Francisco Muro de Iscar – Diccionario para entender lo que pasa

MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Crisis: según la Real Academia de la Lengua, «cambio importante en el desarrollo de un proceso que da lugar a inestabilidad/ problema, conflicto, situación no deseada». También es sinónimo de trance, riesgo, aprieto, apuro, cambio, ruina, brete, peligro, mutación, recesión, crac, desequilibrio, dificultad… En resumen, esto es una crisis como un camión.

Desaceleración acelerada: lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

Realidad: lo que de verdad pasa. Es decir, una crisis galopante.

Distracción (maniobra de): empeño, más o menos inteligente, de disimular lo que pasa para que parezca que no pasa lo que pasa. También puede considerarse inútil pérdida de tiempo.

Empecinado: Obstinado, terco, pertinaz (dícese del presidente del Gobierno). Optimista (estratosférico): «que tiende a ver y juzgar las cosas considerando su aspecto más favorable». También, «ilusionado, eufórico, feliz, ingenuo»… (dícese del mismo presidente, pero elevado a múltiplos siderales).

Datos: la inflación, por las nubes; las Bolsas, cayendo; el paro creciendo incluso en vísperas del verano; el precio del dinero, cada vez más alto; la morosidad, preocupante; las hipotecas, por las nubes; el déficit exterior, galopante; el petróleo a 144 dólares; el precio de los alimentos, disparado; el crecimiento de la economía acercándose al punto negativo… Lo que no se puede negar.

Plan de crisis: lo que todos los partidos, salvo el PSOE, demandan y aseguran que no existe.

Fe: Creer en lo que no se ve; es decir, como sostiene el Gobierno, que no pasa nada y estamos en mejores condiciones que ninguna economía europea para salir de la crisis (perdón de la s «dificultades»…) Confianza (pérdida de): cuando falla la esperanza firme o la seguridad en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea. Lo que empieza a suceder.

Credibilidad: característica de lo que es creíble o aceptable. Justo lo que le falta a la política económica del Gobierno y a su presidente después de que, durante meses, ni uno sólo de los pronósticos realizados haya salido como contaban.

Si no sabían lo que pasaba, malo porque demuestra ignorancia. Y si lo sabían, y engañaron porque había una campaña electoral por medio, peor. Soledad: la del presidente, su Gobierno y su partido en el último Pleno del Congreso.

Salida (a la crisis): reconocer la situación, implicar a todos los partidos, a los sindicatos, a los empresarios y a los ciudadanos, llamar al trabajo en común, tomar medidas serias, ajustarse el cinturón y ya veremos si hay suerte. Después de la fiebre de la Eurocopa, ha llegado el calentón del euribor. Y lo que venga.

Francisco Muro de Iscar

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