El ex presidente de Telefónica fue quien puso en contacto a la ex del Rey Juan Carlos con el comisario corrupto

Villalonga, Corinna y Villarejo: dinero, chantaje, mentiras y cintas de audio

Los tres tendrán que declarar en septiembre de 2020 y aunque el millonario ex presidente de Telefónica niega ser cómplice del policía se le escucha decir: "A Villar Mir hay que sacarle la pasta a lo bestia"

Villalonga, Corinna y Villarejo: dinero, chantaje, mentiras y cintas de audio
Villalonga, Corinna y Villarejo. PD

Al comisario Pepe Villarejo, que lleva la friolera de 2 años, 8 meses y 28 días en prisión provisional, lo del idioma inglés siempre le ha sido ajeno.

También y aunque en sus chachullos dejó patente que sabía cómo entrarle a los banqueros y sacarles la pasta con imaginativos informes y truculentas grabaciones, no tuvo nunca sencillo el acceso al mundo de la aristocracia y los ricos con pedrigree.

Quizá por eso hizo tan buenas vigas y estableció una relación tan cercana, íntima y cordial con Juan Villalonga, que sabe moverse en los ambientes de postín.

Le vino el ex presidente de telefónica como anillo al dedo al corrupto policía para llegar a como Corinna Larsen y dar una vuelta de tuerca más a su plan hacerse con datos del Rey Juan Carlos, que poder posteriormente monetizar’ y de paso usar contra el general Roldán, director del CNI, pero todo indica que no fue Villarejo el que buscó a Villalonga, sino al revés.

Los negocios hacen extraños amigos y la información es poder, pero la duda, la gran incógnita, es que buscaba y consiguió Villalonga, introductor, traductor y facilitador del encuentro en Londres entre la ex amante del monarca español y el comisario extorsionador.

Cinco años después del encuentro en Londres y de las grabaciones de Villarejo, el juez Manuel García-Castellón ha llamado a declarar al potentado que se sentó entre 1997 y 2000 en la silla de director ejecutivo de Telefónica y que se convirtió en uno de los principales asesores empresariales del PP de José María Aznar, del que fue compañero de pupitre en el colegio.

El 7 de septiembre de 2020 y por un presunto delito de cohecho, o al menos por su intermediación para poner en contacto al policía y la alemana.

Desde la aparición de su nombre en las conversaciones, publicadas en el verano de 2018, Villalonga ha mantenido un discreto segundo plano.

Tras abandonar la presidencia de Telefónica, bastante mal por cierto pero cubierto de dinero, Villalonga pasó una época en Estados Unidos como consejero de la cadena Univisión y comenzó a vivir después a caballo entre España, Londres y Suiza.

Parece que empezó a hacerse ‘amigo’ de Villarejo ya en abril de 2015.

De hecho, está demostrado que fue él quien concertó la cita entre la aristócrata y el comisario, supuestamente a instancias de ella, preocupada por lo que consideraba un acoso del Centro Nacional de Inteligencia.

Con la fotógrafa Vanessa Von Zitzewitz de facilitadora inicial, Corinna habló con Villalonga, quien contactó con Villarejo y arregló que este acudiera a entrevistarse con ella en Londres.

AMIGOS PARA SIEMPRE

«Un equipo de artistas, imparables y profesionales».

Así se definían a sí mismos el comisario y el expresidente de Telefónica, como se escucha en una de las cintas que grabó a escondidas el propio Villarejo.

Salían exultantes, ambos, tras su primera reunión con Corinna Larsen en la residencia londinense de esta.

Cuatro horas duró el primer encuentro y Corinna, que habló de las cuentas del rey en Suiza, también soltó lo suyo sobre las comisiones que presuntamente cobró el rey de empresarios, por conseguir que Arabia Saudí concediera la obra del AVE a la Meca a un consorcio español liderado por OHL, la compañía presidida entonces por Juan Miguel Villar Mir.

