El juez del Tribunal Supremo que instruye la causa por rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, podría ampliar ampliar la lista de imputados

La desatada Anna Gabriel podría acabar pronto entre rejas por bocazas y liosa

La desatada Anna Gabriel podría acabar pronto entre rejas por bocazas y liosa
Anna Gabriel (CUP). CT

Mal pintan las cosas para Anna Gabriel. Aparte de quedarse sin tabajo en breve, puede acaba metida en la cárcel acusada de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, ya que el juez del Tribunal Supremo que instruye la causa contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y otros cuatro miembros de la Mesa podría ampliar ampliar la lista de imputados. (El drama de Anna Gabriel: busca un trabajo bien remunerado tras cepillársela la CUP).

Y es que su responsabilidad en la conspiración para alcanzar la pretendida independencia de Cataluña, es considerable.

Así, según da cuenta ‘El Inpependiente‘, el magistrado Pablo Llarena analiza los indicios reunidos por los investigadores sobre el proceso secesionista antes de decidir si llama a esta causa -iniciada a raíz de la querella presentada por la Fiscalía General del Estado el pasado 30 de octubre- a otros investigados. Éstos se sumarían a Forcadell, Lluís María Corominas, Lluís Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet, que se encuentran en libertad tras haber depositado fianza después de prestar declaración.

El procedimiento podría alcanzar, según las fuentes, a Anna Gabriel, porque, aunque los indicios que obran en poder del juez no la hacen aparecer como una actriz «principal», sin embargo sí se la puede considerar como una integrante destacada del núcleo director del proceso independentista que culminó el pasado 27 de octubre con la proclamación de la república catalana horas antes de que el Senado autorizara al Gobierno de la nación a poner en marcha un paquete de medidas al amparo del artículo 155 de la Constitución. Ello dio vía libre al Ejecutivo de Rajoy a destituir al Govern de Carles Puigdemont, disolver la Cámara autonómica y convocar elecciones para el próximo 21-D.

La CUP fue una fuerza determinante en la última legislatura en el Parlamento catalán tras apoyar la investidura de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat en enero de 2016 después de las elecciones autonómicas celebradas el 27-S de 2015 y de obligar a Junts pel Sí a ‘sacrificar’ a Artur Mas.

Desde hace meses, Gabriel ha sido una de las voces más activas a favor de la celebración del referéndum de autodeterminación -celebrado pese a la suspensión acordada por el Tribunal Constitucional-, alentó a la ciudadanía a secundar la huelga general secundada el pasado 3 de octubre como «respuesta sin precedentes» contra el intento con el que el Estado trató de frustrar la consulta ilegal el 1-0 y fue uno de los diputados que votaron a favor de las leyes del Referéndum y de Transitoriedad Jurídica, con las que los independentistas trataron de dar una aparente cobertura jurídica al proceso.

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