Pablo Iglesias logra que la Justicia acceda al móvil del ciudadano que protestaba ante su casoplón sin su abogada presente

Pablo Iglesias: «Esto es una tomadura de pelo; no os fiéis de ningún político y de mí, tampoco»

El vídeo lo dice todo y retrata en sus propias palabras a Pablo Iglesias como lo que es: un tramposo que predica guerracivilismo como un ayatola enloquecido y usa sin remilgos todos los resortes del poder en su beneficio.

Y cuando decimos ‘beneficio‘ nos referimos tanto a la hipoteca del chalet, como a los guardias civiles degradados a vigilantes de urbanización, pasando por la empleada doméstica o los tribunales de Justicia.

En su afán de meter entre rejas -una pulsión propia de los totalitarios- a Miguel Frontera, el ciudadano que protestaba ante la mansión de Iglesias e Irene Montero al ritmo de «Que Viva España» de Manolo Escobar, el hasta este 15 de marzo de 2021 vicepresidente con moño de Pedro Sánchez ha conseguido que la Justicia requise y acceda al móvil del hombre que ponía el himno ante su casoplón.

Y lo insólito es que el móvil ha sido chequeado sin darle la oportunidad al acusado de estar presente en el momento de la apertura de su teléfono, por lo que sus abogados han presentado un recurso por violación del derecho a la defensa.

El pasado 10 de marzo de 2021 fue practicado el visionado del vídeo supuestamente perteneciente al móvil de  Miguel Frontera -con el que según Iglesias grabó el interior del casoplón , sin que el acusado estuviera presente, lo que supone una vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva.

O sea, le requisan un móvil, acceden a su contenido y le impiden personarse en el momento en que se hace la práctica de la prueba.

Como se pregunta retóricamente Carlos Cuesra en OKdiario este martes: ‘¿esto qué es, la URSS?

Existe una descomunal desproporción entre los actos supuestamente ilícitos de Miguel Frontera y las medidas que se están adoptando en su contra.

Parece difícil que este ciudadano haya podido acceder y revelar  secretos que afectan a la «seguridad nacional» al grabar con su móvil parte del interior de la vivienda de Iglesias y Montero, entre otras cosas porque el teléfono le fue requisado momentos después de que Frontera se encaramara a una roca para llevar a cabo su propósito.

Es dudoso que lo poco que grabó Frontera con su móvil pueda afectar a la seguridad nacional y es imposible que revelara secreto alguno porque le fue incautado el teléfono.

Todo es tan desproporcionado que cualquiera diría que estamos en un Estado de Derecho. A terroristas con delitos de sangre se les ha respetado de forma escrupulosa su derecho de defensa. A Miguel Frontera, no.

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