Si prospera, estalla por los aires el Gobierno de coalición

Anticorrupción tiene material para emplumar a los ‘delincuentes’ Sánchez e Iglesias

El vicepresidente podemita habría perpetrado dos gravísimos delitos

Anticorrupción tiene material para emplumar a los 'delincuentes' Sánchez e Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, entre rejas. PD

Pintan bastos para el Gobierno de coalición PSOE-Podemos que preside Pedro Sánchez.

En la calle, donde crece la protesta, en los sondeos de opinión donde se percibe ya un claro desplazamiento del voto y quizá, aunque ahí tiene todavía muchos recursos el Ejecutivo socialcomunista, en los tribunales de Justicia.

Según la tesis que lanza OKdiario, el presidente socialista podría verse obligado a defenestrar a su vicepresidente segundo y número dos de Podemos.

Y todo por el informe que acaba de llegar a manos del juez Manuel García-Castellón, quien instruye el caso Villarejo.

Lo ha redactado la Fiscalía Anticorrupción y apunta que Iglesias sería autor de dos gravísimos delitos.

El Ministerio Público señala que el número tres del Gobierno «podría haber cometido» obstrucción a la justicia y revelación de secretos, al destruir la memoria SD del teléfono móvil que presuntamente fue robado a su exasesora en el Parlamento Europeo y actual directora de un panfleto pseudoperiodístico apadrinado por Podemos, Dina Bousselham.

Durante un registro realizado en noviembre de 2017 los responsables de la investigación hallaron en la vivienda del policía un soporte de memoria con información obtenida a partir de un móvil de Bousselham. Los archivos habrían sido extraídos del teléfono a lo largo de 2016, cuando Dina ejercía como asesora de Iglesias.

Según declaró en 2019 la pareja de Bousselham, que también compareció como testigo ante el juez, el móvil se lo robaron a la política del bolsillo de su chaqueta cuando ambos se encontraban en el Ikea de Alcorcón.

La memoria del aparato guardaba abundante documentación sobre el funcionamiento ordinario de Podemos, pero también conversaciones privadas con otros dirigentes del partido y fotografías comprometedoras de índole personal.

Gran parte de los datos afectaban directamente a Pablo Iglesias. Tras abrirse una pieza separada bautizada como Dina en el marco de la causa en la que se investiga a Villarejo, el propio Iglesias declaró como perjudicado en la Audiencia Nacional que Antonio Asensio, el presidente del Grupo Zeta, editora de ‘Interviú’, le entregó la tarjeta del móvil que fue sustraído a la asesora del partido.

LAS MENTIRAS DE IGLESIAS

Iglesias aseguró al juez que «entre estos archivos había algunas fotos ‘íntimas'» de Bousselham.

Pese a ello, y para usarlo contra sus propia subalterna y otros de su entorno, Iglesias conservó la tarjeta de memoria y no se la devolvió su legítima propietaria, Dina, hasta seis meses después, en el verano de 2016.

La Fiscalía sostiene que cuando la exasesora recibió la tarjeta, estaba ya inutilizada, cuando era una de las piezas claves de la investigación del caso Villarejo.

Es posible que el juez García-Castellón vuelva a llamar a declarar a Pablo Iglesias por este feo asunto, que podría poner en peligro su permanencia en el Gobierno.

Y con ello, según algunos, la vida del Gobierno PSOE-Podemos.

La Fiscalía ya no considera a Iglesias víctima de Villarejo y pide su expulsión de la causa

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado al juez  García Castellón que deje de considerar al ahora vicepresidente segundo del Gobierno víctima del policía jubilado.

El Ministerio Público duda «del origen delictivo» de la difusión de la información contenida en el teléfono móvil de Bousselham.

Existen dudas fundadas, sobre la participación de Villarejo en la sustracción del telefóno móvil.

La colaboradora de Iglesias reconoció en su última declaración ante el magistrado instructor y los fiscales esta misma semana que envió a terceros pantallazos de algunas de las conversaciones en chats de Telegram en las que participaba su jefe.

Este dato, sumado a otras inconsistencias, ha hecho tambalear la versión de que la desaparición del teléfono estuviera vinculada a un espionaje contra Podemos o su líder orquestado por la trama policial de Villarejo.

En caso de que el magistrado atienda la solicitud de la Fiscalía, Iglesias perdería su condición como acusación en el procedimiento. En la declaración prestada el pasado lunes, Dina reconoció que hizo pantallazos del chat en el que Pablo Iglesias decía que «azotaría» a la periodista Mariló Montero «hasta que sangrase» y se lo envió a terceros. Además aseguró que cuando el vicepresidente se la entregó a ella a mediados de 2016, su contenido ya había sido destruido.

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