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El excomisario Villarejo amenaza desde prisión hasta al ‘sursum corda’: «Tengo cien veces más material del que hay»

El excomisario Villarejo amenaza desde prisión hasta al 'sursum corda': "Tengo cien veces más material del que hay"
El comisario Villarejo está encerrado en la cárcel de Estremera, desde noviembre de 2017. PD

Está furioso Pepe Villarejo y se entiende. Lleva el comisario encerrado en la prisión de Estremera, acusado fundamentalmente de liderar una organización criminal, la friolera de 753 días y el juez Manuel García-Castellón acaba de prorrogar las medidas cautelares, dejándole entre rejas otros dos años.

Con ese panorama tan negro y viendo que ‘todos los demás’ -como dice él- están fuera en prisión provisional, es lógico que el personaje se agite, maquine y siga moviendo piezas.

Encendido, José Manuel Villarejo asegura tener “cien veces más material” del que obra en la macrocausa y que no va a tener “más remedio” que utilizarlo para defenderse de las acusaciones.

Lo ha dicho este pasado jueves, justo cuando el juez García-Castellón le comunicaba, a través de un auto de 19 páginas y adoptando las tesis de la Fiscalía Anticorrupción, que prorroga su estancia en prisión «por riesgo de fuga, de destrucción de pruebas y de reiteración delictiva».

Sobre el riesgo de fuga, el juez destaca “su capacidad económica”, “el alto nivel económico descubierto”, a través de un patrimonio que en algunos casos está a nombre de terceras personas.

Corinna y Sanz Roldán se verán las caras en el juicio contra Villarejo por calumnias y denuncia falsa.

Villarejo afrontaba por videoconferencia desde la prisión de Estremera una sesión en la Audiencia Nacional, en la que Anticorrupción y la acusación popular que ejerce Podemos y la particular del despacho Balder IP, exigíanr mantenerle entre rejas,  atendiendo entre otras cosas a que el excomisario tiene ante si un horizonte de condena que supera ya los 100 años, dada la cantidad de delitos por los que está siendo investigado, como organización criminal, cohecho, blanqueo, extorsión y revelación de secretos, en 16 piezas separadas.

Enfadado, Villarejo ha reiterado que no le va a quedar otra que darle salida para garantizar su defensa que, según dice, se cercena porque por un lado, no se le da acceso a todos los terabytes que se le intervinieron a su detención y por otro, porque sólo se desencripta información que le perjudica.

Precisamente, uno de los argumentos de las acusaciones para mantenerle en prisión es la obstrucción de la justicia que se desprende de su falta de cooperación para desencriptar la información.

Dolores Delgado, Baltasar Garzón y el excomisario Villarejo.

Fuentes de su defensa plantean que no tiene por qué hacerlo y no es razón para tenerle encarcelado y dejan caer en cualquier caso que si llegado el momento cambia de parecer, facilitará las claves.

Estando en el uso de la palabra, Villarejo ha defendido además en la vista que todo lo que ha hecho a lo largo de su vida ha sido “por España”, para gobiernos de distinto signo y en calidad de policía y de patriota, y ha acusado a los fiscales de ser unos delincuentes y unos mentirosos, así como ha criticado lo que denomina ‘linchamiento mediático’ por las filtraciones de información que le perjudican.

Precisamente, en su argumentación ha sacado incluso a colación el nombre de la actual ministra de Justicia, Dolores Delgado, para afirmar que intentó impedir que se difundieran los audios grabados en 2009 en un restaurante de Madrid en los que ella hablaba mal, entre otros, del titular de Interior, Fernando Grande Marlaska.

No obstante, el centro de su estrategia de defensa ha sido apelar a su estado de salud, argumentando que la hipertensión crónica que padece es incompatible con su estancia en la cárcel y puede tener “efectos letales”. Él mismo ha dicho que no quiere morir dentro de la cárcel después de que su abogado expusiera que si bien podrían salvarle de un infarto, un ictus sería fatal porque la ayuda médica no llegaría a tiempo.

Villarejo, Francisco González y Carlos Arenillas.

Su abogado pedía libertad con cautelares, arresto domiciliario o cualquier medida telemática de control porque entiende que “a cualquier preso en tercer grado se le trata mejor” que a un preventivo que, por tanto, no ha sido condenado.

De hecho, ha vuelto a pedir la suspensión de la vista justo antes de que diera comienzo, por entender que no era humano y resultaba degradante hacerle comparecer habiéndole tenido los médicos de la cárcel que bajar la tensión de modo artificial con medicación esta misma mañana.

Fiscalía Anticorrupción, igual que la acusación que ejerce Podemos, se opusieron a suspender la comparecencia y rechazan además que la salud en este caso sea razón para aplicar una situación de prisión atenuada, dado que no se trata de una enfermedad grave e incurable en los términos que establece el Reglamento Penitenciario y puede tener control y seguimiento médico en la cárcel.

José Manuel Villarejo, Rafael Redondo, Carlos Salamanca, Enrique García Castaño y Antonio Bonilla.

El juez Manuel García Castellón ha decidido seguir adelante con la celebración de la vista pero al término de la misma Villarejo iba a ser interrogado por una de las piezas separadas de investigación y esa citación sí la ha suspendido atendiendo a las razones de salud que alegaba, pues formalmente está de baja médica hasta el 25 de octubre.

Antes de tomar la decisión, juez y fiscales han escuchado el testimonio del forense del municipio de Arganda del Rey al que está asociada la prisión de Estremera y de uno de los facultativos de la propia cárcel, quien ha señalado que el comisario esta misma mañana ha tirado la medicación, en una conducta que altera los resultados de su tensión, según las fuentes jurídicas consultadas.

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