus asesinatos, entre ellos, la furgoneta bomba que hizo explosión al paso de un convoy de la Guardia Civil asesinando a 12 guardias civiles y 77 personas resultaron heridas el 14 de julio de 1986.

La terrorista perteneció a mediados de los 80 al sanguinario comando Madrid con De Juana Chaos, Soares Gamboa y Antonio Trotiño, entre otros, y en 1991 y 92 integró el comando Levante (el ‘talde’ Ekaitz), junto con otro histórico de ETA, Urrusolo Sistiaga y al que se le atribuyeron al menos cuatro asesinatos en Valencia y Mutxamel (Alicante).

Recuerda el ex histórico etarra Juan Manuel Soares Gamboa –recogido en El Confidencial– que el primer choque con su compañera del comando Madrid Idoia López Riaño ‘la Tigresa’ fue la inicial disconformidad de la terrorista con la decisión de atentar contra ‘soldados rasos’.

«En el año 86 nos impusimos la consigna de hacer lo que fuera, pero hacer algo. Había que perpetrar el mayor número de atentados, aunque sin apuntar por lo alto (y me refiero a generales cuando digo ‘por lo alto’). Eso fue lo que propició el primer encontronazo de Idoia López Riaño con el resto de nuestro comando: llegó a afirmar que ella no había salido de Euskadi para atentar contra guardias civiles, que ella estaba en Madrid ‘para matar generales».

Era a mediados de los años ochenta y se estaba armando el que es considerado el comando más sanguinario de la historia de ETA, con otros históricos terroristas en sus filas como De Juana Chaos, Inés del Río o Antonio Troitiño. Este primer desencuentro, desvelado por Soares Gamboa en su libro ‘Agur ETA, el adiós a las armas de un militante histórico’, evidencia la fama de implacable, cruel, sanguinaria y fría que se granjeó durante sus andanzas asesinas la Tigresa, que cuenta con 23 asesinatos en sus colmillos, algunos de ellos los más sangrientos de la banda terrorista.

Los años de la Tigresa en el comando Levante, fueron algunos de los que registraron mayor número de atentados en la Comunitat Valenciana.

En su época del comando Madrid, este ‘talde’ perpetró algunos de los atentados más cruentos de la organización como el de la calle de Juan Bravo o el de la Plaza de la República Dominicana, que acabaron con la vida de cinco y doce guardias civiles, respectivamente. Además, en la cuenta particular de Idoia López Riaño también hay un empresario, un marinero, tres militares (entre ellos Ricardo Sáenz de Ynestrillas) y un policía.

También fue condenada por integrar posteriormente el denominado ‘comando Ekaitz’ entre el año 1991 y 1992. A ese grupo, en el que también estaba Urrusolo Sistiaga, se le atribuyen acciones terroristas en Zaragoza, Tarragona, Barcelona, Alicante, Valencia y Murcia.

La Tigresa pertenía al comando Levante en la época en que fue asesinado en Valencia, en 1992, el profesor Manuel Broseta. Idioa López Riaño, demás, estuvo encarcelada en la Comunitat Valenciana e incluso hizo cursos de valenciano, cerámica y taichi.

«Las muertes me duelen»

«Las muertes de este comando me duelen en lo más profundo del alma y aun más por no haber podido hacer nada por evitarlas. Yo tan solo tenía 20 años y aun así me jugué la vida en ese intento. Me costó siete años de mi vida en Argelia y que se me condenara a una pena terrible», confesó López Riaño en un texto remitido al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, que justificó en este arrepentimiento sus permisos.

«Es absolutamente falso que no asuma mi conducta, no sólo mientras formé parte de ETA, sino igualmente cuando me enfrenté a esa terrible realidad, negándome a seguir por ese camino», decía en otro de sus escritos.

En 2015 el juez central de Vigilancia Penitenciaria José Luis Castro le denegó este mismo permiso de salida alegando que ‘La Tigresa’ –acogida desde hace años en la denominada ‘Vía Nanclares’– tan sólo reconocía dos de los 23 asesinatos por los que cumple condena. Además, los justificaba diciendo que sus víctimas eran un traficante de drogas y el otro, un miembro de los GAL.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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