Hoy sería delito... o estaría prohibido

Hoy sería delito… ‘My Fair Lady’

Hoy sería delito... 'My Fair Lady'PD

My Fair Lady es uno de los grandes clásicos del cine.

Se filmó en 1964 y recibió ocho Óscar -entre ellos, a la mejor película, al mejor actor y al mejor director- pero vivimos en una era revisionista y con los anteojos de lo ‘políticamente correcto’, hoy día sería considerada delictiva o estaría prohibida por machista.

El cine, como reflejo de la sociedad en la que se inserta, ha propagado durante muchos años una serie de comportamientos, estereotipos y visiones sobre la mujer y My Fair Lady, hace más de medio siglo, no fue una excepción.

Audrey Hepburn interpreta a Eliza Doolittle, una vendedora de flores de las clases más bajas y barriobajeras de Londres, que representa la antítesis del ideal de mujer de la época: huele, habla y viste muy mal, se muestra altiva y orgullosa, es rebelde, y, sobre todo, independiente, sabe sobrevivir sin una presencia masculina que la guíe.

Gracias a la ayuda de su mentor, el distinguido, misógino y machista profesor Higgins, interpretado por Rex Harrison, la ‘cenicienta’ Doolittle se convierte en una mujer una dama de la alta sociedad: discreta, consciente de todas las reglas y convenciones sociales, poco habladora, e ideal para complacer los deseos y gustos del hombre que ha cambiado su vida.

La filosofía del profesor Higgins queda perfectamente resumida en una de las canciones centrales del film: «A Hymn To Him«

Women are irrational, that’s all there is to that!

There heads are full of cotton, hay, and rags!

They’re nothing but exasperating, irritating,

vacillating, calculating, agitating,

Maddening and infuriating hags!(…)

Why can’t a woman be more like a man?

Men are so honest, so thoroughly square;

Eternally noble, historic’ly fair;

Who, when you win, will always give your back a pat.

Well, why can’t a woman be like that?

Why does ev’ryone do what the others do?

Can’t a woman learn to use her head?

Why do they do ev’rything their mothers do?

Why don’t they grow up- well, like their father instead?

Why can’t a woman take after a man?

Men are so pleasant, so easy to please;

Whenever you are with them, you’re always at ease.

Would you be slighted if I didn’t speak for hours?

        ————————————————–

Las mujeres son irracionales, eso es todo!

¡Hay cabezas llenas de algodón, heno y trapos!

No son más que exasperantes, irritantes,

vacilante, calculador, agitador,

Maduras enloquecedoras y furiosas! (…)

¿Por qué una mujer no puede ser más como un hombre?

Los hombres son tan honestos, tan completamente cuadrados;

Eternamente noble, históricamente bello;

Quien, cuando ganas, siempre te dará una palmada en la espalda.

Bueno, ¿por qué una mujer no puede ser así?

¿Por qué todos hacen lo que hacen los demás?

¿No puede una mujer aprender a usar su cabeza?

¿Por qué hacen todo lo que hacen sus madres?

¿Por qué no crecen, bueno, como su padre?

¿Por qué no puede una mujer tomar tras un hombre?

Los hombres son tan agradables, tan fáciles de complacer;

Cuando estás con ellos, siempre estás a gusto.

¿Serías despreciable si no hablara por horas?

Con las gafas del presente, lo que pretendía ser un retrato de época y termino siendo una de las más aclamadas obras de arte podría llegar a considerarse un delito. La salvaje crítica a todo el género femenino que realiza esta canción podría encajar en el denominado DELITO DE ODIO, regulado en el artículo 510 del Código Penal. Este precepto castiga con una pena de prisión de hasta 4 años, entre otros, a los que promuevan la discriminación por razón de sexo.

Artículo 510 C.P.

 

1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:

 

a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

Los más ortodoxos de lo políticamente correcto interpretarían que un tema musical que tan duramente critica al género femenino y le atribuye todos los estereotipos posibles constituye un acto de promoción de la discriminación por razón de sexo, y pedirían la cabeza de guionistas, actores y productores.

En cualquier caso, ni se angustien; si tienen a ‘My Fair Lady’ entre sus películas favoritas y disfrutaron viéndola, no son ustedes necesariamente unos machistas.

Simplemente les gusta el buen cine.

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Autor

Álvaro Rojo Quintana

Álvaro Rojo Quintana es abogado penalista, letrado del turno de oficio y CEO de Red Bunker (firma especializada en compliance, ciberseguridad y protección de datos).

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Experto
Álvaro Rojo QuintanaLegal

Álvaro Rojo Quintana es licenciado en derecho y diplomado en estudios empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas, postgraduado en Compliance por la Universidad Carlos III y la Universidad Pompeu Fabra y certificado en Compliance por la Asociación Española de Compliance.

Álvaro Rojo es abogado penalista, letrado del turno de oficio y CEO de Red Bunker (firma especializada en compliance, ciberseguridad y protección de datos).

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