La Justicia alemana decide extraditar al expresidente catalán por malversación, pero no por rebelión

El plan del juez Llarena para que Puigdemont no vuelva a ser presidente de la Generalitat

El Supremo afronta el dilema de aceptar o no la decisión de la Audiencia territorial de Schleswig-Holstein: hay varias opciones sobre la mesa.. y riesgos

El plan del juez Llarena para que Puigdemont no vuelva a ser presidente de la Generalitat
Carles Puigdemont, ex presidente autonómico de Cataluña. EP

Una difícil papeleta para el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, que se debate entre varias y complicadas opciones ante el futuro judicial del expresidente catalán Carles Puigdemont. Cualquier paso en falso podría ser fatal, ya que el fugado podría incluso volver a  ocupar la presidencia de la Generalitat a la primera de cambio.

Tras la decisión de la Audiencia territorial de Schleswig-Holstein, que ha decidido este jueves 12 de julio de 2018 extraditarlo por un presunto delito de malversación de fondos, pero no por un presunto delito de rebelión, se barajan varias jugadas sobre el tapete judicial.

Una de ellas, sería renunciar a la entrega del líder independentista si se confirma que no hay ninguna posibilidad de que Alemania acepte entregarle por rebelión. Esa opción, defendida abiertamente por algunos sectores del tribunal, no es, sin embargo, la única. También se considera una posible acción ante el Tribunal de Justicia de la UE para plantear que la justicia alemana que no ha aplicado correctamente la orden europea de detención.

Hay una tercera posibilidad: aceptar la entrega de Puigdemont en los términos acordados por el tribunal alemán, es decir, solo por el delito de malversación. Pero esta alternativa es la menos probable y fuentes consultadas la descartan por los riesgos que conllevaría, incluido que el líder independentista consiguiese la libertad en España y hasta pudiera recuperar la presidencia de la Generalitat.

El juez instructor del Tribunal Supremo no parece muy por la labor de aceptar la extradición de Carles Puigdemont desde Alemania únicamente por el delito de malversación. El hecho de que el tribunal alemán de Schleswig-Holstein se haya negado a entregar al expresidente catalán por el delito de rebelión ha provocado que el magistrado sopese una medida inusual: rechazar una entrega tras haberse cursado una euroorden.

Si se rechazara la entrega desde Alemania, Puigdemont quedaría en libertad sin cargos en Alemania, pero correría el riesgo de que se activase una nueva euroorden contra él en el que caso de que viajase a otro país de la UE, comenzando de nuevo todo el proceso.

Si decidiese volver a España, la orden de detención nacional que sigue vigente contra él provocaría que fuera inmediatamente encarcelado y juzgado por todos los delitos, esto es rebelión y malversación. De querer sortear a la Justicia española, el expresidente catalán tendría que seguir 20 años en el «exilio» -como él lo llama- hasta que prescribiera el delito de rebelión (artículo 131 del Código Penal) para volver sin riesgos al país.

Todavía no hay una decisión definitiva y el propio Llarena está esperando que le llegue la documentación del tribunal regional y le sea traducida al español para determinar de qué manera reacciona.

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