El Ejecutivo PSOE-Podemos exige a los agentes de la Benemérita borrar los datos que muestran sus contagios por coronavirus en acto de servicio

Sánchez, Iglesias y el homicidio imprudente: el Gobierno etiqueta a Policía y Guardia Civil como colectivos de ‘muy bajo riesgo’

Sánchez, Iglesias y el homicidio imprudente: el Gobierno etiqueta a Policía y Guardia Civil como colectivos de 'muy bajo riesgo'
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, entre rejas. PD

Es de aurora boreal. La pandemia del coronavirus se está cebando con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Los sindicatos han cifrado en 9.000 los agentes de todos los cuerpos en cuarentena y en 700 los contagiados, entre los que está hasta el director adjunto operativo (DAO), Laurentino Ceña.

Ha muerto ya una decena de policías y guardias civiles, incluido el teniente coronel jefe del Grupo de Acción Rápida (GAR), Jesús Gayoso Rey, que tenía 48 años y no sufría enfermedad alguna

Los sindicatos policiales, antes de ser insultados por un juez podemita que les viene a decir que si se mueren les va en el sueldo, presentaron una denuncia judicial contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por «homicidio imprudente».

El ministro, fiel a su jefe Pedro Sánchez y tratando de hacer méritos, alardea de que «desde el primer momento» los agentes cuentan con los medios de protección «necesarios y precisos» para el ejercicio de sus funciones y abronca por correo a los directores de prisiones en el que les por considerar que se hacía un uso «generalizado» de mascarillas.

Y con ese telón de fondo, el Gobierno socialcomunista, que detrae 15 millones de euros del erario público para engordar las cuentas corrientes de los jerarcas y presentadores de las televisión que la bailan el agua, elabora un documento sobre prevención de riesgos laborales frente al coronavirus en el que concluye que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son un colectivo de «bajo riesgo».

Dice en el texto: «al ser trabajadores que no tienen atención directa al público o, si la tienen, se produce a más de dos metros de distancia, o disponen de medidas de protección colectiva que evitan el contacto (como una mampara de cristal)».

Es aberrante y figurará para siempre en la antología del disparate.

Sanidad -encabezada por un ministro que sólo puede esgrimir como mérito profesional ser licenciado en Filosofía y Letras– entiende que «no es  necesario» el uso de equipos de protección» y trata de justificar así la irresponsabilidad criminal de que policías y guardias civiles no dispongan de equipos especiales.

¿Cómo no van a entrar en contacto directo con la gente los policías y guardias civiles en el momento de una detención, en un control o en las  labores de rescate?

¿De verdad creen Pedro Sánchez, Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Salvador Illa y Grande-Marlaska que en estos casos, y en muchos otros, pueden los agentes desempeñar su trabajo a dos metros de distancia?

¿En qué cabeza cabe pensar que un policía o un guardia civil puede llevar a cabo el desempeño de sus funciones  sin establecer contacto físico?

Pues por si faltaba algo para subrayar el escaso valor que los miembros del Gabinete dan a la vida de los que siempre han luchado por España y lo están haciendo en estas complicadas circunstancias, también se exige a los guardias civiles borrar los datos que muestran sus contagios en acto de servicio.

Los agentes de la Benemérita han recibido dos duros mensajes en pleno estado de alarma por el coronavirus: el primero, el de que no se reconoce a sus víctimas por el Covid-19 como agentes caídos en acto de servicio.

El segundo, todavía peor:

“No se deberá grabar un hecho relativo a siniestralidad guardia civil en aquellos supuestos de personal del cuerpo afectado por Covid-19 (positivos confirmados, cuarentenas, etc.), debiéndose eliminar todos aquellos que se hayan podido grabar hasta la fecha”.

Todo un borrado de pruebas sobre el avance del coronavirus en la Guardia Civil.

Este último caso, que este 1 de abril de 2020 recoge Carlos Cuesta en OKdiario y adelanto Periodista Digital la víspera en ‘Tricornios en Democracia’, tiene, además, el añadido de la «dificultad» para determinar si el contagio confirmado se ha producido por el desarrollo del trabajo.

No se trata de un mensaje pergeñado en las alturas de la propia Benemérita, sino de una orden gubernamental, para camuflar el desastre y su criminal negligencia.

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