UN PARTIDO DE CÓDIGO PENAL

Podemos admite ante el juez que Rocío Val, su gerente, repartía sin control sobresueldos

Daniel de Frutos y Rocío Val, se convirtieron en los empleados del partido con la nómina más abultada

Podemos admite ante el juez que Rocío Val, su gerente, repartía sin control sobresueldos
Rocío Val, gerente de Podemos. PD

Circula por redes sociales una lista de cargos de Podemos, públicos e internos, condenados por diferentes delitos recogidos en el Código Penal.

Uno de los más graves estuvo protagonizado por José Oliver, dirigente del partido morado en Baleares y que fue condenado a 20 meses de cárcel y 3.000 euros de multa por la posesión de 148 gramos de metanfetamina. También fue condenado por tráfico de drogas Ramón Galindo, senador de Podemos por Lanzarote.

Otro de los más vergonzosos fue el protagonizado por Pedro de Palacio, condenado cuando era menor por abusar de una niña. Tuvo que dimitir de su cargo.

En Fuenlabrada, la teniente alcalde de la ciudad, María Teresa Fernández, fue condenada por un delito de malversación de caudales públicos por realizar una reforma de su vivienda con dinero público.

Ayer nos enteramos de que Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, ha sido condenado en firme por no pagar la Seguridad Social de su empleado doméstico y tendrá que apoquinar casi 11.000 euros de multa.

Y este 21 de octubre de 2020 descubrimos que Podemos ha admitido ante el juez Juan José Escalonilla que la gerente del partido, Rocío Val, imputada en la causa abierta por los presuntos delitos de malversación de caudales y de administración desleal, repartía los sobresueldos a los miembros de la formación morada afines a Pablo Iglesias sin pasar ningún control.

El partido ha presentado al magistrado «la normativa interna relativa a los sueldos de los empleados y los complementos contemplados en la misma, acordada en el Consejo de Coordinación de fecha 24 de abril de 2017».

En esencia, el argumento podemita es que la gerente repartía los denominados «complementos» según su parecer y entender, al margen de la dirección del Consejo de Coordinación del partido. O sea, que los complementos -léase sobresueldos- los decidía la gerente.

Extraño argumento si tenemos en cuenta que, según denunció el coordinador jurídico del partido José Manuel Calvente, la misma gerente y el ex tesorero Daniel de Frutos, fueron agraciados con las subidas salariales.

Calvente detectó una irregularidad sospechosa en el aumento de los salarios de la gerente y del tesorero «por encima de la limitación establecida en el Código Ético del partido, muy por encima de los tres salarios mínimos interprofesionales (SMI) en 2019, y el abono de gastos desproporcionados y conceptos no autorizados».

La trampa, según el ex abogado, estaba en que «la subida salarial se realizaba añadiendo a su salario base y su complemento de responsabilidad personal, dos complementos salariales mensuales que no constan en las tablas salariales del partido: un complemento de coordinación por importe de 210,32 euros y un complemento de coordinación ejecutiva por importe de 400,00 euros mensuales, que suman una subida salarial mensual de 610,32 euros».

Calvente añadió que el hecho de que Val y de Frutos tuvieran la retribución más alta,  «alertó de que podría ser un indicio de que se estaría premiando mediante un sobresueldo los servicios de opacidad financiera que necesitaba la presunta trama corrupta para realizar los actos irregulares detectados».

Matices aparte habrá que convenir que el papel de la gerente a la hora de repartir sobresueldos se parece mucho a la función que desempeñaba Bárcenas en el PP. Él repartía los sobresueldos y los apuntaba  en una libreta.

¿Se acuerdan de la caja B?. Pues eso.

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