LOS POLÍTICOS YA NO LE VISITAN

Pablo Hasel lleva siete meses en prisión y ya es una basura carcelaria del montón

Sus admiradoras tampoco le tupen a cartas como hicieron durante sus primeras semanas como recluso

Pablo Hasel lleva siete meses en prisión y ya es una basura carcelaria del montón

Se creyó el último refresco del desierto.

Pero la realidad ha acabado por golpearle en la cara y hacerle ver que él es uno más de los presos que se encuentra encerrado en la cárcel de Ponent de Lerida.

Pablo Hasel, condenado por la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo, entró en el centro penitenciario con más chulería que Cristiano Ronaldo y un ego más elevado que el de Pedro Sánchez.

En su fuero interno albergaba la posibilidad de que su estancia entre rejas, que se inició un 16 de febrero de 2021, no se prolongase por mucho tiempo.

Creyó que el hecho de contar con la visita de políticos en la prisión y de recibir decenas de cartas iban a ser bazas que le acortarían la pena.

Pero nada más lejos de la realidad.

Tal y como se detalla en una magistral pieza en El Confidencial Digital, al rapero le queda, como poco un año largo de vida carcelaria, hasta febrero de 2023, salvo una reducción de esa condena.

Ahora no deja de ser un número más, un desecho de presidiario, pero inicialmente se presumieron muchas dificultades.

Hasel entró en la cárcel convencido de ser una víctima del sistema y se veía reforzado por las manifestaciones que por varias ciudades de España se celebraron para exigir su libertad.

Incluso se llegaron a realizar concentraciones a las puertas de la cárcel para reclamar el final de la condena al ‘artista’.

QUEJAS POR TODO

El rapero llegó a quejarse a la dirección de Ponent en una carta que hizo pública sobre las condiciones que tuvo en los primeros meses en la cárcel, asegurando que apenas disfrutaba de un patio minúsculo, sin apenas compañía y aseverando que le tenían sometido a un aislamiento soterrado.

También denunció los precios del economato del centro penitenciario, la calidad de la comida servida y hasta de las plagas de insectos que habían en su celda o de la antigüedad de las propias instalaciones carcelarias.

Lo cierto es que los rectores de la prisión alegaron que tuvieron que tener más tiempo de lo debido a Hasel en ese módulo especial para evitar que revolucionaria a otros reclusos y pudiera provocarse un motín.

Ya compartiendo espacio con otros presos, lo único que hace es algo de deporte y charlar con otros internos.

Sin embargo, se ha negado en redondo a participar en talleres que se imparten en la cárcel.

CARGOS PÚBLICOS QUE YA NO VAN A VERLE Y MISIVAS OLVIDADAS

El encarcelamiento de Hasel le vino muy al pelo a determinados políticos secesionistas para poder vender la falsa y machacona idea de que el Estado español tiene sometido al independentismo.

La actual presidenta del Parlamento catalán, Laura Borrás (Juntos por Cataluña), fue una de las que se pasó por el centro de Ponent.

Sin embargo, ahora, tras siete meses encarcelado, los políticos se han ‘olvidado’ del rapero. Ya no les sirve para sus fines.

Exactamente ha ocurrido con las cartas que otros presos del centro y admiradoras extramuros le escribían en sus primeras semanas en el presidio.

De hecho llegaron a contabilizarse decenas de cartas al día, entre las 50 y las 80. Pero la fiebre epistolar fue bajando hasta quedar prácticamente reducida a cero la correspondencia con destino al ‘cantante’.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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