Los agentes analizan su papel como financiador de la grabación sobre el Rey Juan Carlos

El CNI sigue ahora la pista del extelefónico Juan Villalonga, la tercera pieza en el embrollo Corinna-Villarejo

Ex amigo de Aznar y colega de escapadas a Londres de Pedrojota, aparece reiteradas veces en las contas del comisario

El CNI sigue ahora la pista del extelefónico Juan Villalonga, la tercera pieza en el embrollo Corinna-Villarejo
Juan Villalonga. EP

Afirma Eva Lamarca en 'Vanity Fair' que ahora parece que Villalonga no quiere saber nada de estas filtraciones y prefiere guardar silencio

Otro al que se le puede caer el pelo, porque aparece reiteradamente en la gigantesca ‘discoteca‘ recopilada a lo largo de dos décadas por el comisario José Villarejo (67) (¡Jaque al Rey!: El extelefonico Villalonga reunió al comisario Villarejo y a Corinna para grabar a la princesa largando contra Juan Carlos I).

Como subraya Eva Lamarca en ‘Vanity Fair’, Villalonga hubiera sido uno más de los cientos de personajes que aparecen en las grabaciones, pero su papel en el encuentro que Villarejo tuvo en Londres con Corinna zu sayn-wittgenstein (53) y la difusión posterior de unas conversaciones en las que se acusa al Rey Juan Carlos I de casi todo, menos de haber matado a Manolete, lo han sacado al primer plano. Y no para bien.

El ex director ejecutivo de Telefónica, antiguo compañero de pupitre del expresidente Aznar, se encuentra en paradero desconocido desde de que salieran a la luz las grabaciones donde él, la amante del monarca y el policía ahora encarcelado hablaban de una cuenta opaca del rey Juan Carlos en Suiza y de unas comisiones que el monarca habría cobrado de la obra del Ave a la Meca, entre otras muchas cosas (Losantos hiela la sangre de Inda y Pedrojota por publicar las filtraciones de Villarejo: «Son la voz de las cloacas»).

Juan Villalonga (65) fue el encargado de presentar a la aristócrata y al comisario, de quien el colega de Pedrojota Ramírez (66) asegura en las cintas que es su «gran amigo».

El antiguo mandamás de Telefónica les puso en contacto aprovechando que Corinna le había confiado que estaba cansada de recibir presiones del CNI, para mantenerse ‘discreta‘.

Villarejo, que vio ahí la ocasión d ehacerse con un material util para presionar y se consideraba en guerra con el jefe de los espías Sanz Roldán, le ofreció sus servicios y su ayuda.

Afirma Eva Lamarca en ‘Vanity Fair’ que ahora parece que Villalonga no quiere saber nada de estas filtraciones y prefiere guardar silencio, al igual que su círculo más cercano.

Prueba de ello es Diego Lozano, quien trabajó estrechamente con él en su etapa al frente de Telefónica:

«No puedo confirmar si soy su abogado o no», ha asegurado el letrado a Vanity Fair.

Otro de sus grandes amigos, Manuel García Durán, también prefiere quedarse al margen:

«No sé nada de él, no he hablado con él y no quiero saber nada de este lío».

Solo un antiguo colaborador suyo ha accedido a hablar de él:

«Juan es un encantador de serpientes, un cachondo, un hombre muy entrañable que se suele llevar muy bien con todo el mundo, pero es verdad que Madrid casi ni lo pisa ya. No sé qué hace desde hace tiempo, su mundo ahora es otro y este tema le puede hacer mucho daño. Se ha revelado como un indiscreto con relaciones en las cloacas del Estado».

Lo cierto es que Villalonga, que fue gestor del Valencia F.C en 2008, vive actualmente entre Mónaco y Londres.

En Mónaco reside con su tercera mujer, la fotógrafa y amiga de Corinna, Vanessa voz Zitzewitz, con la que se casó en 2010 tras separarse de Adriana Abascal.

En Londres trabaja en la firma de la que es socio, Hermes Growth Partners, el fondo de capital riesgo a través del cual invierte en la compraventa de empresas.

En las cintas, Villalonga habla del rey emérito, a quien califica literalmente de «tonto«:

«Escúchame una cosa (le dice a Corinna). A mí siempre me pareció, hasta hace poco, muy tonto, hasta que un día estuve pensando y dije: ‘Ha toreado a Franco y ha toreado a todo el mundo, debe ser menos tonto de lo que creemos, porque es tonto para los criterios que nosotros utilizamos para medir la inteligencia, pero en lo que él se sabe mover es un fuera de serie, el cabrón».

Sin embargo, como recuerda Eva Lamarca en ‘Vanity Fair’, esta no es la primera vez que Villalonga desaparece ante un caso así.

El año pasado adoptó la misma actitud cuando su nombre salió a la luz en el escándalo de los Paradise Papers, donde afirmaban que el empresario estuvo al frente de sociedades opacas en paraísos fiscales o cuando tuvo que declarar en la Audiencia Nacional por el caso Sintel.

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