UNA AUTÉNTICA BARBARIDAD EN EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS

El Pequeño Nicolás, condenado a tres años de prisión, mientras otros se libran de la cárcel por cosas peores

Atenuada la pena por considerar anomalía psíquica

El Pequeño Nicolás, condenado a tres años de prisión, mientras otros se libran de la cárcel por cosas peores

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como ‘El Pequeño Nicolás’, ya tiene una condena que le manda a prisión: tres años de cárcel por delitos de usurpación de funciones públicas y cohecho activo, aunque se le ha apreciado una atenuante por anomalía psíquica.

Todo ello, como consecuencia del viaje que hizo en agosto de 2014 a Ribadeo haciéndose pasar por un enlace entre Gobierno y Casa Real.

Durante el juicio, Gómez Iglesias sostuvo que su objetivo no era fingir que era una autoridad oficial, sino aparentar que era «una persona importante» para impresionar al presidente de ALSA, Jorge Cosmen, con quien había programado una reunión que tuvo lugar el 13 de agosto de 2014 en en el Club Náutico de Ribadeo. «Quería tirarme el pisto», dijo en el juicio.

A la vez, ha resultado absuelto de los delitos de falsedad y de malversación de caudales públicos de los que también le acusaba la Fiscalía, que pedía para él siete años de cárcel.

Pero lo único que parece cierto es que a Francisco se le va a quitar de golpe toda la tontería, porque a esta condena aún le quedan por juzgar otras dos causas muy severas: la Fiscalía pide, por una supuesta estafa a un empresario de Toledo, seis años de prisión, y otros nueve años por haber obtenido datos policiales y del Ayuntamiento de Madrid a cambio de pagos en efectivo.

Una auténtica barbaridad

No seremos nosotros quienes vayamos a defender al Pequeño Nicolás por sus delitos cometidos, pero a todas luces parece una auténtica barbaridad que pueda llegar a acumular tantos años de cárcel cuando asistimos atónitos a peores ofensas de señores que o no pisarán una prisión o han sido indultados.

Y es que molesta especialmente en estas fechas cualquier asunto penal debido a la medida de gracia de Pedro Sánchez adoptada hacia los presos del procés. Unos políticos que en el año 2017 cometieron delitos de rebelión y malversación de caudales públicos, fueron condenados a más de diez años, y sin embargo al tercero les han puesto de patitas en la calle mientras anuncian a bombo y platillo que lo volverán a hacer. 

Y sin ir tan lejos, el inmigrante ilegal de 19 años que le acaba de quitar un ojo de un puñetazo a un sanitario en el metro, por pedirle que se colocara la mascarilla. Estamos seguros de que ni pisará la cárcel. 

En este país estamos perdiendo definitivamente el foco.

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