Tras el encuentro, con esos datos, Villalonga y Villarejo no hablan de Juan Carlos I.

Como ha revelado el diario ‘El Mundo’ y reproducen medios como Nius, la pareja fija como objetivo al expresidente de OHL.

«Es acojonante. Lo de Villar Mir es… a quién hay que sacarle la pasta, a lo bestia, es a Villar Mir», le decía el expresidente de Telefónica al comisario encausado mientras se dirigían en un taxi a un restaurante italiano.

Los dos se las prometían felices mientras planeaban otro futuro encuentro con la amiga del emérito.

Que veían «la pasta» en el asunto salta a la vista, escuchando su conversación, al igual que su voluntad de hacerlo juntos, ‘a medias’.

Sin parar de reírse, en la grabación se escucha la autosatisfacción que sienten Villarejo y Villalonga.

«Somos imparables, somos imparables, Juan. Somos un equipo, ¿eh?», le dice el comisario jubilado a Villalonga.

Él lo confirma, feliz por el éxito, y usa sus propios términos: «Unos artistas», «unos profesionales», aunque no aclara de qué.

Son casi las primeras palabras que se dicen al salir del encuentro con Corinna Larsen, que en palabras de Villalonga, «tiene un morbo… tiene acceso directo a Hillary Clinton».

TODO POR LA PASTA

Las risas y las exclamaciones de satisfacción son constantes entre los dos mientras repasan como ha ido el encuentro y hacen cuentas de todo lo que han sacado: «Lo de Álvaro de Orleans», primo y presunto testaferro del rey; «lo de la compañía aérea del rey»; o el intento de robo a Corinna en Mónaco, que ellos habían utilizado para impresionarla con la información propia.

De una de esas citas posteriores, cuya grabación ha sido aportada a la causa este mismo año, se desprenden los indicios de que ella contrató al comisario, dueño de una empresa de detectives, para que vigilara a su asistenta personal en España.

La conversación forma parte de la grabación que originó la apertura de la «pieza Carol» en junio de 2018.

Esos diez minutos de compadreo pueden tener consecuencias para Juan Villalonga.

En principio, la causa se ha abierto para investigar si Corinna Larsen encargó a Villarejo que espiara a su asistenta personal.

Sin embargo, igual que será difícil que se esquive el asunto de las cuentas del rey en Suiza, también lo parece que se eviten las preguntas sobre esta conversación.

En ella queda claro que Villalonga no se limitó a presentar a Villarejo y a Corinna sin más. En realidad los dos se comportaron como un par de compinches que conseguían «toda la información» posible para sacarle beneficio, como siempre hacía Villarejo.

MORTADELO Y FILEMON

En su camino hacia el taxi, Villarejo hizo gala ante su acompañante de sus conocimientos como «espía» y le contó las precauciones que había tomado antes del encuentro.

Según se le oye decir, primero se «había ido a un hotel, y luego a otro»; había apagado los teléfonos durante la reunión; y además, el día anterior había dado una vuelta por la zona para ver si había algo raro, por si Corinna estaba «controlada».

Lo que no le dice Villarejo en ningún momento a su aparente «colega» Juan Villalonga, es que llevaba una grabadora en marcha, que registró las cuatro horas de charla con Corinna y también lo que se dijeron entre ambos. Apenas fueron diez minutos, pero colocan al expresidente de Telefónica en una situación, cuanto menos, comprometida.

Villarejo y Villalonga no se verán las caras en la Audiencia Nacional, porque el juez ha citado al excomisario para el 7 de septiembre y a Villalonga para el 8.

Está por ver si Corinna aparece y si lo hace en persona o por videoconferencia, como hará diez días después en un juicio contra Villarejo abierto por una demanda por calumnias del  exdirector del CNI, Félix Sanz Roldán.

En esa ocasión, Corinna está citada como testigo de Villarejo, ya que en su primer encuentro le contó que la había amenazado.

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído